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Las idas y venidas del trasvase del Ebro: Vox resucita una vez más el fantasma que nadie quiere ver en Aragón

El debate hidráulico, que sacó a la calle a decenas de miles de aragoneses a principios de siglo, parecía superado hasta la llegada a las instituciones de la extrema derecha, que no es primera vez que lo aviva

Concentración con más de 200.000 aragoneses contra el trasvase del Ebro en la plaza del Pilar, en 2001.

Concentración con más de 200.000 aragoneses contra el trasvase del Ebro en la plaza del Pilar, en 2001. / Efe / ALBERTO MARTIN

Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

Si algo tiene claro la sociedad aragonesa, en especial su sector primario, por encima de siglas e ideologías, es su rechazo rotundo al trasvase del Ebro. Un debate, hasta ahora, ajeno a estas elecciones autonómicas, que se han convocado de forma anticipada el próximo 8 de febrero, pero que ha irrumpido con más fuerza que nunca tras la entrevista de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN al candidato de Vox, Alejandro Nolasco, en la que afirmó sin ambages lo que la ultraderecha ya había dicho anteriormente: su postura favorable al trasvase.

Casi todos los partidos políticos, a izquierda y derecha, salieron en tromba a rebatir al otrora vicepresidente del primer Gobierno de Jorge Azcón, donde apenas estuvo once meses en una coalición que fracasó y que, tras un bloqueo presupuestario de dos cursos, obligó al dirigente popular a adelantar las elecciones por primera vez en la historia de la comunidad. En el debate a ocho celebrado este jueves en RTVE, el rechazo al trasvase se coló en el bloque económico como uno de los temas principales, frente a un Nolasco que no quiso entrar al trapo y apenas matizó que su partido defendía la "interconexión de cuencas".

En cambio, ese mismo día en la citada entrevista puso el ejemplo del trasvase del Ebro, sin siquiera ser preguntado inicialmente por ello, para reivindicar que su partido, Vox, no cambia de opinión según el territorio, en un dardo directo al PP, al que afeó el estar "a favor del trasvase del Ebro" (sic) tanto en Murcia como en la Comunidad Valenciana y, sin embargo, negarlo aquí.

Su propuesta, similar al Plan Hidrológico Nacional aprobado en 2001 por el Ejecutivo de José María Aznar (y modificado en 2005 por el Gobierno de Zapatero), basado en propuestas que venían creciendo en las últimas décadas del siglo XX y que pasa por ejecutar obras hidráulicas que hagan llegar el agua a todo Aragón y después, con lo que "evidentemente sobra" -según sus mismos términos-, compartirla con nuestras "regiones vecinas", en referencia a Murcia y Valencia.

Miles de aragoneses se desplazaron a Madrid para protestar contra el trasvase del Ebro, en 2001.

Miles de aragoneses se desplazaron a Madrid para protestar contra el trasvase del Ebro, en 2001. / EFE / ALBERTO MARTIN

Una intervención que, además, cuenta con numerosos estudios científicos e incluso económicos en contra. Eso, sin mencionar a la sociedad civil aragonesa, que convocó movilizaciones masivas a principios de siglo, con protestas de más de 200.000 personas en Zaragoza y extendidas a otras ciudades como Barcelona o Madrid. Pero la polémica no es nueva, pese a que el debate parecía superado en la sociedad y la política aragonesa.

Una polémica que no es nueva

En especial, desde la llegada de Vox a las instituciones, reavivando de distintas formas el fantasma de un trasvase del que a veces reniega terminológicamente y al que, en otras, se refiere abiertamente. De hecho, esa táctica de afear al PP sus "cambios de postura" no es nueva. En mayo de 2024, con Nolasco todavía como vicepresidente y en plena campaña por las europeas, Santiago Abascal fue claro ante los medios en un mitin en Zaragoza.

"Planteamos defender lo mismo en toda España. Creemos que hace falta una política de agua nacional con interconexión de cuencias y trasvases. No es aceptable que en momentos de sequía se tire agua al mar. Nosotros defendemos lo mismo en Ciudad Real, Murcia y Zaragoza, no como los demás", dijo entonces Abascal, que apenas 40 días después ordenó a sus vicepresidentes autonómicos, Nolasco inclusive, abandonar los Ejecutivos autonómicos, aludiendo a un "incumplimiento" del pacto de gobierno por el reparto de los menores migrantes.

La incomodidad del PP aragonés

Esta postura abiertamente trasvasista de Vox nunca ha sido cómoda para el PP aragonés y, en particular, para el presidente Jorge Azcón, a quien la izquierda también le recriminó sus aplausos a las palabras de Alberto Núñez Feijóo el pasado mes de septiembre, quien en Murcia, en presencia de sus barones, aseveró que "hay que traer el agua (a Murcia) de donde sobra". Un mes después, en el tradicional Día del Afiliado celebrado en el Parque de Atracciones de Zaragoza, Feijóo lo matizó, ante los aplausos de los presentes: "Para que quede claro, en Aragón no sobra agua".

Mismas palabras que las empleadas por Azcón este jueves, tanto en sus redes sociales en respuesta a las palabras de Nolasco como después en el debate. Tras una interpelación directa del candidato de CHA, Jorge Pueyo, el popular expresó con rotundidad que, si salía reelegido presidente, "nunca habrá un trasvase del Ebro ni yo apoyaré un trasvase del Ebro", dejando pues a Vox, con un nicho de votantes importante en el campo según los sondeos, solo en esta cuestión.

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