De Calatayud a Zaragoza para recibir radioterapia contra su cáncer de mama: "El apoyo es una medicina muy fuerte"
Josefina Felipe Sánchez recibió su diagnóstico en abril de 2025, cuando se sometía a la última mamografía de su vida. A sus 69 años, y tras un tiempo acompañando a su marido con su cáncer de próstata, sintió que se adentraba en un "túnel negro"

Josefa Felipe Sánchez, con una sudadera de la AECC contra el cáncer de mama. / Servicio Especial
Llegó en la última revisión. Y menos mal que fue entonces. Porque en el cáncer el tiempo es clave. Josefina Felipe Sánchez, también conocida por Fina, se sometía a la última mamografía de su vida el pasado mes de abril en el hospital Provincial (Nuestra Señora de Gracia) de Zaragoza. Era un lunes cualquiera y parecía una revisión más. Pero ese mismo miércoles, ya en su casa de Calatayud, volvía a estar entre profesionales sanitarios. "Yo decía, por favor, que sea un quiste de grasa. Pero me dijeron que era un tumor, que era sospechoso y que había que operar rápidamente", recuerda en el día mundial contra la patología. El diagnóstico, un cáncer de mama. Y a sus 69 años entró en lo que describe como "un túnel negro".
"Si me hubieran dicho que yo iba a tener esto... Se me vino todo abajo", comparte Fina (1956) por teléfono con este diario. Había visto lo que era el cáncer en su marido, con el que comparte el día a día, pero cuando recibió su diagnóstico sintió que de ahí "no salía". "No tenemos hijos, y me quedé un poco así... Ahora que podíamos vivir, que hemos trabajado a lomo caliente para tener la casa que tenemos, para tener lo justico, y te vienen estas enfermedades", expresa. Lo bueno, que ya conocía a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), "que es una inyección que te cura tanto que dices, hay que tirar", señala.
Y así lo hizo. Tras el diagnóstico, Fina empezó el tratamiento de radioterapia en el Clínico de Zaragoza, al que se tuvo que desplazar durante diez días seguidos desde su vivienda de Calatayud. Su suerte estuvo, de nuevo, en la AECC, con la que, según cuenta la mujer, contactó el Salud para que un taxi fuera a recogerla a su casa y la llevara hasta el hospital porque, indica, "en Calatayud hay quimio, pero radio no". Y ella no se cansa de repetir que el trato, tanto de la asociación como de los profesionales sanitarios que la han acompañado -y la acompañan- durante el proceso, ha sido inigualable. "Sin ellos nos quedaríamos hundidos", expresa.
Fina habla en plural porque el cáncer de mama que le detectaron hace menos de un año fue un peso añadido al de Paco, su marido, que tras hacerse unos análisis le diagnosticaron uno de próstata que se ha complicado y por el que ya le han tenido que someter a dos operaciones. Además, ahora está en tratamiento quimioterápico, y acude con cierta frecuencia al hospital acompañado de su mujer. "Él es más afligido, está algo más acobardado", dice sobre su marido, de 75 años.
También ella está en tratamiento. "Me han dado una pastilla que tengo que tomar cada día durante cinco años", explica. Además, cuenta que el mes pasado le pusieron "unos parches que dan un calor muy grande" y que el 11 de febrero tiene una nueva cita médica para ver qué efecto le han generado. "Me dirán si me tengo que poner más, porque eran tres, uno por mes", relata.
Además de la AECC, los profesionales sanitarios y su marido, Fina siente que en este duro proceso la acompaña "todo el mundo". Lo hacen los de su pueblo natal, Torrijo de la Cañada, del que se marchó hace doce años y al que acude cada fin de semana para ir a misa los domingos; también los de Calatayud, donde le gusta vivir por la tranquilidad que se respira, y de otros amigos y personas de su entorno cercano. "El apoyo es una medicina muy fuerte", subraya.
Es lo que le permite seguir adelante con su día a día, en el que la pareja trata de estar lo menos posible en casa. Por eso, ahora Paco forma parte de un proyecto relacionado con la tecnología en el Centro de Jubilados de Calatayud, y ella está en un programa relacionado con la Memoria. Juntos acuden a gimnasia dos días a la semana y salen a pasear cada vez que pueden.
Fina echa la vista atrás e incluso agradece haber bajado el pasado abril de 2025 al hospital Provincial para hacerse esa última mamografía que le ha cambiado la vida. Iba a esperar a que la citaran en Calatayud, donde vive, o en Ateca, pero decidió desplazarse a Zaragoza y desliza que aquello pudo ser un punto crucial en su diagnóstico. Porque, en el cáncer, el tiempo es clave.
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