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De tocar el cielo al calor del 15M a la desaparición: Podemos se queda más cerca de Escaños en Blanco y del PACMA que de Izquierda Unida

Los morados ni siquiera llegan al 1% y obtienen un número de votos extremadamente residual tras alcanzar los 14 diputados hace una década

María Goicoechea, candidata de Podemos-AV este 8F en Aragón, abandona la sede tras la debacle electoral.

María Goicoechea, candidata de Podemos-AV este 8F en Aragón, abandona la sede tras la debacle electoral. / Rubén Ruiz

Alberto Arilla

Alberto Arilla

Zaragoza

Podemos se ha caído con todas sus letras. Ni una campaña en clave (casi exclusivamente) nacional e internacional, con Ione Belarra, Irene Montero y hasta Pablo Iglesias en Zaragoza, ha servido a los morados para evitar una desaparición que estaba cantada pero que fue mucho más cruel de lo que ellos mismos esperaban. La formación, que hace once años irrumpió al calor del 15M con 14 escaños en las Cortes de Aragón, entonces con Pablo Echenique como líder, ha perdido en una década prácticamente a todos sus votantes. El descalabro de este 8F fue estrepitoso, sin paliativos. Solo 6.206 votos y un porcentaje que no alcanza ni el 1%.

Hay una comparativa que hace todavía más sangrante la situación. En el conjunto de la comunidad, Podemos, que iba en coalición con Alianza Verde, ha quedado muchísimo más cerca de Escaños en Blanco (4.148) y del PACMA (2.638) que de IU-Movimiento Sumar (19.290), con quien se negoció una alianza que fue imposible ante los vetos impuestos desde Madrid. Se Acabó La Fiesta, el partido del agitador Alvise Pérez y que tampoco consiguió representación, prácticamente las ha triplicado en su estreno en unas autonómicas, con 17.983 sufragios. De hecho, los morados también se han quedado por debajo del PAR (8.161 votos), y eso que los de Alberto Izquierdo se han quedado fuera del hemiciclo por primera vez en la historia.

Pero es que Podemos ni siquiera ha quedado por encima de los votos nulos o en blanco, que suelen ser residuales en este tipo de convocatorias electorales. Así, este pasado domingo hubo 7.166 votos en blanco, casi 1.000 por encima que los morados; y 6.166 nulos, prácticamente igualados a la candidatura que lideraba María Goicoechea.

Una lista que ha obtenido más de seis de cada diez votos en Zaragoza capital, único municipio donde superó el 1%, aunque por muy poco, con 3.943 sufragios. En las otras dos capitales, Huesca y Teruel, ha quedado por debajo tanto del PAR como de Escaños en Blanco, que en el segundo caso dobla a los morados (113 frente a 55), que se quedan prácticamente empatados con el PACMA, que obtuvo 54.

Irrupción y caída estrepitosa

La debacle y la desaparición de Podemos ha sido, pues, absoluta. Nada queda de aquella formación que, hablando estrictamente del caso aragonés, estuvo a punto de sorpasar al PSOE de Javier Lambán. Corría el año 2015 y, tras un estimulante inicio en las europeas del año previo, los morados apostaron en la comunidad por una de las figuras de la máxima confianza de Pablo Iglesias, su tocayo y compañero en Bruselas, Pablo Echenique.

Vídeo | Tristeza en la sede de Podemos Aragón tras el batacazo electoral

Rubén Ruiz

Y su irrupción no pudo ser mayor: 14 diputados, más de 135.000 votos y un 20,51%. Los socialistas consiguieron, por la ley d'Hondt, cuatro escaños más, pero la votación estuvo ajustadísima, con solo 8.000 votos más y un 21,4%, menos de un punto de diferencia. Por comparar, este 8F Vox ha obtenido el mismo número de sillones con 18.000 votos menos que los que tuvo Podemos hace una década y con casi tres puntos porcentuales por debajo.

Los morados, en esa fase inicial directamente relacionada con las tendencias nacionales, donde también estuvo en el aire un posible sorpaso en las generales, optaron por no entrar en el primer Gobierno de Lambán, que se apoyó en los dos escaños de Chunta Aragonesista para hacer una coalición que llegaba a los 34 de la mayoría absoluta con el apoyo externo de Podemos. Echenique, no obstante, dejó Aragón en septiembre de 2017 y la formación comenzó a decaer antes incluso de haberse implantado en el territorio con una estructura sólida, que nunca ha existido.

Pérdida paulatina y líos internos

Así se llegó a 2019, donde ya perdieron más de 80.000 votos. Con mucha menos fuerza, su estrategia cambió y esta vez sí entraron al cuatripartito de la segunda legislatura de Lambán, compartiendo consejo con partidos tan diversos como el propio PSOE, CHA o el PAR de Arturo Aliaga. La turiasonense Maru Díaz, que había sido elegida en unas primarias con un ajustadísimo resultado, lideró entonces a los morados, ostentando la cartera de Ciencia y Universidades.

La joven política repitió en 2023 y consiguió salvar los muebles, obteniendo un solo diputado y algo más de 26.000 votos -por encima incluso de IU-, aunque no recogió el acta y el diputado durante esta última legislatura ha sido Andoni Corrales, quien ha acabado sin hablarse con la nueva ejecutiva regional del partido en Aragón e incluso amagando con impugnar las primarias que elevaron a María Goicoechea como candidata. Ahora, la formación traslada que deben reflexionar y analizar los resultados y tomar decisiones en una ejecutiva que aún no tiene fecha oficial.

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