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Día mundial contra el cáncer: la radioterapia gana alcance en Aragón y logra mayor eficacia con menos sesiones

Un 65% de los pacientes con cáncer requieren este tratamiento de radiación, lo que se traduce en más de 4.000 pacientes

El equipo de la Unidad Clínica Multihospitalaria de Oncología Radioterápica de Aragón.

Jaime Galindo

Zaragoza

Es 4 de febrero y es el Día Mundial contra el cáncer. Lo es cada año y cabe recordarlo cada día. El tratamiento de la enfermedad ha avanzado de forma agigantada en los últimos años y cada vez las terapias resultan más eficaces. Prueba de ello dan las profesionales de la Unidad Clínica Multihospitalaria de Oncología Radioterápica de Aragón (Ucmora), que sostienen que, gracias a las mejoras tecnológicas, ha aumentado la cifra de pacientes que reciben radioterapia al tiempo que se ha reducido el número de sesiones. Cifran en más de un 65% el número de diagnosticados que se someten a ella. En la comunidad, son más de 4.000 personas, lo que comparado con los datos de 2024, cuando se diagnosticaron 8.602 casos de cáncer en el territorio, sigue lo marcado por el porcentaje.

Este incremento se debe a varias causas. Reyes Ibáñez, jefa del Servicio de Oncología Radioterápica, indica que ahora la radioterapia es más precisa, lo que permite a los profesionales sanitarios dar "más dosis por sesión y tratamientos más cortos y confortables para los pacientes". Cada consulta dura unos 15 minutos y estas son diarias. En función del tumor, se requieren más o menos.

Así, Manuela Lanzuela, jefa de la sección de Tumores Digestivos y de Cabeza y Cuello, señala que este tratamiento tiene una mayor repercusión en quienes no residen en Zaragoza, que cada poco tiempo tienen que desplazarse para recibirlo. Quienes también tienen que desplazarse a otras comunidades son las pacientes de Aragón que padecen un tipo concreto de cáncer ginecológico para el que no existe tratamiento aquí. Con todo, las profesionales de la Ucmora avanzan que esto cambiará a partir del mes de mayo, cuando se prevé implementar una nueva técnica en el Clínico de Zaragoza. De ella se beneficiarían cerca de una treintena de pacientes.

Ello contribuirá a continuar aumentando el número de pacientes que se someten a radioterapia en Aragón, una cifra que en los últimos años también ha crecido gracias a los avances tecnológicos. Lanzuela desgrana que estos han permitido que,"si en un tiempo aparece un segundo tumor o una recidiva en el mismo sitio, se pueda plantear la reirradiación", dice Lanzuela. Esto también es posible gracias a que se ha reducido la toxicidad de forma "radical", agrega Ibáñez. Es decir, que cada vez es menor la afectación a órganos sanos.

Profesionales de la Unidad Clínica Multihospitalaria de Oncología Radioterápica de Aragón.

Profesionales de la Unidad Clínica Multihospitalaria de Oncología Radioterápica de Aragón. / Jaime Galindo

Este avance es fundamental ya que la radiación es un tratamiento que utiliza la radiación de manera muy precisa para, o bien destruir células tumorales, o bien frenar su crecimiento. "Podemos curar un tumor o podemos estabilizarlo. Hay que hacerlo siempre cuidando al máximo el tejido sano que hay alrededor, y eso se hace planificando de forma muy concreta el tratamiento, que es individual", sostiene Ibáñez, que concreta que para ello emplean "pruebas de imagen para localizar bien el tumor, luego se hacen cálculos trabajando con los servicios de Física y, después, se administra la radiación en las máquinas llamadas aceleradores".

