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Zaragoza despunta en el mapa del poder empresarial: concentra 24 empresas con más de mil empleados

La provincia cuenta con las sedes de un número relevante de grandes compañías y se sitúa con la séptima de España con más peso corporativo y la quinta en relación a su población

Un trabajador de la línea de producción de placas de inducción de la planta de BSH en Montañana. | BSH

Un trabajador de la línea de producción de placas de inducción de la planta de BSH en Montañana. | BSH / j. h. p.

Zaragoza

Las grandes decisiones empresariales, que mueven capital, empleo cualificado y estrategias industriales, no se reparten de forma homogénea en España. Así lo evidencia el mapa de sedes de empresas con más de 1.000 empleados elaborado por Accumin Intelligence, la división de datos, inteligencia artificial y software del grupo dueño de la tasadora inmobiliaria Tinsa. La radiografía muestra cómo el poder corporativo se concentra en muy pocos territorios y deja amplias zonas del país, también en Aragón, prácticamente al margen de los centros de decisión.

Zaragoza sí cuenta con una presencia relevante en el ecosistema de grandes sedes empresariales del país. Sin embargo, el resto del territorio autonómico apenas cuenta con este tipo de compañías. Huesca aparece de forma discreta y Teruel ninguna, una ausencia que no es solo estadística, sino estructural.

Zaragoza, en el quinto lugar del mapa nacional

En concreto, Zaragoza contabiliza un total 24 sedes de empresas con más de 1.000 empleados, una cifra con la que se coloca en la franja de concentración baja-media a escala nacional. En términos absolutos, queda lejos de los grandes polos -Madrid (454) y Barcelona (157)-, pero se sitúa por delante de buena parte del interior peninsular y de numerosas provincias con mayor población.

El dato cobra más relevancia cuando se cruza con la demografía. Con cerca de 989.000 habitantes, la provincia de Zaragoza presenta una ratio de 2,43 grandes empresas por cada 100.000 habitantes, una tasa con la que ocupa el quinto lugar del ranking estatal. Supera a provincias como Valencia, Sevilla, Málaga o Alicante y se coloca a la altura de territorios tradicionalmente asociados al músculo empresarial, como Baleares o Navarra.

Ese posicionamiento confirma el papel de Zaragoza como plataforma logística, industrial y de servicios avanzados, apoyada en su localización estratégica, el peso de la automoción, la agroindustria, la distribución y, cada vez más, la economía vinculada a la energía y la tecnología.

Entre las empresas con más de mil trabajadores que tienen su sede en esta provincia figuran nombres como BSH Electrodomesticos España, Saica, Samca, Sesé, Vitalia, Schindler, Adidas España, Amplifon Iberica, Grupo Jorge, Carreras Grupo Logistico, DXC Technology, Adient Seating Spain, Servisar o Arquisocial,

Aragón, un sistema desequilibrado

El contraste dentro de la propia comunidad es rotundo. Huesca solo cuenta con dos sedes de empresas de más de 1.000 empleados. Teruel no tiene ninguna, lo que las sitúa en el mismo grupo que provincias como Soria, Zamora o Ávila, y la relega al nivel de concentración nula.

No se trata de que estos territorios carezcan de actividad económica. Ambos cuentan con industria, cooperativas, pymes exportadoras y sectores especializados, como la agroalimentación, la energía, el metal o el turismo, pero las decisiones estratégicas se toman fuera. Los consejos de administración, las direcciones generales y los centros de poder corporativo no están allí.

La consecuencia es conocida: menos empleo directivo, menor atracción de perfiles altamente cualificados y una dependencia mayor de decisiones adoptadas en otros puntos del país. En términos de influencia económica, Huesca y Teruel no pesan lo mismo que otros territorios con un número similar de habitantes, pero con sedes empresariales relevantes.

Zaragoza, una "segunda potencia"

El mapa nacional dibuja dos grandes centros de gravedad: Madrid y Barcelona. Entre ambos concentran más de 600 sedes de grandes empresas y actúan como auténticos imanes de talento, capital y servicios corporativos avanzados. Frente a ellos, Zaragoza juega un papel distinto. No es un polo dominante, pero sí una “segunda potencia” en el sistema empresarial español.

Como ocurre con Bizkaia, A Coruña o Navarra, Zaragoza combina industria, logística y servicios sin alcanzar la masa crítica de los grandes centros financieros. Muchas de las grandes plantas productivas asentadas en Aragón dependen de decisiones tomadas fuera de la comunidad, lo que limita el efecto arrastre sobre el conjunto del territorio.

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