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Benito Tesier, nuevo presidente de CEOE Aragón: "Tenemos predisposición total a abrir las puertas a la inmigración"

El nuevo líder de la patronal autonómica reclama a «los extremos» políticos «institucionalizarse» al llegar a la Administración y apuesta por un mandato en el que se atraiga más mano de obra cualificada, se mantengan el diálogo social y se apueste por la tecnologización de todos los sectores productivos.

El nuevo presidente de CEOE Aragón, Benito Tesier, este martes en la sede de la patronal empresarial en Zaragoza.

El nuevo presidente de CEOE Aragón, Benito Tesier, este martes en la sede de la patronal empresarial en Zaragoza. / JAIME GALINDO

Sergio H. Valgañón

Sergio H. Valgañón

Zaragoza

¿Cómo lleva estas primeras horas tras el nombramiento?

Un día muy intenso que no he parado, porque además me he estrenado con una reunión del diálogo social que hemos tenido hoy con los agentes sociales. Y llegando a la casa y aterrizando y empezando a poner orden en mis ideas. Tampoco nada del otro mundo.

¿Qué decisiones tiene planeadas aquí en un corto o medio plazo para conseguir que CEOE sea ese elemento útil e influyente en la economía aragonesa? 

Tenemos que ser útiles para las empresas y el ecosistema empresarial. Pero no solo nosotros, tiene que ser CEOE y su ecosistema, con los territorios y las sectoriales. Con trabajo, entre todos, conseguiremos esa utilidad.

¿Qué pasos se pueden dar para esa utilidad?

Llego a una organización con un legado de 40 años. La primera actividad es respetar la inercia de ese legado. No es que CEOE vaya a tener una impronta completamente nueva con mi llegada. Lo que sí va a tener es una hoja de ruta que está destinada donde claramente hay un plan de acción definido en cada una de las áreas que nosotros entendemos que son de preocupación para el ecosistema empresarial, y vamos a trabajar y a desarrollarlo por ahí. Lo primero es cumplir con nuestros estatutos y, lógicamente, reorganizar y tomar las decisiones correctas y adecuadas en fase a lo que indican nuestros estatutos.

¿Le ha dado tiempo a pensar en ese nuevo comité ejecutivo? 

Los estatutos en nuestra casa están muy bien definidos. Marcan, además, unos principios de proporcionalidad que tenemos que respetar junto con los territorios y con las sectoriales. Y lo que haré como presidente es reunirme con cada uno de ellos para tomar esas decisiones adecuadas y terminar conformando el órgano de gobierno que necesitamos. 

¿Se espera una revolución?

No esperamos ninguna revolución porque yo nunca he sido revolucionario. Lo que va a haber, lógicamente, después de cuatro años que ha tenido de mandato mi predecesor, Miguel Marzo, es una actualización para afrontar los próximos cuatro años que serán los de mi mandato. 

En su discurso reivindicó el papel social del empresario. ¿Les cuesta más explicar esa función? ¿Cómo pretende aplicar la figura empresarial a la sociedad?

Habría que hacerse la pregunta de que si nos cuesta más explicarlo o de si han cambiado las reglas del juego. Yo creo que no nos cuesta explicarlo. Qué es el empresario, qué labor llevan a cabo los empresarios y las empresarias y qué aportación hace la empresa a la sociedad. Toda la contribución que hace en el bienestar social. Sin empresas no hay impuestos, sin empresas no hay inversión, sin empresas no hay oportunidades para nuestros jóvenes, sin nuestras empresas no hay contribución a la sociedad. Creo que no tenemos un problema por parte de la comunicación nuestra, sino que las reglas de juego y de comportamiento han cambiado. Vamos a centrarlo a lo que está pasando con el diálogo social. Nosotros tenemos una situación en estos momentos donde hay normativas que se imponen a través de negociaciones y acuerdos entre el Gobierno central y los sindicatos. Y cuando nosotros defendemos nuestra posición llega un momento en que se nos excluye y se toman las decisiones. Nosotros lo que reivindicamos es que los acuerdos, como se han hecho históricamente, son de las partes y son en el ámbito del diálogo social. Eso es lo que queremos reivindicar, que sigamos dialogando en el diálogo social y que sigamos alcanzando acuerdos entre las partes, no imposiciones.

Tesier, durante un momento de la entrevista con este diario.

Tesier, durante un momento de la entrevista con este diario. / JAIME GALINDO

¿Sobra el Gobierno central en esos diálogos?

No, el Gobierno central tiene su sitio, como lo tiene en el ámbito de los acuerdos del diálogo social. Pero con todas las partes sentadas alrededor de la mesa, si yo excluyo una de ellas solo porque me dice que no o tiene resistencia a lo que yo le propongo, estoy cambiando el diálogo social por imposición social. Y es lo que consideramos que no va bien. 

