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Chorche Galed (62 años), afiliado histórico de Chunta: "Hay que perder el sentimiento 'Coca Cola' de que todos los políticos son iguales"

Chorche Galed cumplirá el año que viene 40 años como afiliado en CHA. Confía en «el idealismo» que mueve a su formación, aspira «a todo» con Jorge Pueyo y presume de una formación «sin ningún caso de corrupción»

Galed y un compañero cortaron el Ebro como protesta ante el trasvase.

Galed y un compañero cortaron el Ebro como protesta ante el trasvase. / Rubén Ruiz

Sergio H. Valgañón

Sergio H. Valgañón

Zaragoza

Chorche Galed (Zaragoza, 1963) es un torbellino de anécdotas. Los 40 años como militante de Chunta Aragonesista son solo una parte de una vida en la que su profesión, Bombero de Zaragoza, se ha mezclado con la pasión política. Soñó con ser politólogo, fue bombero y entre emergencias y discursos conoció a José Antonio Labordeta, Luisa Fernanda Rudi, Pepe Atarés o Pedro Santisteve.

Recuerda a la perfección el día en el que rellenó su afiliación a Chunta Aragonesista. «5 de marzo de 1987», rememora Galed, que se acuerda de que minutos antes su jefe le había mandado «coger un walkie e ir corriendo a una intervención». Mucho antes, a los catorce años, afloró ese «sentimiento aragonesista» que viene por parte de madre: «Recuerdo escuchar un casete de un concierto de Labordeta en directo. Aún se me pone la piel de gallina».

Una piel que en sus brazos está llena de tatuajes. Uno, «por el primer cuerpo de bomberos de la Historia, el de Roma». Otro, por el Real Zaragoza, un león con una corona «republicana, que en 1932 no era real». Uno más porque Benito Pérez Galdós escribió que «y entre los muertos habrá siempre una lengua viva para decir que Zaragoza no se rinde». Y por último: «Polvo, niebla, viento y sol».

"Según qué comentarios"

Mucho Aragón y mucha Zaragoza en unos brazos jubilados, pero fuertes, que atesoran recorridos por el territorio para lanzar mensajes aragonesistas y anécdotas con muchos líderes. «Este año he pedido no estar en ninguna mesa de información, porque ya no estoy para aguantar según qué comentarios», cuenta Galed, que también ha dejado de lado la tarea de colgar carteles. «Siempre me ha parecido una guarrada llenar las paredes de pegamento», cuenta el aragonesista, que insiste en que «los indecisos no te van a elegir porque pongas a uno muy guapo en las fotografías». Tampoco se cree del todo ese nicho de votantes con el que se obsesionan los partidos políticos en las semanas de campaña electoral: «No puede haber indecisos, porque en el momento en el que miras el mundo y piensas en una forma de arreglarlo, ya has decidido cómo hacer las cosas».

Galed destaca siempre a CHA porque «no tiene ni un caso de corrupción» en sus décadas de historia y lo compara con otros partidos políticos o perfiles. Lo que el llama «el sentimiento Coca Cola», que pone a todos en el mismo sitio: «Hay que perder ese sentimiento de que todos los políticos son iguales, porque no es cierto».

Su primera aventura aragonesista fue con Eugenio Monesma como cineasta y Eduardo Vicente de Vera como candidato. «Eugenio nos hizo el mejor vídeo de toda la campaña electoral, con planos en Loarre, Montearagón y Salas», cuenta Galed, que califica de «espectacular» la pieza audiovisual de un partido «que ni siquiera había ido nunca a unas elecciones».

Un viaje por Aragón porque los militantes de base son «los siluros de la política». ¿Por qué? «Estamos en el fondo, sin que se nos vea». De esa manera ha llegado a lugares insospechados, como al despacho de José Antonio Labordeta («tan grande como esta mesa en la que estamos») en el Congreso de los Diputados. «Fui a Madrid con unos chavales de Choventut el día en el que Zaplana presentó el trasvase del Ebro», dice, claramente enfadado por la decisión del exministro popular. Junto a otros compañeros aragonesistas, Galed llegó a participar en varias ocasiones en «cortar el Ebro» como denuncia al trasvase.

Las anécdotas

Sus anécdotas con líderes políticos en la comunidad son muchas. Por ejemplo, con Labordeta, «cuando fuimos a apagar un incendio en su casa». Recuerda que en el parte puso que «ahí vivía un diputado», porque el fuego se provocó en el portal y le pareció «lógico» informar a la Policía de las circunstancias en el edificio.

Luisa Fernanda Rudi (PP), exalcaldesa de Zaragoza y expresidenta de Aragón, también tuvo que abrir las puertas de su domicilio a Galed. «Fue por algo pequeño, por una fuga de agua en su casa», recuerda este bombero retirado, que tiene otra historia «graciosa» con Jorge Azcón, hoy candidato del PP a la Presidencia autonómica. «Estoy seguro de que fue el chivota que contó a nuestro jefe que en la banda de Bomberos tocábamos el himno de Riego», ríe Galed, que niega esa canción y recuerda que es el Val de Benás la sintonía que los bomberos tocan habitualmente.

Aventuras de un hombre metido en político «desde abajo» y que no ha pasado de estar en las juntas de algunas agrupaciones de barrios. «Seguimos ahí, en cosas municipales», destaca Galed, no muy apenado por la falta de unión en las izquierdas que vuelve a repetirse en esta cita electoral: «Hay muchos egos y si CHA se juntara perdería esa esencia porque se diluiría dentro de esos partidos de claro ámbito estatal».

En un par de días, votará una vez más a CHA. Lo hará con orgullo por su candidato, el joven Jorge Pueyo. «Es un perfil disruptor en la política de los últimos tiempos», analiza Galed, que considera que el oscense «se expresa muy bien», aunque lamenta que «se perderá un potencial con las ideas muy claras en el Congreso de los Diputados». «Tiene descaro y no tendrá pelos en la lengua, hará debates parlamentarios interesantes», vaticina Galed, que también destaca otros perfiles de la candidatura aragonesista, como Adrián Tello, que es «un alcalde que le ha dado la vuelta a La Muela tal y como la dejó Pinilla».

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