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Aragón apuesta por los trasplantes: la figura del detector de donantes se extenderá a otros hospitales

Sanidad quiere que este perfil trabaje en los centros hospitalarios que no hacen estas cirugías

Aragón impulsa la figura del detector de donantes en hospitales que no hacen trasplantes

El Periódico

Zaragoza

Cifras récord en Aragón. La comunidad cerró el año con el mayor número de donantes (84) y trasplantes de órganos (167) registrado hasta el momento, unos datos de éxito que, según explica el coordinador de trasplantes del territorio, José Ángel de Ayala Fernández, «no se debe a nada puntual, sino a las líneas estratégicas de mejora que se han establecido». Entre ellas hay algunas como la figura del detector de donantes, que consiste en profesionales sanitarios que identifican a pacientes que pueden ser donantes en hospitales aragoneses que no cuentan con programa de trasplantes.

«Son hospitales que, aunque no estén autorizados para la donación, pueden tener a personas donantes. La intención es acreditarlos como hospitales detectores y darles recursos humanos para detectar a personas que puedan colaborar en este proceso», detalla de Ayala. El trasplante se realizaría en los centros que sí están autorizados.

La intención de la coordinación de trasplantes en Aragón es impulsar la figura del detector de donantes tanto en hospitales públicos como privados. Según informa De Ayala, desde la unidad están en conversaciones con el hospital de Barbastro y también con el nuevo QuirónSalud de Zaragoza, aunque los trámites no se han formalizado todavía. «Nos gustaría llegar a lo máximo posible de toda la red sanitaria de la comunidad», indica.

El coordinador de trasplantes en Aragón, Jose Ángel de Ayala, en su despacho.

El coordinador de trasplantes en Aragón, Jose Ángel de Ayala, en su despacho. / Josema Molina

De Ayala explica que otra de las líneas estratégicas que ha permitido alcanzar estas cifras récord en Aragón es la detección precoz del donante. «Lo primero es darle al paciente la oportunidad de si quiere ser donante o no cuando fallezca», señala. Esta tarea recae en los coordinadores de trasplante de los hospitales, que describe como «figuras clave, el eje vertebrador».

«Los coordinadores tienen que detectar donantes, pero no son capaces de llegar a todas las regiones del hospital porque son muchas y muy grandes. Por eso, establecemos alianzas estratégicas con distintos servicios para poder hacer esa detección», sostiene de Ayala, que remarca que esta colaboración es «un punto clave» que se puso en marcha el año pasado para reforzar los equipos de coordinación. En Aragón hay cinco, uno por cada hospital con programa de trasplantes, y en función de la demanda están formados por uno, dos, tres e incluso cuatro profesionales.

Con ambas medidas, y otras, la unidad de coordinación de trasplantes de Aragón busca volver a mejorar las cifras de donantes y trasplantes. «Sabemos que no hemos llegado al límite, que existen muchos puntos de mejora y más líneas estratégicas para poner en marcha, pero cuesta porque es un proceso en el que intervienen muchas personas. Es complejo, pero no hemos llegado al tope», afirma de Ayala.

Hasta 2025, la cifra récord de donantes era la registrada en 2019, con 62 frente a los 84 actuales. En trasplantes, el máximo se alcanzó en 2016, cuando se realizaron 148 frente a los 167 del año pasado.

Los últimos datos de Aragón dejan una tasa de 62,2 donaciones por un millón de habitantes, que está por encima de la media estatal y que de Ayala afirma que se va a trabajar en igualar y, ojalá, superar. Los 84 donantes y los 167 trasplantes de 2025 suponen un incremento del 71% y del 45% respectivamente respecto al año anterior.

El coordinador explica que existen dos tipos dentro del donante fallecido: en asistolia y encefálica. Esta última se da en personas que han sufrido «una lesión catastrófica incompatible con la vida e irrecuperable que evoluciona en lo que se conoce como muerte encefálica». La asistolia, incorporada de forma más reciente, se realiza en pacientes que «tienen una lesión neurológica catastrófica, irrecuperable e incompatible con la vida», describe, y añade: «No evoluciona a muerte encefálica. Se certifica como muerte por parada cardiocirculatoria».

De Ayala señala que la donación en asistolia es «algo más compleja» porque requiere de más profesionales. Pero supone un 50% de las donaciones y es, afirma, «importante». Por eso, desde el año pasado se realiza en el hospital Obispo Polanco de Teruel, además de en el Servet y el Clínico de Zaragoza. «En el San Jorge de Huesca estamos en fase de documentación, protocolo y acreditación», apunta.

Hasta ahora, los hospitales públicos de Aragón habían logrado hacer trasplantes en asistolia de todos los órganos excepto el corazón. Este último año, por primera vez en la comunidad y después de que los profesionales recibieran la correspondiente formación, se realizaron dos procedimientos de donación cardiaca en asistolia en el Servet

Con estos datos sobre la mesa, de Ayala concluye: «Hemos hecho un trabajo enorme. Gracias a los compañeros por el compromiso y la profesionalidad. Todos remamos hacia el mismo lado». 

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