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PERFIL

Jorge Azcón (PP): El «infatigable» trabajador en busca de una gesta nunca vista

Zaragozano por todos los rincones de su cuerpo, el popular quiere ser el primer líder de su partido en repetir la Presidencia mientras diseña en su cabeza un Aragón tecnológico, otra de sus obsesiones.

El candidato del PP a las elecciones de Aragón, Jorge Azcón.

El candidato del PP a las elecciones de Aragón, Jorge Azcón. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Sergio H. Valgañón

Sergio H. Valgañón

ZARAGOZA

Trabajo. El chiste de que la media jornada son doce horas. Más trabajo. «¿Sigues currando? Porque yo sí». Más trabajo. Obsesión por la política. Y más trabajo. No se arranca otro concepto de aquellos que mejor conocen a Jorge Azcón (Zaragoza, 1973), que este domingo aspira a una gesta «histórica», ese adjetivo que se escapa de su boca cada vez que habla de su Gobierno: ni un presidente del PP ha conseguido mantenerse más de una legislatura consecutiva en el Pignatelli.

Si bien es cierto que este cuatrienio político se ha quedado en bienio y pico, Azcón quiere romper esa barrera que los conservadores aragoneses no han logrado partir. Las encuestas le dicen que lo tiene a mano, Vox mediante. Por primera vez, como reconoce en los actos y en privado, es el favorito. No lo fue antes, en su carrera a la alcaldía de Zaragoza, ni en 2023, cuando se enfrentó a Javier Lambán por el sillón que hoy ocupa y que pretende mantener.

El adolescente que soñó con ser concejal ya tenía una ambición total. Criado en el seno del Partido Popular, fue concejal, sufrió cuando la crisis interna del PP lo eliminó de las listas municipales, vivió sus pocos años en la empresa privada, celebró su regreso, se volvió temible en la oposición, con unas formas duras que hoy, presidente, le intentan pulir desde dentro. Fue el candidato, perdió ante Pilar Alegría en la votación, ganó en la suma de sillones, que es lo que cuenta en política. Fue alcalde, cumplió el sueño, terminó el círculo.

Pero el PP y las circunstancias tenían otra opinión. Si quería ser el jefe de los populares de Aragón, tenía que ser el candidato a la Presidencia. Activó la maquinaria, reformó sus cuadros, pisó el acelerador y la ola anti Pedro Sánchez hizo el resto. El PP de las sonrisas, el de su generación, asaltaba los Gobiernos autonómicos de tres cuartas partes de España y volcaba el tablero político. Azcón entraba en el Pignatelli y tenía en su mano desarrollar la «obsesión» política y económica. Liberal convencido, apasionado de la tecnología –medios de comunicación y newsletters especializadas invaden su inseparable teléfono cada día– hoy presume de miles de millones en inversiones de las que no ha podido presumir para la campaña, pero sí tendrá que capear si vuelve a ganar las elecciones.

Familiar (tiene dos hijos), «rocero», duro, amante de algunos deportes (el esquí) y zaragozano hasta la médula. Tanto que mandó diseñar a su equipo un plan para cada comarca de Aragón, para conocerlas, pero se le ha quedado a medias. Como casi todo el plan de la legislatura. El domingo sabrá si tiene una segunda oportunidad. Si se la dan los aragoneses y si se la dan los escaños.

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