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Nueva deslocalización en la automoción en Aragón: una subcontrata del vidrio cierra en La Almunia y traslada la actividad a Marruecos

La decisión de la multinacional francesa Saint-Gobain de llevarse a Kenitra los retrabajos de vidrio dejará sin empleo a más de 40 trabajadores en la localidad zaragozana

Imagen de la entrada a la nave industrial de Saint-Gobain en La Almunia de Doña Godina, que ahora explotan varias subcontratas de la empresa.

Imagen de la entrada a la nave industrial de Saint-Gobain en La Almunia de Doña Godina, que ahora explotan varias subcontratas de la empresa. / Google Maps

Zaragoza

El sector del automóvil en Aragón vuelve a encajar un revés. Más de 40 trabajadores perderán su empleo en La Almunia de Doña Godina tras la decisión de trasladar a Marruecos la actividad de una subcontrata especializada en trabajos de vidrio para los fabricantes de vehículos, una firma que está asentada en el polígono de La Cuesta de este municipio zaragozano. La medida se suma a la cadena de ajustes, reestructuraciones y deslocalizaciones que vienen tensionando al ecosistema industrial de la comunidad en los últimos años.

El cierre afecta a Trigo Quality, una empresa subcontratada por Saint-Gobain Sekurit –la división del grupo francés en el negocio de vidrio para automóvil–, que operaba dentro de sus instalaciones de La Almunia. Se trata de una planta de 25.000 metros cuadrados, en propiedad de esta última compañía, que ha pasado por distintas vicisitudes en las últimas décadas.

El origen del problema está en la decisión de Saint-Gobain de concentrar en su planta de Kenitra (Marruecos), un emergente polo industrial del automóvil a nivel mundial, los retrabajos de vidrio destinados a varios fabricantes de automóviles, lo que deja sin carga de trabajo a la planta zaragozana, según explican fuentes sindicales.

Un cierre que se repite en el tiempo

La nave de La Almunia había sido anteriormente una planta de tratamiento de vidrio plano para la construcción que llegó a tener más de 120 trabajadores. Saint-Gobain la cerró en 2010, siete años después de su puesta en marcha, a causa del desplome del sector inmobiliario.

Las instalaciones permanecieron sin uso hasta que, hace unos cuatro años, se reactivó como centro logístico vinculado al vidrio de automoción, bajo la denominación de la división Sekurit. Para las labores de calidad, revisión, imprimación y pequeños retrabajos del producto, la multinacional recurrió a empresas subcontratadas, con Trigo Quality como principal operador.

En estas instalaciones se revisaban y acondicionaban parabrisas, lunas laterales y lunetas traseras –incluidas las que integran antenas y sistemas electrónicos– para distintos fabricantes. Una parte muy significativa del volumen correspondía a modelos de Mercedes, especialmente la furgoneta Vito, así como a producción para Volkswagen con destino a Portugal. La pérdida de esos contratos, explican las mismas fuentes sindicales, suponen la desaparición de cerca del 85% de la carga de trabajo del centro.

Con ese escenario, Trigo Quality ha presentado un expediente de regulación de empleo (ERE) para despedir a los 25 trabajadores que forman la plantilla fija, pero el ajuste también dejará en la calle a cerca de 20 empleados más que están contratados por ETT (empresa de trabajo temporal). En este último colectivo, había varios operarios inmersos en un proceso de consolidación laboral que ahora ha quedado truncado. El periodo de consultas del ajuste laboral finalizará la próxima semana.

Impacto en el empleo de la comarca

El impacto real en la comarca de Valdejalón puede ser incluso mayor. Junto a Trigo Quality operan otras subcontratas vinculadas a la logística y distribución del vidrio, con una docena de empleados cuya continuidad también queda en el aire. En una zona con alternativas industriales limitadas, la pérdida de medio centenar de empleos "supone un golpe difícil de digerir", destacaron desde CCOO.

Desde el sindicato lamentaron además que anuncio de cierre es algo paradójico. En los últimos dos años se había avanzado en la regularización de las condiciones laborales, con el cambio de convenio hacia el sectorial del vidrio, el incremento progresivo del empleo indefinido y una cierta estabilización de la plantilla. “Era un proceso lento y discreto, pero iba en la buena dirección”, señalaron. La deslocalización ha frenado en seco este proceso.

Aunque se trata de una subcontrata y no de una gran planta productiva, el episodio vuelve a poner de relieve la fragilidad de la industria auxiliar del automóvil y la facilidad con la que las decisiones tomadas fuera del territorio -en este caso, en el seno de una multinacional- se traducen en despidos locales.

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