¿Cuál es hoy el mayor lastre de las empresas aragonesas para subir su competitividad? 

Tenemos tres problemas importantes en estos momentos encima de la mesa que terminan afectando también a la competitividad. El absentismo, la falta de mano de obra y de talento y el aumento de la normativa. Tiene distintos comportamientos en distintos sectores y en diferentes situaciones. A futuro, que ya es una realidad del presente, nosotros tenemos la necesidad de digitalizar nuestras empresas y de incrementar los procesos tecnológicos en las mismas. Por eso, de alguna forma, valoramos muy positivamente lo que estamos viviendo en Aragón como oportunidades de futuro. La llegada de esos inversiones de centros de datos, que crearán, como se está pretendiendo, un ecosistema tecnológico alrededor de ellos. Que redundará en un aumento de nuestra productividad y de nuestra competitividad. 

¿Teme que esas grandes inversiones y las multinacionales eclipsen al actual tejido productivo de Aragón?

No, porque nos gusta utilizar un adverbio que es el del además de y no el de en vez de. Defendemos que todas esas inversiones vienen a sumar a nuevos sectores estratégicos y a los sectores tradicionales ya existentes. Tenemos que defender no solo el mantenimiento, sino el crecimeinto de los ya existentes con estas aportaciones.

No encuentran la tecla para resolver la falta de mano de obra que tanto tiempo se lleva denunciando.

Tenemos la dificultad de encontrar mano de obra disponible y también mano de obra cualificada. Si comparamos nuestras empresas con cómo eran hace 20 años, vemos que antes había trabajos mucho más manuales, con procesos que requerían una mayor mano de obra con esfuerzo físico intensivo. Hoy prácticamente todas han mejorado sus procesos, los han automatizado y son mecanismos que exigen una mano de obra más cualificada, que en ocasiones tenemos dificultades para encontrarla. ¿Qué podemos hacer para mejorarlo y para minimizar el problema? Trabajamos en programas específicos, estamos en contacto para que la formación acerque a las necesidades de nuestras empresas y tratamos de insistir en adaptar los programas a las necesidades. Ha habido un incremento importante, pero es un problema que arrastramos desde hace tiempo. Hemos empezado, pero necesitamos el tiempo necesario.

¿Cuánto es ese tiempo?

Cada formación y cada grado tiene sus tiempos. Lo que consideramos también es que estas empresas tractoras que están llegando con inversiones a nuestra comunidad las debemos involucrar en este cometido y que ellas mismas sean conscientes de esta necesidad y que sean también promotoras y defensoras e incentivadoras de programas participativos que nos ayuden a minimizar el problema. 

No hay plazo, entonces.

Cuanto más seamos capaces de invertir en ello y más despertemos en nuestros jóvenes vocaciones dedicadas a esas necesidades, mejor. Por eso estamos haciendo un esfuerzo hacia tratar de orientar a nuestros jóvenes hacia esa formación de las especializaciones necesarias en nuestras empresas. Lo que consideramos es que en el proceso que hemos tenido de desarrollo y de evolución de nuestras empresas y de nuestro ecosistema empresarial se ha producido un desequilibrio. Un desequilibrio entre lo que iba saliendo de nuestras universidades y de nuestros centros de formación profesional y la cantidad necesaria de demanda de mano de obra cualificada en nuestras empresas. El ejemplo de la falta de médicos es similar a lo que está pasando en el mercado de trabajo.

La inmigración siempre va ligada al debate de la falta de mano de obra. ¿Qué posición tienen en CEOE?

Nosotros desde nuestra organización no solo estamos de acuerdo en abrir las puertas a la inmigración, es que creemos que tenemos que trabajar en programas concretos y hemos desarrollado programas concretos. Creo recordar recientemente con INAEM para intentar juntos atraer unidades específicas, es decir, especialidades de personas con la formación o con la preparación o especialización necesaria para solucionar determinados problemas. El último reciente que se me ocurre fue respecto a conductores y a transporte. Entonces, es algo que nosotros tenemos ya muy asumido como normalidad. Por lo tanto, una predisposición total a esa apertura. Y más porque el problema de la mano de obra, en un futuro inmediato, va a agravarse: son matemáticas, porque ahora tenemos ese problema y con las nuevas inversiones y si prevemos que los sectores tradicionales seguirán creciendo, no es posible minimizar la falta de mano de obra a corto plazo.

¿Cómo plantea las relaciones con los sindicatos y el mantenimiento de la paz social?

