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Crisis ferroviaria

El trayecto en tren aumenta hasta diciembre en 20 minutos entre Zaragoza y Madrid, y en nueve con Barcelona

Renfe, Iryo y Ouigo, han acordado con Adif reducir temporalmente la velocidad en este corredor ferroviario

Un tren Ave en las vías espera para salir en la estación de Atocha.

Un tren Ave en las vías espera para salir en la estación de Atocha. / EP

Zaragoza

Los pasajeros que se desplacen en tren entre Zaragoza y Madrid deberán permanecer sentados en sus asientos una media de 20 minutos más. En el caso de la conexión entre la capital aragonesa y Barcelona, el incremento medio será de unos nueve minutos. Esta situación se mantendrá, al menos, hasta diciembre.

Las tres operadores de la alta velocidad en España, Renfe, Iryo y Ouigo, han acordado con Adif reducir temporalmente la velocidad en este corredor ferroviario. En conjunto, el trayecto Madrid-Barcelona ha incrementado su duración en unos 25 minutos. La decisión definitiva llegó en una reunión celebrada entre todas las partes el pasado miércoles.

Los tiempos de viaje pueden variar en función del tipo de tren y el número de paradas. Por ello, el incremento anunciado responde a una estimación media del conjunto de servicios. En algunos casos, el aumento del tiempo de viaje puede ser inferior o superior a esa referencia.

La petición partió de las propias operadoras con el objetivo de poder ofrecer un mejor servicio a los pasajeros. Adif ha dado el visto bueno a la medida tras la incertidumbre generada en las últimas semanas, ya que las compañías necesitan una mayor visibilidad para poner a la venta sus billetes y planificar con antelación sus horarios. El objetivo es normalizar la situación y ordenar la oferta comercial.

Adif trata así de adaptarse a la actual realidad de la alta velocidad española. En los últimos días se han intensificado las gestiones y reuniones para cerrar una medida que obliga a modificar los horarios y que ya se refleja en los billetes a la venta.

Esta decisión se suma a la adoptada el pasado lunes, cuando Adif solicitó a Renfe, Iryo y Ouigo la supresión de los últimos trenes del día entre Madrid, Zaragoza y Barcelona para poder ejecutar con normalidad las labores de reparación y mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias. La medida se tomó tras la reiterada acumulación de incidencias provocadas por el estado de las vías y las limitaciones temporales de velocidad.

En total, se han visto afectados nueve trenes de las tres operadoras. La sucesión de incidencias y retrasos provocaba que algunos convoyes llegaran a su destino ya entrada la madrugada, lo que impedía llevar a cabo las revisiones de las infraestructuras con plenas garantías de seguridad.

Las restricciones no son puntuales y afectan a tramos importantes del corredor, donde por motivos de seguridad la velocidad máxima se ha reducido y aumentando en determinados segmentos (por ejemplo, a 180 km/h o 230 km/h) frente a los habituales 300 km/h, generando retrasos generalizados.

Los pasajeros vienen experimentando desde el trágico accidente ocurrido en Adamuz continuos retrasos en los horarios de salida y llegada a sus destinos, lo que ha provocado un malestar generalizado.

Además, las consecuencias también están afectando a trabajadores y empresas, que incluso han comenzado a cuantificar las pérdidas económicas que los retrasos y las cancelaciones suponen. En Aragón, la estimación es que por cada mes que se mantengan esta incertidumbre se pueden llegar a perder cerca de 1,5 millones de euros.

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