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Un día de campaña con Pilar Alegría: Un huevo frito con sabor a gloria en busca del voto socialista

Pilar Alegría se echó a la carretera al día siguiente de dejar el Consejo de Ministros y no ha parado. En una campaña basada en el poder de la cercanía, la socialista ha recorrido más de 30 pueblos y promete "gobernar así"

Laura Carnicero

Laura Carnicero

Sarrión / Rubielos de Mora

El día comienza antes de las 8:00 horas con un café con leche para llevar apoyado en el reposabrazos de un impecable Seat León. Suena el boletín informativo en la Cadena SER en el día elegido por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, para contarles a todas las comunidades autónomas su propuesta para la nueva financiación autonómica, después de pactarla con Esquerra Republicana de Cataluña.

Pilar Alegría, la candidata del PSOE a la Presidencia de Aragón, encara el enésimo día de precampaña recorriendo la comunidad autónoma y, especialmente, sus pueblos, convencida de que la política del tú a tú es lo que le va a ayudar a sumar esos votos que necesitará si quiere plantarle cara a su principal rival en las urnas, el popular Jorge Azcón. Si consigue que, al menos los suyos, no se queden en casa, tiene parte de la partida ganada. O, al menos, no lo tiene todo perdido.

"La verdad es que no sé cuántos pueblos llevamos ya", reconoce la candidata, que antes de subir al coche ya se había grabado, desde la cocina de su casa, un vídeo para responder al primer insulto de la precampaña, firmado por Santiago Abascal. "Mujer objeto" fue el calificativo por el que Alegría respondió, a las 7 de la mañana, que esperaba que "los machistas se queden solos" el próximo 8 de febrero. La campaña se vive en las calles, pero también en las redes.

Paseo ciudadano en Rubielos de Mora.

Paseo ciudadano en Rubielos de Mora. / Laura Trives

Apenas ha pasado un mes desde que dejó el Consejo de Ministros, dio su última rueda de prensa como portavoz del Gobierno de Pedro Sánchez y emprendió la carrera electoral, empezando simbólicamente por Ejea de los Caballeros, tierra natal de Javier Lambán, su predecesor y antagonista en el partido en los últimos tiempos.

"Casi no nos ha dado tiempo a darnos cuenta del cambio", confiesan desde su equipo, porque el ritmo ha sido "frenético" desde entonces. Unas primarias exprés y sin rivales esta vez, la siempre polémica elaboración de las listas electorales y el diseño de una campaña con la mente puesta en "ganar", dice siempre Alegría. O en no bajar demasiado de los 24 diputados actuales. "No conviene votar por la gente: el del 8 de febrero es el resultado que cuenta", se repite, y les repite a los demás.

Rumbo a Sarrión

El destino de la jornada le lleva a una de las comarcas más al sur de la comunidad, Gúdar Javalambre. Sarrión, principal productor de trufa negra (tubermelanosporum), y a Rubielos de Mora, una de esas joyas de la corona del medio rural, que tiene a uno de los alcaldes más longevos de la comunidad autónoma, un socialista convencido y convincente.

En el programa del día, visitas a empresas de la zona, reuniones con asociaciones y encuentros con vecinos y afiliados del PSOE aderezados con buen café, pastas, jamón de Teruel y tortilla de patatas. Una jornada pensada para ser vista y también para escuchar y tomar nota. El territorio es amplio y sus demandas también. Alegría promete gobernar como está haciendo campaña. Subiendo y bajando del coche, alejada de la moqueta y los pasillos y dando tiempo al tiempo en cada reunión.

Abrazos y 'selfis' en Sarrión, en el café de la candidata con simpatizantes.

