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¿En qué beneficia y en qué perjudica a Aragón la nueva propuesta de financiación?

El modelo de financiación introduce cambios sensibles en la población ajustada, pieza angular para el reparto de fondos

La ministra Montero, ayer.

La ministra Montero, ayer. / ZIPI ARAGON

Laura Carnicero

Laura Carnicero

Zaragoza

El nuevo sistema de financiación autonómica presentado por el Gobierno de España deja luces y sombras para los intereses de Aragón. Más allá del hecho de hacerse pública la propuesta una vez que se había pactado con ERC, y antes de reunir a todos los territorios implicados, el nuevo modelo de reparto de los fondos del Estado entre las comunidades autónomas es complejo y se sostiene en un juego de equilibrios y compensaciones que no han sido aclarados, al cien por cien, por sus impulsores.

Así, el Ministerio de Hacienda no aclara de dónde salen exactamente los 629 millones que recibirá de más Aragón si se aprueba este nuevo modelo. Pero sí detalla otros cambios que hablan de un nuevo modelo de reparto y de redistribución de la riqueza en España, plagado de singularidades. La reforma de un modelo que lleva 14 años caducado podría considerarse, en sí misma, una buena noticia. La inclusión de más de 20.000 millones de euros extra para las comunidades autónomas, garantes principales del Estado del Bienestar, también.

En Aragón, la reivindicación histórica ha sido que en el modelo de financiación tengan más peso los criterios correctores de la población, al ser una de las comunidades más despobladas. Pero este concepto, como tal, no aparece en la propuesta del ministerio. Sin embargo, sí que tiene en cuenta el proyecto de Montero cuestiones relacionadas tangencialmente con ella, como la dispersión geográfica de la población, la extensión del territorio o el envejecimiento.

Con todo, la propuesta no satisface el Gobierno de Aragón y destacan que se desatiende la singularidad de las comunidades más envejecidas al no incluir un tratamiento específico al sobrenvejecimiento, es decir, a las mayores tasas de habitantes que tienen más de 85 años.

Por otro lado, se incluyen conceptos que importan menos a los intereses aragoneses, como las ayudas a las comunidades que tengan más parados sin prestación, o la creación de un fondo específico para luchar contra el cambio climático que no pone el foco en los estragos que el calentamiento global está haciendo en el Pirineo, y se centra, principalmente, en los daños en infraestructuras que provocan las danas en el litoral levantino.

Los costes fijos

Un criterio que sí beneficia a Aragón es la inclusión de los costes fijos de los servicios, que es una variable que habitualmente rechazan las comunidades más pobladas, como Madrid o la Comunidad Valenciana y Andalucía, ya que reconoce el coste estable que acarrea la prestación de los servicios, se dirijan al volumen de población que se dirijan. Esta sí había sido una reivindicación histórica de los partidos y los sucesivos gobiernos aragoneses, que no forma parte de los criterios actuales del reparto de fondos y que es una de las cuestiones que, objetivamente, beneficia a Aragón.

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