Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Así se ha vivido la huelga de trenes en Zaragoza: caos, paciencia, retrasos de más de dos horas y siete trenes cancelados

Desde primera hora, el ambiente en la estación Delicias ha estado marcado por la incertidumbre y el goteo constante de cambios de última hora

Varios pasajeros esperan la salida de sus trenes en la estación Delicias este lunes.

Varios pasajeros esperan la salida de sus trenes en la estación Delicias este lunes. / Pablo Ibáñez

Zaragoza

Confusión, espera y mucha paciencia han marcado este lunes de huelga de maquinistas de tren en la estación de Delicias de Zaragoza. Con el acuerdo entre sindicatos y el Ministerio de Transportes ya cerrado, los pasajeros podrán pasar página este martes. Sin embargo, el lunes quedará para siempre grabado en la retina de la estación aragonesa como un nuevo episodio del caos ferroviario en el que está inmerso el país.

Desde primera hora, el ambiente ha estado marcado por la incertidumbre y el goteo constante de cambios de última hora. Maletas en mano, los pasajeros han ido entrando en Delicias con caras de resignación, conscientes de que la jornada iba a ser larga. Los paneles de salidas y llegadas han concentrado buena parte de la atención de los viajeros, que han seguido durante horas las modificaciones de horarios y las cancelaciones inesperadas. La falta de información clara y anticipada ha sido una de las principales fuentes de malestar, generando escenas de espera prolongada y dudas constantes sobre si los trenes finalmente circularían o no.

Las esperadas cancelaciones -entre las tres operadoras han suprimido siete trenes este lunes- apenas han trastocado la vida de los pasillos de la estación. El principal problema ha vuelto a estar en los retrasos, esos que desde el trágico accidente de Adamuz vienen condicionando a los pasajeros. Los usuarios han soportado demoras que han oscilado entre la media hora y más de dos horas, sin que el destino marcara grandes diferencias, aunque las salidas hacia Barcelona han concentrado los retrasos más significativos.

Sirva como ejemplo el tren que debía partir desde Zaragoza a las 9.10 con destino Barcelona-Figueras. En un momento de la mañana, los paneles de la estación mostraban una previsión de salida a las 11.04. Ante esta situación, los pasajeros han mostrado más resignación que enfado. “Es una semana para tener calma”, se escuchaba por los pasillos.

La sensación general ha sido la de no tener el control del viaje, con planes alterados, conexiones en el aire y la necesidad de improvisar alternativas de transporte. Renfe, Ouigo e Iryo ya habían ofrecido a los usuarios de los trenes cancelados la opción de reubicación, por lo que los trastornos se han minimizado este lunes. Muchos pasajeros optaron por adelantarse y cambiar billetes o contemplar otras opciones ante el temor de quedarse en tierra. Además, las compañías tienen la opción de doblar los convoyes posteriores para recoger a un mayor número de viajeros.

Zaragoza no ha sido una excepción. Las esperas se han multiplicado en la estación de Delicias, con pasajeros consultando los paneles informativos con una mezcla de resignación y frustración. Renfe, Ouigo e Iryo no han confirmado el número de viajeros afectados en Zaragoza, aunque sí se ha constatado que la huelga ha sido secundada por los trabajadores y que no se han generado incidencias significativas más allá de los propios retrasos, que han perjudicado tanto a los viajeros de la red nacional como, en menor medida, a los de Cercanías.

Renfe se ha visto obligado a cancelar dos trenes con destino o salida desde Zaragoza, mientras que Iryo ha hecho lo propio con cuatro. De media, un tren de alta velocidad puede albergar entre 400 y 500 usuarios, por lo que, en caso de duplicar composiciones, es posible absorber a todos aquellos que se iban a quedar en tierra. Pese a todo, el tono predominante fue más de resignación que de enfado. La paciencia se impuso en los andenes y salas de espera, con un clima de comprensión hacia la huelga y sus reivindicaciones, aunque acompañado de preocupación por el funcionamiento de los servicios mínimos y por la fiabilidad del servicio ferroviario.

La jornada avanzó con trenes que acumulaban importantes retrasos y viajeros pendientes de mensajes y avisos de última hora. Una estampa repetida durante todo el día: maletas apoyadas en el suelo, miradas constantes a las pantallas y la sensación compartida de que, más que llegar tarde, lo más difícil era saber cuándo se llegaría.

Los pasajeros se han encontrado con cancelaciones y retrasos de diversa consideración en una jornada que ha coincidido con la vuelta a la normalidad tras el fin de semana y con el día de votación en las elecciones al Gobierno de Aragón, una combinación que pudo agravar la situación. Las horas de huelga se han sumado, además, al último mes de incidencias y retrasos acumulados tras el accidente de Adamuz, tras el cual la alta velocidad española no ha recuperado la normalidad.

Acuerdo y vuelta a la normalidad

A nivel nacional, la huelga ha supuesto la cancelación de 350 trenes de alta velocidad. En principio, los servicios mínimos han funcionado sin excesivos sobresaltos y, según fuentes ferroviarias, ningún tren en servicio mínimo ha dejado de circular. En el caso de Renfe, los convoyes afectados directamente por la huelga han sido dos, mientras que el resto correspondieron a servicios mínimos que circularon con relativa normalidad, aunque con retrasos.

Por fortuna, este martes la estación de Zaragoza recuperará la normalidad tras quedar desconvocada la huelga de maquinistas. De este modo, no se repetirán las escenas vividas este lunes en Delicias, en un día en el que la huelga golpeó de lleno a la red de alta velocidad en una jornada de elevada demanda de viajes en tren.

Los sindicatos de maquinistas del sector ferroviario habían convocado una huelga para los días 9, 10 y 11 de febrero a nivel nacional. Este parón afectaba a los servicios del AVE, Media Distancia y Cercanías, con recortes de hasta el 70%. Tras la cuarta reunión han llegado a un acuerdo que implica la paralización de la huelga a partir de este martes.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents