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Renace el interés por el Pabellón de España de la Expo en Zaragoza: el Gobierno central tiene un proyecto y la DGA pidió su cesión gratuita

El Gobierno aragonés quería el edificio para instalar un centro de formación digital no reglada adaptada a las nuevas necesidades del tejido productivo y trasladar la sede de Aragonesa de Servicios Telemáticos (AST)

Renace el interés por el Pabellón de España de la Expo en Zaragoza: dos proyectos para su reutilización

El Periódico de Aragón

David López

David López

Zaragoza

El único icono de la Expo de Zaragoza que queda por salir de un letargo que ya dura más de 17 años podría abandonar en los próximos meses el olvido que lleva padenciendo desde que finalizó la muestra internaciones en septiembre de 2008. El Pabellón de España, diseñado por el arquitecto navarro Patxi Mangado, ha despertado un inesperado interés por parte de las administraciones, en este caso por su propietario, el Gobierno de España, y por el Ejecutivo autonómico, que han pasado del abandono a pelearse por él. O mejor dicho, la DGA ha solicitado su cesión a sus dueños y el Ejecutivo central la ha rechazado porque tiene ya previsto un proyecto para el emblemático edificio ubicado a orillas del Ebro.

Este icono de la Expo pudo ser el Centro de Investigación sobre el Cambio Climático que prometió el Gobierno central ese mismo año de la muestra internacional, pero fracasó la idea. Luego estuvo en el radar de las universidades aragonesas, pública y privada, para alojar nuevos servicios en la ciudad aprovechando su ubicación y su espléndido diseño, diferencial con el resto de construcciones de Zaragoza. También se pidió que alojara la Escuela de Arquitectura de Aragón, pero tampoco funcionó. Ahora renacerá pero nadie ha puesto fecha ni ha desvelado cómo, solo que lo hará y que hay un proyecto que ya se está elaborando.

Y se sabe precisamente porque el Gobierno de Aragón dio el paso para trasladar su interés, a través de una carta, en reutilizar sus instalaciones para llevar a cabo un proyecto en el que están trabajando varios departamentos del Ejecutivo, y desde la Delegación del Gobierno en Aragón se le ha respondido que "no entiende conveniente la cesión del edificio dado que se necesita para el desarrollar un proyecto que considera de gran interés e impacto positivo para la ciudadanía".

En su escrito, remitido por el consejero de Hacienda, Interior y Administración, Roberto Bermúdez de Castro, la DGA exponía que quería instalar en el icónico edificio "un centro de formación digital no reglada adaptada a las nuevas necesidades del tejido productivo, que promueva la inclusión social de los jóvenes aragoneses y la dinamización de un ecosistema de innovación y emprendimiento de alcance nacional e internacional". Se trataba, añadía que este era un "objetivo fundamental del Gobierno de Aragón, en el ejercicio de sus competencias en materia de promoción económica, innovación, educación y formación profesional y en el marco de su ambiciosa Estrategia Regional de Talento".

Se trataba de una solicitud que se enmarcaba además en su estrategia y objetivo prioritario de "promover la revitalización y adecuación del antiguo recinto de la Expo", en la serie de todas las actuaciones impulsadas para lograr la utilización de distintas edificaciones que seguían en desuso. La última de ellas, la reconversión de la Torre del Agua en el futuro Faro de la Logística, un proyecto que, tras años de tramitación y proyectos fallidos, va a comenzar este mismo mes con el inicio de los trabajos de adecuación en el interior del edificio diseñado por Enrique de Teresa, que está capitaneando esta transformación junto a la empresa Cerouno Arquitectos, con el arquitecto Pablo de la Cal, responsable de la empresa, y la ingeniera Pilar Pecó, responsable de otros proyectos de envergadura de la ciudad como la construcción del residencial Torre Zaragoza, a la cabeza.

La última pieza del puzle de la reconversión del recinto de Ranillas es el Pabellón de España, el único que no es de la propiedad del Gobierno aragonés, ahora que, ayer mismo, la DGA presentara su apuesta definitiva por llevar la futura Agencia Estatal de Salud Pública, en caso de que el Ejecutivo central así lo decida, al Pabellón de Aragón de la Expo, también en desuso desde 2008, como el de España. Todas las piezas encajarían y el antiguo recinto de la muestra internacional se encaminaría así a su transformación completa casi dos décadas después e innumerables intentos fallidos de reconversión.

Por eso apostaba por llevar ese futuro centro de formación digital no reglada, un proyecto "estratégico que se integra en una apuesta global por el talento, sustentada en el Plan de Talento del Gobierno de Aragón, una hoja de ruta transversal impulsada por la Consejería de Presidencia, Economía y Justicia, que conecta educación, innovación, desarrollo industrial y empleo, y que aspira a convertir Aragón en un referente de atracción y formación de talento joven", explicitaba en su escrito Bermúdez de Castro.

"El proyecto busca crear sinergias con el ecosistema productivo aragonés, destacando los sectores tractores que ya demandan perfiles digitales; responde a un compromiso social, asegurando el acceso gratuito y sin requisitos académicos previos a la formación, facilitando la inclusión digital y la empleabilidad de colectivos tradicionalmente excluidos; es una respuesta a la demanda real de las empresas, y atraerá inversiones nacionales e internacionales", añadía el consejero.

Por eso el Gobierno de Aragón considera idóneo el Pabellón de España, ya que entendía que "sería una instalación estratégica y de referencia del citado centro de formación digital no reglada, y de forma complementaria acogería los servicios centrales de Aragonesa de Servicios Telemáticos (AST), entidad de derecho público encargada de proporcionar servicios y soluciones de alto valor en el ámbito de las tecnologías y servicios de la información y telecomunicaciones a la Administración de la Comunidad Autónoma de Aragón y los organismos públicos de ella dependientes". La ubicación del edificio y las sinergias entre ambas actividades eran ventajas para solicitar el uso del inmueble.

Por eso pedía la cesión "a título gratuito" de la propiedad del emblemático edificio de Ranillas, y en caso de no aceptarse, que se contemplara la cesión de uso como fórmula para hacer efectiva la entrega. Esta, entendía el Gobierno aragonés, que podría efectuarse por un plazo de "25 años prorrogables por periodos de 5 años". Una opción que, según la respuesta de la Delegación del Gobierno, ha quedado descartada, a la espera de conocer qué proyecto contempla el Ejecutivo estatal para este icono de la Expo de 2008.

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