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Huesca alcanza el sueño del pleno empleo y registra la tasa de paro más baja de toda España

La provincia reduce el desempleo a casi la mitad en el último año y se posiciona como uno de los territorios con las mejores métricas laborales del país

Vista general de la ciudad de Huesca, cuya provincia registra la tasa de paro más baja de España.

Vista general de la ciudad de Huesca, cuya provincia registra la tasa de paro más baja de España. / El Periódico de Aragón

Zaragoza

Huesca ha vuelto a alcanzar un hito histórico en su mercado laboral. Con una tasa de paro del 4,69% al cierre de 2025, se sitúa como la provincia con menor nivel de desempleo de toda España y entra de lleno en el umbral que los economistas asocian al pleno empleo, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). No se registraba un nivel tan bajo desde el tercer trimestre de 2008, cuando el paro se situó en el 4,36%, en vísperas del estallido de la gran crisis financiera.

El avance es especialmente significativo por la rapidez del cambio. Hace solo un año, Huesca presentaba una tasa de paro del 8,91%, entonces la más elevada de las tres provincias aragonesas. Doce meses después, no solo lidera el ranking nacional, sino que ha reducido el desempleo prácticamente a la mitad. La ratio del desempleo en Teruel es del 7,4% y en Zaragoza del 8,46%, mientras que la media autonómica se sitúa en el 7,7%.

El número de personas en situación de paro ha pasado de 10.300 a 5.600 en el último año, mientras que la ocupación ha crecido con fuerza, desde 105.100 hasta 113.300 trabajadores. Al mismo tiempo, la población activa también ha aumentado —de 115.400 a 118.800 personas—, lo que confirma que la caída del paro no se debe a una contracción del mercado laboral, sino a una mayor capacidad de absorción del empleo.

Más empleo y más actividad

Uno de los indicadores que refuerza la lectura estructural del fenómeno es la tasa de actividad, que en Huesca se sitúa en el 59,72%. Es la más elevada de Aragón y la cuarta mayor de España, solo superada por territorios muy concretos con gran dinamismo económico:Madrid (62,95%), Baleares (62,33%) y Lérida (61,55%).

En una provincia marcada por la baja densidad demográfica, este dato refleja una elevada movilización de su población en edad de trabajar.

El comportamiento de Huesca contrasta además con la evolución del conjunto del país. España sigue avanzando en la reducción de sus tasas de paro, pero estas se encuentran aún por encima de la media europea. El territorio altoaragonés, sin embargo, se mueve ya en niveles comparables a los de economías avanzadas del entorno comunitario, donde reducir más el desempleo resulta técnicamente complejo.

Un modelo que se repite

No es la primera vez que Huesca se acerca al pleno empleo. Ya en la segunda mitad de la pasada década, la provincia figuraba entre las de menor paro del país, al igual que en los años de vino y rosas del boom inmobiliario. Pero hay que remontarse al tercer trimestre de 2002 para encontrar el mínimo histórico de este indicador, cuando anotó una tasa de apenas del 2,1%. El impulso de Huesca responde a una estructura productiva diversificada y un equilibrio territorial poco habitual. La diferencia ahora es la profundidad del ajuste, marcado por una ampliación de la población activa y tensiones de mano de obra que sufre en amplios sectores.

El peso del sector agroalimentario, la industria vinculada al eje Binéfar-Monzón-Sabiñánigo, el turismo —con especial protagonismo del esquí del Pirineo— y los servicios públicos en las cabeceras comarcales han vuelto a actuar como amortiguadores frente a la volatilidad económica. A ello se suma un factor estructural. La provincia presenta una limitada disponibilidad de población, lo que acelera la absorción del desempleo cuando la actividad económica crece.

El reto de sostener el empleo

Huesca se consolida así como una excepción en el mapa laboral español. Una provincia pequeña, poco poblada y alejada de los grandes centros urbanos que ha logrado, una vez más, situarse en la vanguardia del empleo.

El nuevo escenario abre, sin embargo, retos importantes. Con tasas de paro por debajo del 5%, las empresas empiezan a encontrar dificultades para cubrir determinados perfiles, especialmente en la industria, la construcción, el sector primario y algunas ramas de servicios. El riesgo ya no es tanto el desempleo como la escasez de mano de obra, un problema que puede convertirse en freno al crecimiento si no se acompaña de políticas de atracción de población, formación y mejora de la productividad

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