El Rey sube el telón en Zaragoza a la FIMA más tecnológica y con miles de visitantes
La feria arranca con una gran afluencia de profesionales desde primera hora y con el foco puesto en la innovación, la digitalización y el talento en una edición marcada por el pulso político tras las autonómicas

Jaime Galindo
El día amaneció gris en Zaragoza, pero la FIMA ha arrancado con un colorido inconfundible desde que se abrieron sus accesos a las 10 de la mañana. Mucho antes de la inauguración oficial que ha protagonizado el Rey de España, los pabellones que acogen hasta el próximo sábado la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola ya bullían de profesionales, estudiantes y visitantes. Una gran afluencia que confirmaba la clara ambición de seguir creciendo en tamaño, influencia e impacto con la que se ha abierto la edición número 44 de esta cita internacional, que se presenta como la más tecnológica de su historia.
La FIMA 2026 reúne a más de 1.261 marcas representadas, de las que la mitad son españolas -117 de ellas, aragonesas-, un escaparate único formado por cerca de 600 expositores procedentes de 35 países que ocupan nueve pabellones y 90.000 metros cuadrados de superficie expositiva. Se trata del mayor certamen de tecnología agrícola del sur de Europa y uno de los principales motores económicos anuales para la capital aragonesa, con un impacto económico que la organización cifra en más de 400 millones de euros.
Con esas cifras deslumbrantes, la Feria de Zaragoza ha recibido a Felipe VI en torno a las 11 de la mañana. Tras los saludos de bienvenida y las fotos de grupo en el photocall con los miembros del comité organizador de la FIMA y los representantes institucionales, el Rey realizó un largo recorrido por los diferentes pabellones en un ambiente de expectación constante, con aplausos aislados, decenas de teléfonos móviles alzados y un reguero de fotografías y selfies para inmortalizar el momento.
Durante el paseíllo, estuvo acompañado por una nutrida representación institucional encabezada por el ministro de Agricultura, Luis Planas, y el presidente de Aragón, Jorge Azcón, que eludieron realizar declaraciones en una jornada marcada por el pulso político tras las elecciones autonómicas celebradas el pasado domingo. También participaron el delegado del Gobierno en Aragón, Fernando Beltrán; el consejero de Agricultura de la DGA, Javier Rincón; la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, y el presidente de la institución ferial, Jorge Villarroya.
El también presidente de la Cámara de Zaragoza fue el único que habló en su papel de anfitrión. Lo hizo para subrayar el valor simbólico y estratégico de la presencia del monarca. La participación de Felipe VI, afirmó, supone “un espaldarazo enorme para la FIMA y para todo el sector agroindustrial”, además de ser “un auténtico lujo” para Zaragoza y para Aragón. Villarroya enmarcó esta edición en “un momento muy especial” para la agricultura, atravesada por “una cierta incertidumbre” derivada de los desafíos climáticos, la sostenibilidad, la competitividad y los cambios que introducen los acuerdos comerciales de la Unión Europea con Mercosur o con India.
En este complejo contexto, el certamen agroindustrial pretende aportar diálogo, tecnología y oportunidades, como pudo comprobar el monarca, que fue agasajado por los responsables de los estands que fue visitando. Dejó su firma en la primera parada del itinerario, en la empresa Pulverizadores Fede. Le siguió el estand de Bellota, donde el Rey se topó con un grupo de estudiantes de Secundaria llegados desde Ejea de los Caballeros.
Paula, Carmen, Laia y Amaya, alumnas de 4º de la ESO, le estrecharon su mano con admiración y ataviadas con sombreros de paja, aunque admitían que no se ven trabajando en el campo. “En el instituto sí que hay mucha gente que se quiere dedicar a la agricultura”, comentaban. A pocos metros, María Ángeles y Manuela, estudiantes del grado de Ingeniería Agronómica llegadas desde Córdoba tras siete horas de autobús -ante la incertidumbre de viajar en tren por los problemas de la alta velocidad- observaban la escena con sorpresa: “Parece de verdad”.
Aplausos, tecnología y reivindicación
El recorrido dejó escenas diversas y un termómetro claro del sector. Se escuchó algún “¡Viva el Rey!”, pero también gritos contra el acuerdo entre la UE y Mercosur, que sigue levantando ampollas en el mundo agrario. La apuesta tecnológica quedó simbolizada en una de las paradas más concurridas de la feria, la de John Deere, que regresa a la FIMA tras ausentarse en las ediciones de 2022 y 2024. Allí, Felipe VI pudo conocer un atomizador autónomo y autopropulsado para cultivos leñosos, entre otras prodigiosas tecnologías para el campo.
La multinacional estadounidense ha vuelto, aunque no con sus tractores. Aun así su expositor es una de las grandes atracciones del nuevo espacio FIMA Tech, convertido en epicentro del interés profesional.
El monarca se detuvo igualmente en el expositor del fabricante de tractores Antonio Carraro y culminó la visita en el espacio del Gobierno de Aragón dedicado a la campaña Aragón, sabor de verdad. Allí se vivió uno de los momentos más significativos de la jornada. Un grupo de jóvenes de UAGA entregó al Rey varios frascos de cristal con tierra de las tres provincias aragonesas y una carta con sus reivindicaciones. A escasos metros, miembros de AEGA corearon proclamas de “Viva España” y “Viva el Rey”, mezcladas con gritos de “Planas dimisión”, “Planas traidor” y contra Mercosur.
Tecnología como eje central
Desde primera hora de la mañana, el perfil del visitante deja claras las intenciones del certamen: menos paseo y más negocio. Técnicos, agricultores, empresas y distribuidores recorren los pabellones con agendas cerradas, teléfonos en la mano y paradas largas ante los expositores, en una feria que ya no se entiende sin sensores, software, conectividad, datos y automatización. La maquinaria sigue siendo protagonista, pero el discurso ha cambiado.
La FIMA, que atesora ya seis décadas de trayectoria, ha subido el telón consolidando el giro estratégico iniciado en las últimas ediciones. La tecnología, la digitalización y la innovación ya no son un complemento, sino el eje vertebrador del certamen. Espacios como FIMA Tech o FIMA Conecta Talento visualizan esa transformación del sector primario, cada vez más ligado a la inteligencia artificial, la robótica, la agricultura de precisión y la gestión eficiente del agua.
Como cada dos años, la FIMA actúa también como termómetro del sector y del momento político. La presencia del Rey y del ministro de Agricultura refuerza el peso institucional de una feria que trasciende lo expositivo y se convierte en foro de mensajes, gestos y posicionamientos. En los pasillos, junto a las novedades tecnológicas, se cuelan conversaciones sobre la PAC, los acuerdos comerciales internacionales o el encaje del campo en las políticas climáticas y energéticas.
El contexto agronómico es hoy más favorable y el ánimo del sector, sin ser triunfalista, es más constructivo. Se habla de inversión, de eficiencia, de relevo generacional y de cómo atraer talento joven a una actividad que busca redefinirse sin perder sus raíces.
Con nueve pabellones abiertos y miles de personas que han cruzado ya sus acceso en el primer día, la feria ha arrancado con la sensación de haber ganado masa crítica. La FIMA más tecnológica ha echado a andar con el objetivo de crecer sin perder su esencia y seguir siendo, desde Zaragoza, uno de los grandes escaparates del sur de Europa para la maquinaria y la innovación agrícola.
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