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De la primera piedra al hormigón: la gigafactoría de Stellantis en Zaragoza inicia su construcción

El inicio de las obras de cimentación confirma el avance del proyecto impulsado por CATL y Stellantis junto a la actual planta automovilística de Figueruelas, mientras siguen sin despejarse las incógnitas sobre el alojamiento de los trabajadores chinos.

La maquinaria pesada ha comenzado a trabajar en las zonas botas de cimentación de la gigafactoria de baterías de Figueruelas.

La maquinaria pesada ha comenzado a trabajar en las zonas botas de cimentación de la gigafactoria de baterías de Figueruelas. / Miguel Ángel Gracia

Zaragoza

La gran explanada situada junto a la actual fábrica de coches de Stellantis en Figueruelas ha dejado de ser un terreno vacío para convertirse en un hervidero de actividad. Excavadoras trabajando en paralelo, palas cargadoras removiendo tierra sin descanso y un trasiego constante de camiones anuncian el inicio de las obras de cimentación de la gigafactoría de baterías para vehículos eléctricos. En el horizonte, una grúa móvil se alza sobre el paisaje industrial mientras los operarios avanzan en la preparación del suelo. Es la primera imagen física de que el proyecto industrial más ambicioso de las últimas décadas en Aragón ha dejado atrás la fase de planos y anuncios para empezar a tomar cuerpo a escasos metros de la histórica planta automovilística.

Ese salto del papel al hormigón se ha producido a finales de 2025, apenas unas semanas después del simbólico acto de colocación de la primera piedra. La gigafactoría de baterías impulsada por el grupo chino CATL y Stellantis entra así de lleno en su fase de construcción, cumpliendo el calendario previsto y certificando que el denominado proyecto Toro ha pasado definitivamente de la promesa industrial a la ejecución material sobre el terreno.

Las obras de esta nueva etapa han sido adjudicadas a la constructora rumana Synergy Construct, que ya trabajó con CATL en la obras de construcción de su planta de Hungría. La compañía asumirá la cimentación del edificio principal de producción de celdas y la construcción de varias de las grandes naves del complejo, uno de los contratos más relevantes de una obra civil que ya acumula varias licitaciones millonarias.

Este avance llega tras completarse en los meses previos los trabajos de movimiento de tierras y explanación de la parcela anexa a la planta de vehículos de Stellantis, una fase que se cerró incluso antes de lo previsto. Estas labores iniciales sí tuvieron un marcado acento local, al ser ejecutadas por la empresa aragonesa MLN en alianza con una constructora española, en lo que fue el primer impacto directo del proyecto en el tejido empresarial del entorno.

La colocación de la primera piedra, celebrada a finales de noviembre de 2025, marcó el inicio de la fase decisiva del denominado proyecto Toro. Desde entonces, la maquinaria pesada ha comenzado a dibujar sobre el terreno la huella de las futuras instalaciones mientras se activan contratos clave y se articula el ecosistema industrial, logístico y energético que dará soporte a uno de los mayores complejos fabriles de Europa vinculados a la nueva movilidad eléctrica.

La gigafactoría ocupará 367.000 metros cuadrados edificados dentro de una superficie total de 89 hectáreas repartidas entre Figueruelas y Pedrola. El calendario oficial establece que 2026 será el año del arranque pleno de las obras estructurales —cimentaciones, naves y urbanización interior—, con una primera producción piloto de celdas prevista para 2028 y la entrada en plena capacidad operativa en 2030.

Desde CSE, la sociedad participada por CATL y Stellantis para ejecutar la planta, se limitan a señalar que el proyecto “sigue avanzando según el plan previsto” y cumpliendo el calendario marcado en sus diferentes vertientes, sin concretar todavía los próximos hitos ni despejar algunas de las incógnitas que rodean al desarrollo.

La principal de ellas tiene que ver con el anunciado desembarco de un importante contingente de trabajadores chinos, que podría situarse en torno a los 2.000 empleados durante las fases de construcción y montaje de la gigafactoría. Aunque al menos una veintena de profesionales asiáticos ya reside en Zaragoza y los primeros visados están en trámite, sigue sin conocerse la solución definitiva para su alojamiento temporal, un asunto que mantiene expectantes a los ayuntamientos del entorno y sobre el que, por ahora, no hay información oficial clara.

Con una inversión directa estimada en 4.100 millones de euros y un impacto económico cercano a los 8.000 millones a 15 años, la gigafactoría de Figueruelas está llamada a transformar el mapa industrial de Aragón. El inicio de las obras de cimentación refuerza la idea de que el proyecto avanza con paso firme.

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