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El gran derrumbamiento en Jaraba (Zaragoza), otro golpe para su turismo: “Han caído toneladas y toneladas de roca"

El caída de piedra y tierra en grandes dimensiones en las Hoces del Río Mesa corta la vía que discurre por este paraje y que comunica con Calmarza, lo que agrava la crisis que sufre la zona en los últimos años por el cierre de balnearios

El director general de Carreteras del Gobierno de Aragón, Miguel Ángel Arminio, esta domingo en una visita al lugar del derrumbarmiento.

El director general de Carreteras del Gobierno de Aragón, Miguel Ángel Arminio, esta domingo en una visita al lugar del derrumbarmiento. / Gobierno de Aragón

Zaragoza

El desprendimiento de una ladera en la carretera Z-453, entre los municipios zaragozanos de Jaraba y Calmarza, ha cortado una vía clave del turismo de la comarca de Calatayud al afectar al paraje natural de las Hoces del río Mesa. Pero no solo eso. La caída de un ingente volumen de piedra y tierra bloquea también importantes actuaciones que iban a realizarse en el río y amenaza infraestructuras hidráulicas de la zona. El siniestro pone contra las cuerdas a un territorio ya de por sí castigado en los últimos años por el cierre de balnearios y la pérdida de empleo.

El silencio que ahora domina esta carretera es el de una herida abierta. A primera hora del pasado sábado, sobre las 7.15 horas, una caída de rocas y tierra a gran escala se desplomó, por razones que se desconocen, sobre la calzada en los kilómetros 2 y 3 del trazado por causa . El derrumbe, de unos 300 metros de longitud y hasta diez metros de espesor, arrastró toneladas de material rocoso y vegetal, destrozó barbacanas y afectó a varios puentes que canalizan las aguas de los barrancos hacia el río.

Desprendimiento de la ladera en la carretera entre Jaraba y Calmarza.

Desprendimiento de la ladera en la carretera entre Jaraba y Calmarza. / GOBIERNO DE ARAGÓN

"No han sido piedras sueltas, han caído toneladas y toneladas", subraya la alcaldesa de Jaraba, Felicidad Pérez Sicilia, que habla de "daños enormes" y de una intervención "delicada y para bastante tiempo". El desprendimiento se produjo sin tráfico en ese momento. "Si llega a haber alguna caravana –habituales en la zona¬–, habría sido una desgracia", admite.

El impacto va mucho más allá de un problema viario. La ladera ha caído también sobre el cauce del río, provocando un tapón que eleva el nivel del agua aguas arriba y amenaza con inundaciones en una zona especialmente sensible. Allí estaba prevista una actuación para limpiar el río, dragarlo y habilitar una senda fluvial desde el balneario de la Virgen hasta el túnel, un tramo de casi dos kilómetros.

"Teníamos el proyecto preparado y ahora es imposible. No se puede acceder con maquinaria", lamenta la alcaldesa. Sin esa limpieza, advierte, crece el riesgo de avenidas como las del año pasado y se compromete la recuperación de los manantiales.

Dos balnearios cerrados

La carretera afectada atraviesa las Hoces del Río Mesa, uno de los enclaves más visitados de la comarca, punto habitual de senderismo, observación de aves y visitas a abrigos rupestres. "Ahora, por allí, no se va a poder pasar", resume Pérez Sicilia, que también es propietaria de una casa rural y teme que se produzca una caída inmediata de reservas. El corte no impide llegar a Jaraba por otras vías, pero sí rompe la conexión directa con Calmarza, de apenas una veintena de vecinos, que ha quedado más aislado.

El golpe se suma a una crisis económica que se arrastra desde hace años. Jaraba, con unos 300 habitantes, llegó a tener tres balnearios en funcionamiento. Hoy solo uno, el de la Virgen, permanece abierto de forma intermitente. Sicilia cerró tras la riada de 2024; Serón, desde la pandemia. Había esperanza en la reapertura del primer establecimiento, pero el derrumbe lo complica todo. «Sin limpiar el río, va a ser inútil», insiste la alcaldesa. En temporada alta, la actividad termal llegó a generar hasta 120 empleos. Ahora, el trabajo es escaso y más eventual. "Vamos de peor a peor", se lamenta.

Visita del director de Carreteras

Desde el Gobierno de Aragón, el director general de Carreteras, Miguel Ángel Arminio, se desplazó ayer a la zona para evaluar el alcance del desprendimiento. "Pensábamos que iba a ser menos de lo que nos hemos encontrado", reconoció. La prioridad, explicó, es estudiar la estabilidad de la ladera antes de introducir maquinaria pesada.

Una empresa especializada en geología y geotecnia analizará el frente rocoso con drones para "radiografiar" el cañón del río Mesa. Solo entonces podrá iniciarse un trabajo continuado de retirada de material, reparación de la calzada y reconstrucción de los puentes dañados, en coordinación con la CHE las afecciones al cauce. No hay plazos. Todo dependerá del informe geológico y de la complejidad de los trabajos.

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