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Una legislatura de ruptura en Aragón: la financiación autonómica y los consensos perdidos

La legislatura que acabó con el adelanto electoral en Aragón fue también la primera de ruptura entre los partidos políticos respecto a la financiación autonómica

Pedro Sánchez y Jorge Azcón, en Moncloa, en su reunión de octubre, donde pactaron el nuevo FITE

Pedro Sánchez y Jorge Azcón, en Moncloa, en su reunión de octubre, donde pactaron el nuevo FITE / CHEMA MOYA / EFE

Laura Carnicero

Laura Carnicero

Zaragoza

Atrás quedaron el Pacto de Santiago y el Pacto de Zaragoza, por el que Aragón y otras comunidades autónomas despobladas y afectadas por el envejecimiento de su población reclamaban, juntas, independientemente de sus colores políticos, una financiación "justa" al Estado, que tuviera en cuenta el coste real de los servicios públicos por encima de la población. El debate ahora ha cambiado, aunque unos y otros digan que no se han movido.

La legislatura que acabó abruptamente con el adelanto electoral en Aragón fue también la legislatura en la que se evidenció la ruptura de un acuerdo que había sido histórico dentro de la comunidad autónoma. El presidente aragonés, Jorge Azcón, no logró la foto de la unidad que había armado su predecesor, el socialista Javier Lambán, que participó y promovió los acuerdos por la financiación autonómica no solo dentro del sistema político aragonés, sino con otros presidentes autonómicos, como con el gallego, castellano-leonés y castellano-manchego, extremeño, asturiano o riojano, para intentar hacer ruido en una España a dos velocidades que acostumbra a escuchar más a los territorios que aportan más votos.

En esta legislatura recientemente acabada, Azcón intentó ir a su única reunión con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con una postura común. Pero varios partidos le acusaron de utilizar de forma partidista este encuentro y de traicionar la postura aragonesa, defendiendo "solo" los intereses del PP.

Así, en este mandato ni hubo acuerdo dentro de las Cortes de Aragón, ni fuera. Porque ese insólito pacto entre comunidades autónomas vecinas, con problemas similares, no se ha producido en una legislatura marcada por la inestabilidad parlamentaria del Gobierno central, que ha puesto a Cataluña en el centro del debate de la financiación. Y, en esta materia, los intereses de Cataluña y Aragón nunca coincidieron.

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