Yo soy un gran defensor del diálogo social, así lo manifesté en mi discurso, en el agradecí a los secretarios generales de CCOO y UGT su capacidad para poner por delante los intereses colectivos sobre los individuales. El diálogo social en Aragón es un ejemplo que además está siendo envidiado por otras comunidades autónomas que están a nuestro alrededor. Creo que es uno de los mayores valores que tenemos de entendimiento y que lleva a cabo acuerdos estratégicos de medio y largo plazo que lo que hacen es fortalecer no solamente nuestra posición en los sectores existentes, sino a ser muy valorado por las empresas que quieren invertir en nuestro territorio. La mayoría de las inversiones que se realizan en nuestro territorio son inversiones que son de capital intensivo, por lo tanto tienen un retorno de la inversión de largo plazo. Si no hubiera un marco estable regulatorio, si no hubiera una garantía de paz social, si no hubiera unos acuerdos permanentes en el ámbito de las relaciones entre organizaciones empresariales y organizaciones sindicales, probablemente esas inversiones se plantearían y abrirían un debate sobre la conveniencia o no de instalarse aquí.

Habló de polarización, que también llega a la economía. Hay partidos como Vox que han insistido en políticas contra esa paz social y en retirar ayudas a la patronal y los sindicatos.

Nosotros entendemos que cualquier partido llegue al extremo de donde llegue a las instituciones, lo que tiene que hacer nada más llegar es institucionalizarse. ¿Y qué significa institucionalizarse? Significa poner el interés general y el interés colectivo por delante de las ideas individuales. Entonces, por nuestra parte, no entendemos que pueda existir un partido político que esté en el gobierno, que busque una ruptura de lo que son los acuerdos, porque en realidad eso va a ser negativo para los intereses generales. Entonces, creo que hemos tenido ejemplos opuestos donde ha habido acuerdos con partidos extremos, en este caso de izquierda, y donde se han llegado a acuerdos y consensos y no hemos tenido grandes situaciones de ruptura. Por lo tanto, más allá de los programas individuales de cada uno y de las posiciones individuales políticas, que lógicamente nosotros como organización empresarial no entramos en ellas, lo que creemos es que debemos de seguir en la senda de los acuerdos. 

Aragón va a elecciones en menos de un mes. ¿Cómo lo ve?

Nos gusta la estabilidad. Nos gusta valorar con las medidas que conforma el nuevo Gobierno y las posiciones que forma. Lo único que podemos hacer ahora es respetar la opinión de la sociedad en su conjunto y esperar a los resultados. En cualquier caso, si miramos lo que ha pasado en las dos últimas legislaturas, a Aragón le ha ido bien. Hubo una época de Javier Lambán y ha habido una época de Jorge Azcón y el resultado de estas dos últimas etapas tiene un balance positivo. Quiere decirse que la democracia le sienta bien a Aragón y que nosotros entendemos que la senda de esa democracia se va a continuar y que sea cual sea el resultado de las urnas del día 8 de febrero, quien llegue al gobierno llegará con un sentido, en este caso, de responsabilidad y de interés general.

No le veo entonces una preferencia para esas elecciones.

Como CEOE nunca tenemos preferencias. 

¿Qué va a hacer con sus cargos en el Clúster de la Automoción, en la patronal del metal y en otras organizaciones a nivel nacional?

Tengo muchos y no he ido dejando ninguno atrás independientemente de que haya ido cogiendo otros. Lo que sí de alguna forma, porque además eso lo he comunicado al comité ejecutivo y por lo tanto es algo que se conoce y que no tiene ningún problema de confidencialidad transmitirlo, públicamente he declarado mi intención y de hecho estamos trabajando en ello como corresponde al comité ejecutivo, al relevo del Clúster Aragón de Automoción. 

El presidente de CEOE Aragón tradicionalmente asume la presidencia de CEOE Zaragoza. ¿Cuándo va a tener lugar ese relevo?

En el último comité el presidente Miguel Marzo informó a los miembros que una vez nombrado el presidente de CEOE Aragón se iba a hacer un trámite corto para finalizar el mandato. Corresponde al presidente Marzo y al comité definir la fecha concreta.

Abogó también por la unidad con Cepyme Aragón. ¿Habla de una integración?

Os gusta mucho adelantar las jugadas. Si así fuera en el ajedrez, sería muy fácil. No hay rivalidad, estamos juntos en el ámbito del diálogo social. Nunca había pasado que un presidente de CEOE Aragón fuera vicepresidente, nacional y regional, en Cepyme. Para el bien de las organizaciones que representamos tenemos que trabajar en armonía, con una unidad de acción. Que no significa una integración. Cepyme Aragón tiene la singularidad, respecto a otras regiones, es que no hay una integración. Por ejemplo sí pasa en Huesca. Nosotros abogamos por una unidad de acción, en la que cada organización tiene su singularidad, pero se trabaja junto en los mismos temas, defendiendo el interés común de las empresas grandes, medianas y autónomos.

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