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Los pueblos más de izquierda de Aragón: estos son los municipios donde ganó IU en las últimas elecciones

Tres localidades rurales rompieron el mapa electoral aragonés y situaron a Izquierda Unida en lo más alto de las urnas

Presentación de los candidatos de Izquierda Unida (IU) para las elecciones autonómicas y municipales del año 2023

Presentación de los candidatos de Izquierda Unida (IU) para las elecciones autonómicas y municipales del año 2023 / Jaime Galindo.

Zaragoza

En un panorama electoral aragonés dominado por las grandes ciudades y por dinámicas cada vez más polarizadas, dos pequeños municipios rurales rompieron la tendencia general. En las últimas elecciones autonómicas, solo tres pueblos de toda la comunidad otorgaron la victoria a Izquierda Unida, un dato que pasa casi desapercibido en el recuento global, pero que adquiere una dimensión especial cuando se observa de cerca el territorio en el que se produce.

Por aquel entonces, el candidato para estas elecciones de 2023 por partida doble (autonómicas y municipales) de IU fue Álvaro Sanz, quien lleva inmerso en la vida política en España y en Aragón desde hace más de una década, siendo seleccionado para representar a este sector de la izquierda en las Cortes en el año 2019, y ahí sigue desde entonces.

Álvaro Sanz, candidato de Izquierda Unida en las elecciones autonómicas de 2023

Álvaro Sanz, candidato de Izquierda Unida en las elecciones autonómicas de 2023 / ANGEL DE CASTRO

El primero de ellos es Ruesca, un municipio de la comarca de la Comunidad de Calatayud con alrededor de 70 habitantes. Allí, IU encabezó el escrutinio con 23 votos, en un reparto que refleja bien la diversidad política del pueblo. El PSOE quedó en segunda posición con 10 votos, seguido muy de cerca por el PP (9) y Vox (8), mientras que Teruel Existe obtuvo 4 papeletas y el PAR una. El resultado dibuja un escenario fragmentado, sin mayorías claras, en el que IU logra imponerse por una combinación de apoyo constante y dispersión del voto entre el resto de fuerzas.

Más rotundo fue el resultado en Pozuel de Ariza, uno de los municipios más pequeños de Aragón, con una población que apenas superaba la veintena de vecinos (ahora tan solo 15, según el INE). En este caso, Izquierda Unida sumó 12 votos, más de la mitad de los emitidos, dejando muy atrás al PP, con 3, y a Teruel Existe, con 2, mientras que CHA y Vox cerraron el recuento con un voto cada uno. En un pueblo donde todos se conocen y donde cada papeleta tiene nombre y apellidos, el resultado adquiere un valor simbólico evidente.

Ambos municipios comparten un mismo contexto: pueblos agrícolas, envejecidos y marcados por la despoblación, con un patrimonio discreto —iglesias históricas, restos defensivos, ermitas y paisaje abierto— y una vida cotidiana basada en la cercanía y las relaciones personales. En estos entornos, la política no se vive como un debate abstracto, sino como una extensión de la convivencia diaria.

Por otra parte, una localidad con algo más de densidad de población en la que la izquierda tuvo un éxito rotundo fue Morata de Jalón, que vio como en sus elecciones municipales de hace tres años Ganar Morata en Común - IU tomó el mando de la alcaldía. Fue una votación ajustada en la que la victoria democrática se decantó a su favor por tan solo 7 votos por delante del PSOE, 229 a 222, con Ciudadanos y PP observando de lejos este repunte.

El núcleo de este consistorio está compuesto por Luis Velilla, primer edil, y Nerea Marín, vicealcaldesa y concelaja de cultura de este pueblo, entre otros, ambos militantes de Izquierda Unida.

La voz de la España vaciada

Que Izquierda Unida sólo haya ganado en Morata, Ruesca y Pozuel de Ariza no parece una casualidad estadística. Lejos de los grandes núcleos urbanos, el voto se desprende con mayor facilidad de las inercias partidistas y responde a factores locales: trayectorias personales, coherencia ideológica, rechazo a las opciones dominantes o una lectura crítica del abandono institucional del mundo rural.

En un Aragón electoralmente plural pero cada vez más tensionado por bloques, estos dos pequeños municipios recuerdan que la política sigue encontrando espacios propios en los márgenes del mapa, y que, a veces, son los pueblos casi invisibles los que ofrecen las claves más singulares para entender un resultado electoral.

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