Abrazos y 'selfis' en Sarrión, en el café de la candidata con simpatizantes. / Laura Trives

El diseño de la campaña de la candidata socialista habla de la búsqueda de apoyos voto a voto. De convencer a los propios, para que ejerzan de "antenas informativas" que acaben decantando la balanza de los indecisos. Y, entre tanto, de mostrar a una candidata que gana en las distancias cortas y "se preocupa" de lo que pasa en las calles de los pueblos. Entre colegios con necesidades, residencias de ancianos por construir y la pelea de David contra Goliat en las reclamaciones con Europa, nadie habla de Ábalos, ni de Cerdán, ni casi de Pedro Sánchez cuando Pilar Alegría aparece en un corrillo.

Orgullosa chica de pueblo

Ella, natural de La Zaida, está recuperando ese perfil cercano del que se alejó mientras estaba sentada en le Consejo de Ministros. Un perfil rural, por otro lado, antagónico a su rival Azcón, exalcalde de Zaragoza, que mantiene la vista puesta, principalmente, en la capital aragonesa.

"¡Qué ganas teníamos de conocerte!", le dijeron a Alegría en la panadería Traditum de Sarrión, donde aparcaron la faena momentáneamente para darle un par de besos. "A mi hija le ha dicho la IA que vas a ganar tú", le comentó entre risas otra vecina de Rubielos de Mora. "¡Ojalá!", respondió la candidata.

En la primera parada de una exigente ruta de unas diez horas de duración, su llegada a la empresa Manjares de la Tierra, en Sarrión, estuvo marcada por las sonrisas y las ganas de dar a conocer un proyecto, y el reconocimiento, por parte de la candidata, del valor de «"poner en marcha un proyecto desde cero", con importante sello femenino y de arraigo en el territorio por parte de quienes fueron pioneros en la explosión de un producto estrella como la trufa.

El olor y el sabor lo impregna todo en esta fábrica que distribuye trufas por todo el mundo y que pelea, desde su pequeño rincón en Aragón, por unos etiquetados justos, por un reconocimiento en Europa de la calidad de la trufa turolense y porque avance la investigación contra el escarabajo que agujerea este manjar del subsuelo. Alegría tomó nota de las necesidades de un sector que ha levantado no solo a un pueblo, sino a toda la comarca.

Después de la visita a la empresa de Sofía y Manolo, con almuerzo incluido de huevos fritos aderezados con trufa negra, una reunión con papel y boli para anotar las demandas de la asociación Atruter que aglutina a todo el sector.

"Hace ocho o diez años que estamos luchando contra el problema del escarabajo, y las ayudas institucionales son vitales", le recordaron los afectados, que tienen que empujar, a pulmón, los costes de algunas investigaciones. "100.000 euros para un presupuesto de una institución no es nada, y a nosotros nos ahoga", resumían los afectados.

Fuera del centro de intepretación de la trufa, Tuber Universum, el camino de la candidata seguía en el centro de Sarrión. En día de mercadillo, el café con Pilar Alegría atrajo a unas 60 personas. Muchos, afiliados. Otros, socialistas convencidos. La mayoría, peinando canas. "Estamos aquí porque el que no nos gusta nada es Azcón", comentaba una pareja al salir. "Si gobierna Vox, estamos apañados", añadía otra señora. Ahí, de la mano de la concejala Rosa Escriche, y del número 1 por Teruel, Rafa Guía, el mensaje era clave: la defensa del medio rural, de los servicios públicos y la lucha contra la desafección y el cansancio del votante progresista.

Y para finalizar, un brindis. "Hay que salir a votar, ¡por los rojos, por el PSOE y por Aragón!". El día acabó así en Rubielos de Mora, con un vermú maridado con vino de la tierra, queso, jamón de Teruel y tortilla de patatas. Su alcalde, Ángel Gracia Lucía, en el cargo desde 1987, es uno de los más longevos de Aragón y a él no le tiene que convencer nadie. Pero tiene claro que le toca salir a convencer. Si ellos no votan, otros lo harán. Y así se cierra el círculo de un día de campaña por Aragón de la candidata socialista que tuvo casi de todo.

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