La precision, la clave

Es esta precisión lo que la diferencia de otros tratamientos sistémicos como son la quimioterapia, la inmunoterapia o la hormonoterapia, entre otros. Lanzuela informa de que la radioterapia puede combinarse con estos o bien emplearse tras una cirugía para "disminuir las probabilidades de una recaída local", en función del tumor. Es también por esto por lo que, afirma Ibáñez, "no hay un único tiempo medio" de acceso a la radioterapia, ya que depende de la enfermedad.

Arantxa Campos, jefa de Sección de Tumores de Cáncer de Mama y Ginecológicos, desarrolla que depende del momento en el que la persona necesita la radioterapia, que puede ser recién diagnosticado el cáncer o tras haber pasado por una terapia. Los tiempos de espera pueden ser así de 24 horas o incluso de meses. Ibáñez explica que es "adecuar el tiempo en función de la prioridad", y subraya que "preparar la radioterapia lleva un tiempo". Además, añade, "cada tratamiento es a medida para cada persona".

"El objetivo es que los pacientes puedan tratarse en un tiempo adecuado -asegura Ibáñez-. Ahora mismo disponemos de la tecnología como para poder atender en tiempo y forma, y es verdad que hay momentos de cuellos de botella, que pasa en todas las especialidades". Pero la jefa del servicio remarca que, con el trabajo realizado hasta el momento, y "aunque todavía se necesitan más profesionales", la Ucmora se ha adaptado "lo mejor que ha podido". "Creo que alcanzaremos el equilibrio (atención a la demanda en tiempo y forma) cuando tengamos abierta la unidad satélite de Teruel", desliza.

La unidad satélite de Teruel atenderá a su primer paciente en 2027

La futura unidad satélite de Teruel es un reflejo de la evolución que ha vivido la Oncología Radioterápica en Aragón en la última década. Ibáñez indica que la gestión de la radioterapia de todos los hospitales de la comunidad está centralizada. Esto quiere decir que los más de 4.000 pacientes aragoneses que la requieren acuden primero a la Ucmora, que describe como una "unidad clínica multihospitalaria", y luego los profesionales sanitarios derivan a cada paciente al centro que le corresponda en función del tumor que presente.

La Ucmora tiene como unidad base el hospital Miguel Servet de Zaragoza, pero también cuenta con una en el Clínico. A estas se suma, desde febrero de 2024, la unidad satélite de Huesca, y según prevé la jefa del servicio, la de Teruel podrá atender a su primer paciente a comienzos de 2027. Campos explica el funcionamiento de la oscense, por ahora la única rural en marcha. Los especialistas de la Ucmora se desplazan a ella desde Zaragoza para atender a los pacientes, y hay dos médicos de forma más fija, aunque también ellos se desplazan al Servet. En total, y de forma aproximada, hay unos cinco profesionales que trabajan en ella, y en el acelerador se atiende a más de 430 pacientes.

Lanzuela liderará la futura unidad de Teruel, con la que buscan garantizar también "calidad" en el servicio al acercar la radioterapia al medio rural, un paso muy importante para evitar que los pacientes tengan que desplazarse a Zaragoza. Además de estos aceleradores, Ibáñez apunta que los profesionales de la Ucmora se desplazan a los ocho hospitales públicos de la comunidad para las revisiones. En total, en Aragón hay seis aceleradores en Zaragoza, un séptimo en Huesca. A estos se sumará uno más en Teruel en un futuro cercano.

A ello se añade la incorporación de la Inteligencia Artificial (IA) a esta terapia, que según sostiene Campos ha permitido reducir los tiempos de espera y agilizar los procesos. "Máxima eficacia con la mínima toxicidad posible", asegura Ibáñez, y resume: "La radioterapia aporta innovación, con una alta precisión en los tratamientos, pero desde la humanización".

Porque este cuatro de febrero, día mundial contra el cáncer, no se entiende sin los médicos, sin los técnicos superiores de radioterapia, sin las auxiliares de Enfermería, sin el personal de administración, sin todo el gran equipo que conforma la Ucmora y otros servicios Oncológicos. Cabe recordarlo cada día.

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