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Del tren al autobús: la conexión por carretera con Barajas crece un 10% en Zaragoza ante el "caos ferroviario"

"Están aumentando los cambios de billete para evitar perder aviones", reconocen en las taquillas de la estación, con refuerzos en los trayectos de hasta el 25% durante el fin de semana

Un viajero en la estación de Delicias de Zaragoza, este martes.

Un viajero en la estación de Delicias de Zaragoza, este martes. / Pablo Ibáñez

David Chic

David Chic

Zaragoza

"A los viajeros ahora les están dando miedo los trenes". Así de claro se pronuncian los trabajadores de la estación de autobuses de Delicias, en Zaragoza, ante la situación de caos ferroviario que se vive en los principales nudos de comunicación del país. En este sentido, desde las taquillas en las que se venden los billetes que unen la capital aragonesa con Madrid o Barcelona destacan que en las últimas horas se han reforzado los servicios, especialmente el que va de forma directa a la terminal T4 del aeropuerto de Barajas. "Están aumentando los cambios de billete para evitar perder aviones", afirma una de las encargadas de ventas, Pilar García.

La sensación de preocupación también se nota entre los coordinadores de entradas y salidas de las diferentes expediciones. "Los autobuses están siendo una alternativa para los pasajeros que no se fían de la salida de los trenes por el caos ferroviario, por eso se está notando más afluencia de pasajeros", reconoce Guillén Yzuel.

Las horas punta están siendo los primeros servicios de la mañana, al igual que las rutas nocturnas. Esto se debe a los recortes emprendidos por Adif para garantizar el mantenimiento de las vías aprovechando el parón de la circulación en las madrugadas. El pasado fin de semana los refuerzos crecieron un 25% en la conexión madrileña y en las últimas jornadas se han estabilizados en un 10% aproximadamente. "Los incidentes se producen cada dos por tres, es lo que nos cuentan los viajeros que necesitan saber de forma exacta cuándo llegarán a su destino", reitera García. Según las próximas salidas, son los buses de madrugada los que antes agotan billetes, mientras que en algunos servicios se cubre la demanda con vehículos de dos plantas que prácticamente doblan la capacidad habitual.

En las dársenas de buses la preocupación por el tráfico ferroviario varía de intensidad dependiendo del destino y de la costumbre de cada uno de los viajeros a la hora de optar por la carretera para los largos desplazamientos. "Venimos en un bus desde París que le ha costado más de 16 horas, por lo que no estamos muy informadas sobre la situación del transporte", reconoce María Vidal, que aún tendrá que buscar una conexión desde Zaragoza para llegar a Alcañiz, un recorrido para el que no existe opción sobre vías.

Para Teodora Alins, residente en Zaragoza pero de origen rumano, el cambio del billete de tren ha sido obligatorio para llegar a la hora al aeropuerto, pues tiene comprado el billete desde hace varios meses. "Tengo miedo a no llegar a tiempo, pues es mucho dinero lo que cuesta", asegura frente a las taquillas. El cambio por el autobús alarga un poco el trayecto, pero ofrece la comodidad de no tener que realizar transbordos una vez llegados a Madrid.

Con destino a Barcelona opta por un autobús de la empresa Alsa la viajera Patricia Ruiz, que ha subido en la estación de la avenida de América en Madrid. "Normalmente me muevo en autobús, más por lo económico que resulta que por la situación de las estaciones de tren", indica. En su caso reconoce que los viajes en ferrocarril "dan un poco más de miedo" por los sucesos que se han producido en las últimas fechas. Además ahora se garantiza llegar con puntualidad, pues los viajes tiene que realizarlos por motivos laborales.

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