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Almacenes San Carlos, 82 años de comercio de barrio y una marca en transformación

La cadena aragonesa, especializada en el comercio textil del hogar, abre una nueva etapa con el cambio de propiedad, una operación que ha evitado el cierre de la empresa fundada en 1943

Imagen de archivo de una tienda de Sancarlos, que cuenta con 20 establecimientos en España.

Imagen de archivo de una tienda de Sancarlos, que cuenta con 20 establecimientos en España.

Zaragoza

Cuando Sancarlos abrió sus primeras puertas, hace ya 82 años, el comercio era otra cosa. En un pequeño taller y con una idea sencilla –vestir los hogares con elegancia, confort y cercanía– nació en 1943 una marca que acabaría formando parte del paisaje cotidiano de Zaragoza y de otras muchas ciudades españolas.

Desde aquel origen artesanal, vinculado al textil de hogar y a la confección a medida, Almacenes San Carlos fue creciendo de forma pausada, apoyándose en un modelo de comercio de proximidad que apostaba por el asesoramiento personalizado, la calidad del producto y una relación directa con el cliente. Sábanas, cortinas, mantas o cojines fueron tejiendo una identidad muy reconocible, ligada a la durabilidad, al tacto y al detalle.

Nueva etapa

Ese ADN es precisamente el que ahora quiere preservar y actualizar el nuevo propietario de la cadena, Raimundo García-Figueras, convencido de que el comercio minorista especializado sigue teniendo recorrido. En un contexto dominado por la venta ‘online’ y la competencia global, el inversor ve futuro en las tiendas de barrio que ofrecen experiencia, cercanía y producto diferenciador, sobre todo en nicho como el textil de hogar. “Hay compras que el cliente quiere tocar, comparar y decidir en persona”, sostiene.

Hoy, Sancarlos cuenta con una plantilla de cerca de 80 personas y un total de 20 tiendas, 12 de ellas en la ciudad de Zaragoza y el resto se reparten entre Madrid, Bilbao, San Sebastián, Pamplona, Logroño, Vitoria, Valencia, Castellón, Terrassa (Barcelona), Tarragona o Reus. 

Tras décadas de expansión y consolidación, la compañía atravesó una etapa compleja que culminó en 2020 con la entrada en concurso voluntario de acreedores, en plena pandemia. Aquella reestructuración buscó evitar la liquidación, preservar el núcleo del empleo y garantizar la continuidad de la red comercial, especialmente en Zaragoza, donde la marca mantiene su mayor arraigo.

Superado ese periodo, la nueva propiedad quiere abrir una etapa distinta. El plan pasa por invertir en imagen, tiendas y experiencia de compra, reforzar el canal digital y redefinir el posicionamiento de la marca sin romper con su historia. En ese proceso, incluso se valora un ajuste en la denominación comercial. Sancarlos Home es una de las opciones sobre la mesa para subrayar su especialización en el hogar y su encaje en los nuevos hábitos de consumo, siguiendo el modelo de grandes cadenas del sector, como Zara Home y Mango Home.

Desde la propia compañía insisten en que la transformación no implica renunciar a los valores fundacionales. “Cada hilo cuenta una historia”, señala la firma en su presentación corporativa, donde reivindica su compromiso con la calidad, la selección cuidada de materiales, la durabilidad de los tejidos y una creciente sensibilidad por la sostenibilidad, reflejada en aspectos como el uso de embalajes de tela reutilizables.

Ocho décadas después de aquel primer taller, Sancarlos afronta una nueva etapa en un mercado distinto, pero con la misma vocación de sus inicios: ayudar a vestir los hogares y crear espacios cálidos. El reto pasa por mantener vivo un comercio local que forma parte de la vida cotidiana de los barrios y que se resiste a desaparecer.

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