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El PSOE iguala su peor resultado histórico en Aragón, pero Pilar Alegría no dimite y promete una oposición "seria"

La candidata socialista vuelve a cargar contra Azcón por anticipar las elecciones "por mandato de Feijóo" y llama a rearmar el partido desde el territorio

Vídeo | Caras largas en el PSOE tras conocerse los resultados del 8F en Aragón

Miguel Ángel Gracia

Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

El PSOE aragonés ha confirmado una debacle electoral que venía siendo un secreto a voces tras las elecciones extremeñas y que Pilar Alegría no ha sido capaz de amortiguar, con 18 escaños que igualan el peor resultado histórico (en escaños, no así en votos ni en porcentaje) de la formación en la comunidad. 18 sillones idénticos a los que obtuvo la candidatura de Javier Lambán en 2015, aunque esa vez el ya fallecido expresidente pudo gobernar con CHA y el apoyo externo de Podemos. Alegría, no obstante, no va a dimitir y ha prometido una oposición "seria y responsable desde mañana".

En ese sentido, ha asegurado a los militantes que "no va a defraudarles" y ha anticipado que, en las próximas autonómicas, el PSOE será "capaz de recueprar la confianza de los aragoneses y aragonesas". Antes, ha dicho, habrá una labor de "oposición seria, responsable y vigilante". "Asumimos el resultado y nos hacemos cargo del papel que nos corresponde", ha sentenciado al respecto, en un mensaje que no incluyó autocrítica alguna más allá de ese reconocimiento de una derrota incontestable.

Asimismo, ha reivindicado en varias ocasiones que los socialistas son "la alternativa progresista", en una noche electoral en la que Podemos ha desaparecido, IU ha salvado los muebles y Chunta Aragonesista ha sacado su mejor resultado desde 2003, doblando sus escaños hasta seis. Alegría, que ha comenzado su discurso felicitando públicamente a Jorge Azcón (en privado, lo había hecho minutos antes por teléfono), ha cargado acto seguido contra el conservador por anticipar los comicios "por mandato de Feijóo" y pensando "en sus ambiciones e intereses partidistas", que le han llevado a ser "aún más rehén de la ultraderecha".

El próximo paso, rearmarse desde el territorio para recuperar la confianza perdida. Así lo ha desgranado la socialista, que liderará este lunes por la tarde una ejecutiva regional en la que, según sostienen fuentes de su entorno, la dimisión no estará sobre la mesa. De esta forma, Alegría volverá a ser diputada en las Cortes de Aragón y seguirá liderando el partido a nivel autonómico, tras un proceso delicado de sucesión de Lambán. "No hay fisuras internas", señalan esas mismas voces.

Una derrota con muchas aristas

Era, además, la primera prueba de fuego para la estrategia electoral de Pedro Sánchez, con su primera ministra (y, para más inri, portavoz) batiéndose en unos comicios autonómicos. Una derrota que solo contrasta con el resultado del PP de Jorge Azcón, que pierde escaños y depende más que nunca de la extrema derecha. Un Vox que, por cierto, acaba la noche electoral más cerca en escaños del PSOE que los propios populares.

Pero ni el revulsivo de Alegría, que vino a cambiar la estructura orgánica de los socialistas aragoneses tras el fin de la etapa de Lambán, ha sido suficiente en unas elecciones que, pese a celebrarse en solitario, han tenido un evidente enfoque nacional. Todos los ojos apuntaban a Aragón, pero muchos de los discursos sacaron el debate a la política estatal, interpretando este 8F como un examen adelantado de las generales, cada vez más próximas.

Los militantes y los cuadros socialistas que habían acudido a la sede de Conde Aranda ya constataron, desde que comenzó el recuento, que iba a ser una de las noches más duras que recuerdan. Solo hubo aplausos al principio, cuando el PP llegó a estar en 24 diputados y el PSOE en 20 (acabaron en 26 y 18). Una escena que incluso alguno de los presentes inmortalizó, aunque finalmente no sirvió de nada.

El análisis que se extrae de esa pérdida de fuerza de Azcón, no obstante, sí fue uno de los principales temas de conversación. Por ejemplo, el hecho de que Alegría sume con Chunta, IU y Teruel Existe más escaños que el PP obliga al líder conservador a conseguir el voto favorable de Vox, más crecido que nunca y con una negociación que se celebrará en Madrid y dependerá del ciclo electoral que comienza en Castilla y León y, en principio, concluye en Andalucía el próximo mayo. Es decir, si Azcón no logra un 'sí' de los de Tomás Guitarte, la abstención de la extrema derecha no sería suficiente.

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