Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Vox exige ya consejerías "con acción política y presupuesto" a Azcón para formar el futuro Gobierno de Aragón

La ultraderecha quiere gestionar «acción política y presupuesto» en la próxima DGA. El PP desea que los de Abascal «asuman responsabilidades» y aspiran a evitar «el bloqueo»

El líder del PP y presidente en funciones de Aragón, Jorge Azcón, este lunes junto a Alberto Núñez Feijóo, en la sede de Génova.

El líder del PP y presidente en funciones de Aragón, Jorge Azcón, este lunes junto a Alberto Núñez Feijóo, en la sede de Génova. / EFE / KIKO HUESCA

Sergio H. Valgañón

Sergio H. Valgañón

Zaragoza

La conformación del nuevo Gobierno de Aragón ya ha comenzado. Vox y PP marcaron sus posiciones después de las elecciones autonómicas del 8F en las que los conservadores se dejaron dos escaños y los ultraderechistas doblaron su presencia en las Cortes autonómicas hasta los 14 asientos. Vox quiere entrar en el Gobierno autonómico, con consejerías «con acción política y presupuesto», y el PP quiere que la ultraderecha «asuma responsabilidades» y no «bloquee» la comunidad, razón por la que se llamó a los ciudadanos a las urnas. Un primer posicionamiento, de sobra conocido por ambos partidos, que marca el inicio de una negociación que será larga, que también entrará en el reparto de la presidencia de las Cortes y que dependerá de cómo se resuelve el entuerto en Extremadura y de qué pasa en las próximas elecciones de Castilla y León, convocadas el 15 de marzo.

Los dos partidos políticos activaron su maquinaria para analizar qué había pasado en Aragón y cómo mover los peones a partir de ahora. Citados por sus líderes nacionales, Jorge Azcón (PP) y Alejandro Nolasco (Vox) acudieron a Madrid para estudiar junto a otros líderes autonómicos y los miembros de las Ejecutivas nacionales los próximos movimientos en Aragón. Casi en paralelo, Azcón y el portavoz nacional de Vox, José Antonio Fúster, marcaban sus posturas ante los medios de comunicación para dar el pistoletazo de inicio a la negociación.

La ultraderecha resolvió pronto la incógnita. Sí quieren estar en el próximo Gobierno de Aragón y sí quieren exprimir el buen resultado que arrojaron las urnas el pasado domingo. «Nosotros queremos gobernar», resumió Fúster, que declaró que los populares «tienen que entender» la fuerza que los comicios han dado a la ultraderecha. La ambición de Vox en las negociaciones es clara. Preguntado por las consejerías o por repetir en la vicepresidencia (Alejandro Nolasco lo fue durante once meses), Fúster aseguró que esperan obtener «lo que se pueda», pero en departamentos «con estructura y presupuestos». Las peticiones, según el portavoz de la ultraderecha, las peticiones son «razonables» y parecidas a las que llevan exigiendo en Extremadura desde hace unas semanas.

Vox sigue convencido, como hizo durante la campaña electoral, en solicitar al PP «lo mismo» en todos los territorios y en plantear «un cambio político» en toda España institución a institución. Los mismos asuntos que han separado históricamente a ambas formaciones son los que volverán a estar sobre la mesa de negociación. La ultraderecha exhibe el caso de la Comunidad Valenciana, en el que Vox apoyó la nueva investidura de Juanfran Pérez Llorca, el diputado popular que ha sustituido a Carlos Mazón al frente de la Generalitat tras dimitir un año después de la tragedia de la dana.

«Vox no ha venido a gestionar la decadencia, ha venido a combatirla», defendió el portavoz de la ultraderecha, que vaticinó que «allí donde se convoquen elecciones» subirán sus resultados. El portavoz nacional aseguró desde Madrid que «convocar elecciones para perjudicar a Vox es un mal camino». Y, en línea con lo expresado el domingo tanto por Alejandro Nolasco como por Santiago Abascal, destacó que «los aragoneses dijeron que quieren el doble de Vox». «El sentido común se va abriendo paso y los aragoneses han premiado la coherencia, decimos lo mismo en Extremadura y Aragón», defendió el portavoz de la ultraderecha desde Madrid.

«Si mañana mismo, el señor Azcón quiere sentarse a hablar, no hace falta esperar a nada más. Nosotros pedimos lo mismo de siempre: combate contra la inmigración ilegal desordenada, bajadas de impuestos... El señor Azcón lo sabe de maravilla», recalcó. Y, para dialogar sobre un presupuesto, condición que planteó Azcón para garantizarse la investidura, pidió negociar «los 5.000 folios del presupuesto, uno a uno, no los 30 folios que presentó en su día».

