Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El pequeño pueblo de Teruel con uno de los mejores carnavales de España: desapareció durante la dictadura franquista

A 10 minutos de Calamocha se encuentra uno de los destinos más curiosos a visitar este 14 de febrero, sobre todo si se va disfrazado

Tres vecinos de Luco de Jiloca difrazados en Carnaval

Tres vecinos de Luco de Jiloca difrazados en Carnaval / Identidad Aragonesa

Zaragoza

En el corazón de la comarca del Jiloca, entre vegas agrícolas y cursos fluviales que han marcado históricamente la vida rural, se encuentra un pequeño núcleo que ha sabido conservar una identidad muy marcada. Su tamaño reducido contrasta con un patrimonio notable y con un calendario festivo que va más allá de lo habitual en pueblos de su entorno. Calles tranquilas, arquitectura tradicional y una fuerte implicación vecinal definen un municipio donde las tradiciones no se han diluido con el paso del tiempo.

Esa personalidad se hace especialmente visible cuando llega el Carnaval, una celebración singular que ha despertado el interés más allá del ámbito local por sus personajes, rituales y simbolismo. A partir de ahí, el pueblo deja de ser solo un punto más en el mapa de la comarca para convertirse en referente en la comunidad de una fiesta ancestral recuperada y reinterpretada por sus habitantes. Es en concreto Luco de Jiloca, una localidad que ha convertido su Carnaval en seña de identidad y en uno de los más curiosos y reconocibles de la comarca.

Iglesia de la Asunción de Luco de Jiloca, Teruel

Iglesia de la Asunción de Luco de Jiloca, Teruel / Festival Enliquecidos

Su arquitectura y patrimonio no deja indiferente a nadie, al contar con la iglesia de la Asunción, una variedad de ermitas de origen cristiano o estructuras tradicionales como la Casa Grande o el puente de Entrambasaguas, que se eleva con sobre el río Pancrudo, antes de su confluencia con el Jiloca. Sin embargo, la principal atracción de esta villa turolense son sus carnavales, o también conocidos como 'La Fiesta de los Zarragones'.

Según que año sus itinerarios varían, pero esta alegre festividad suele comenzar con un vermut popular, seguido de un espectáculo musical por la tarde. Al caer el sol se producen las salidas de los personajes -se explicará a continuación- para acabar con una cena con los vecinos del pueblo y una verbena popular al hacerse de noche.

Estos personajes mencionados son tal que tres: los zarragones, que representan la alegría de la vida con sus disfraces; los diablos, unas criaturas llenas de tristeza y francamente siniestros; y las madamas, que se encargan de representar la presencia femenina en esta festividad, ya que lo anteriormente tradicional es que a estos personajes sólo los representaban los hombres.

Todos los disfrazados llenan la calle de vida y jolgorio al ir también acompañados por los dulzaineros, músicos con un instrumento de viento que produce un agudo sonido para ambientar estas típicas fiestas.

Varios lugareños de Luco de Jiloca disfrazado de zarragones, diablos o dulzaineros

Varios lugareños de Luco de Jiloca disfrazado de zarragones, diablos o dulzaineros / Comarca del Jiloca

Que la mayoría de vecinos se disfracen de esta manera le da una cierta singularidad a la Fiesta de los Zarragones, haciendo que cada año más habitantes de la comarca o incluso turistas llenen las calles de este pequeño pueblo cada sábado de Carnaval, que este año cae en 14 de febrero, justamente el día de San Valentín.

Renacidos en el año 2003

Sin una fecha clara, esta festividad se lleva celebrando desde, por lo menos, antes de la Guerra Civil Española, lo cual la convierte en una tradición casi centenaria. Sin embargo, no lo es tampoco por su continuidad, debido a que durante el franquismo esta celebración se vio suspendida durante las décadas que duró la dictadura.

No fue hasta el año 2003, casi 30 años después de que España diera un lavado de cara a su sistema y regresara la monarquía, cuando la Asociación Cultural Zarragones revivió el Carnaval de Luco de Jiloca para que se siguiera celebrando, lo que supone la recuperación de una tradición que respira hasta el día de hoy.

Tracking Pixel Contents