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Así funciona el boletín que anuncia el riesgo de aludes en el Pirineo aragonés

La Aemet elabora un informe diario durante la temporada de esquí con cinco niveles

Trabajos del GREIM de la Guardia Civil en el Pirineo aragonés.

Trabajos del GREIM de la Guardia Civil en el Pirineo aragonés. / DGA

Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

Los aludes registrados en el Pirineo aragonés se han cobrado cinco vidas en el último mes. El riesgo en la alta montaña es un habitual de estas fechas, como se reflejó nuevamente este sábado en el Moncayo, con un rescate de tres senderistas que quedó en susto pero que dejó un herido. Por ello, Aragón ya trabaja en un nuevo sistema de alertas, que espera estrenar a finales de año, y no descarta crear un boletín propio que complete el que ya emite la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

El BPA (Boletín de Peligro de Aludes) es un sistema preventivo que lanza diariamente el organismo estatal, por norma general, entre diciembre y mayo, mientras dura la temporada de esquí. Hay uno para el Pirineo aragonés, otro para el navarro y otro para el catalán, que consta de cinco niveles de alerta basados en los estándares europeos, un elemento que, como la propia Aemet define, es de "consenso internacional" y que está en "permanente revisión", actualizado por última vez en 2018 para recoger las nuevas denominaciones de los tamaños de los aludes.

El Pirineo aragonés estrenará un sistema para alertar sobre los aludes

El Periódico de Aragón

Así, los niveles de riesgo se clasifican, del 1 al 5, en débil, limitado, notable, fuerte y muy fuerte, aunque en todos ellos existe cierto peligro. En el débil (1), el manto general de nieve está "estabilizado", pero pueden producirse avalanchas por una sobrecarga fuerte y en puntos aislados de las laderas. Se pasa al nivel 2, el limitado, cuando hay algunas laderas empinadas menos estables donde pueden producirse esas fuertes sobrecargas, siendo improbables los aludes naturales.

Cuando una sobrecarga débil ya se considera capaz de provocar uno, el riesgo pasa a ser notable, existiendo también la posibilidad de avalanchas naturales grandes y, en casos raros, muy grandes. Cuando estas variables son todavía más certeras y el manto está poco consolidado en la mayoría de laderas empinadas, el riesgo pasa a ser fuerte, y se convierte en muy fuerte cuando se considera bastante probable que se produzcan esas avalanchas naturales incluso en las laderas "moderadamente inclinadas". La DGA alertó este pasado sábado de un "riesgo altísimo" de aludes y pidió la máxima precaución a los montañeros.

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