Vox pedirá "consejerías con acción política y presupuesto" para entrar en el Gobierno de Aragón

Vox

Esa petición de Azcón estará en la mesa de negociación de un PP que sigue sin hacer autocrítica y prefiere hablar de «haber ganado» las elecciones en vez de estudiar por qué se ha dejado por el camino dos escaños y unos 13.000 votos respecto a mayo de 2023. «Las elecciones las ha ganado el PP y quien va a gobernar es el PP», dijo Azcón en su declaración a los medios de comunicación, minutos antes de la reunión de la Ejecutiva del PP. «Las reglas de la relación» no han cambiado para el conservador, que insistió en el dogma que lleva recitando de memoria desde hace tiempo cuando se le pregunta cómo puede haber acuerdo con Vox: «Cumplir la legalidad, que las cuestiones sean competencia de Aragón y buscar un mínimo común entre las fuerzas que negocian».

Con estos resultados, a 8 votos de la mayoría absoluta, Azcón asume que «hay que pactar». Y confesó que lo importante ahora es «saber si Vox está dispuesto a asumir responsabilidades». «Lo que hay que ver es qué quiere hacer Vox en los próximos meses y años», reiteró el presidente aragonés en funciones. Asimismo, asumió su «responsabilidad» como fuerza más votada para intentar llegar a acuerdos. «Estoy convencido de que mi capacidad de diálogo hará que busquemos acuerdos siempre pensando en Aragón», defendió Azcón, a pesar de que fue precisamente la falta de acuerdo para unos presupuestos para 2026 lo que llevó, según el propio presidente, al adelanto electoral.

Abascal marca la línea

Si las palabras de Fúster no eran suficientes, Santiago Abascal se mantuvo un rato más en la escena política aragonesa. Por la tarde, poco antes de la presentación de la candidatura de Vox en Castilla y León, el presidente nacional del partido ultraderechista criticó el gasto electoral «innecesario» activado por el PP en los comicios de Aragón, pero endureció la relación con Jorge Azcón.

«Si el Partido Popular quiere cambiar las políticas, si quiere un cambio de rumbo real, puede contar con Vox», resumió Abascal, que criticó que si el PP aspira a «mantener las políticas que ha acordado con el PSOE en Bruselas y que hicieron a Vox abandonar los gobiernos regionales, tiene al PSOE».

Alberto Núñez Feijóo, líder nacional del PP, no mencionó apenas a Vox en su discurso tras la Ejecutiva del PP, pero sí defendió que el resultado de las urnas es decirle «ya basta» al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Para Feijóo, «cualquier partido político firmaría un resultado como el nuestro, pero solo el PP lo ha conseguido», aunque Azcón ha perdido dos diputados en este adelanto electoral, y se queda con 26 en lugar de 28 diputados. «Partíamos de muy arriba», reconoció el presidente del PP, que se preguntó también «cuántos tortazos electorales le hacen falta al PSOE» y «cuántas debacles más necesita Sánchez para que se vaya».

Los próximos pasos

Condenados a entenderse, PP y Vox tendrán que conversar más pronto que tarde para decidir el futuro de Aragón. Quizá antes del 3 de marzo, cuando las Cortes volverán a constituirse y habrá una nueva presidencia, que será un diputado de una de las dos formaciones.

Pero también marcará el ritmo en Aragón el resultado de Castilla y León y los avances en la negociación de Extremadura. Vox ha exigido consejerías importantes, de gestión grande, y sigue criticando a María Guardiola (PP) por su intención de depender lo menos posible de la ultraderecha. Guardiola atacó una vez más a Vox, minutos antes de la reunión en Génova de los líderes conservadores.

Las voces en el PP de Aragón, por ahora, callan y siguen centradas en el análisis del resultado electoral. Como pasa en Génova, parte de los cargos relevantes de los conservadores de la comunidad son partidarios de desgastar a Vox desde la gestión. Que el trabajo en el Pignatelli y las complicaciones que siempre nacen cuando se gobierna saquen a la luz «las carencias» de la ultraderecha y muestre a la ciudadanía de lo que son capaces cuando están al mando. El pensamiento está extendido en otras federaciones, donde opinan lo mismo ante el auge de un Vox que el PP no sabe cómo frenar.

Tracking Pixel Contents