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Los gigantes del campo que piensan por sí mismos conquistan Zaragoza: “Hay tractores que se conducen desde el móvil”

Poco queda de aquellos primeros vehículos agrarios que vivieron su explosión entre los años 50 y 60. Su evolución incluso supera la que han vivido los coches particulares

Varias personas observan uno de los tractores que se exponen en la FIMA.

Varias personas observan uno de los tractores que se exponen en la FIMA. / Jaime Galindo

Zaragoza

Si alguien pensaba que los tractores eran solo máquinas gigantes para arar la tierra y transportar, la celebración de la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA) hasta el 14 de febrero puede hacerle cambiar de opinión. En Zaragoza, donde se puede ven los grandes avances del sector, los tractores acaparan la atención de agricultores y curiosos, incluso de los más pequeños de la casa, por su extraordinaria envergadura y llamativos colores. Parecen máquinas de ciencia ficción, pero funcionan de verdad: “Y hay tractores que se conducen desde el teléfono móvil”, explica Xavier López, director de Ventas de la marca especializada TYM.

No solo son potentes y resistentes, sino que llevan integrados sistemas de inteligencia artificial, GPS de precisión y sensores que leen el terreno como si tuvieran ojos propios. Algunos modelos pueden incluso trabajar de manera casi autónoma, ajustando cada movimiento según las condiciones del suelo y el cultivo, liberando al agricultor de tareas repetitivas y agotadoras.

Poco queda ya de aquellos tractores de los años 50 y 60, cuando se produjo el “boom” en España: “Si miras atrás, los tractores de antes funcionaban casi con un pistón. Eran muy rústicos, con marcha adelante y marcha atrás poco más. Hoy en día, en cambio, los tractores conducen solos y no necesitan que vaya nadie dentro”, añade. Entonces, los tractores eran máquinas robustas y mecánicas, evolucionando de motores de vapor a gasolina y diésel a principios del XX. Se caracterizaban por grandes ruedas, motores expuestos, arranque a manivela y ausencia de cabina o dirección asistida. Eran ruidosos, vibraban mucho y su mantenimiento era sencillo.

Los tractores de hoy son otra historia. Incorporan cabinas ultraconfortables y pantallas táctiles que controlan cada parámetro de la explotación, algo que hace apenas una década parecía imposible. Verlos operar en vivo, conectados a sistemas que optimizan riego, fertilización y pulverización, deja claro que lo que antes era futurista, hoy es rutina en el campo moderno.

“Funcionan por GPS con total precisión. El cambio es abismal. Antes no tenían ni luces y ahora incorporan iluminación led. La evolución ha sido comparable a la de un coche… o incluso mayor”, matiza López.

Los tractores disponen de pantallas táctiles con aplicaciones que permiten gestionar el trabajo de forma muy precisa. Sin embargo, esto también tiene sus pequeños contratiempos. La adaptación de los agricultores más veteranos, los que llevan toda una vida dedicándose al campo, no es sencilla: “Los tractores de más de 100 caballos ya resultan complejos para las personas mayores. Incluso a algunos jóvenes les cuesta manejarlos si no están familiarizados con la tecnología. El manejo desde aplicaciones móviles implica con muchos botones y sistemas. Para una persona de edad avanzada que sigue trabajando con un tractor antiguo, el salto es muy complicado, aunque siempre hay excepciones”.

Los tractores son una de las atracciones de FIMA

Los tractores son una de las atracciones de FIMA / Jaime Galindo

Esta transformación no se ha producido de golpe, sino de forma continua. Cada avance tecnológico ha ido sumándose al anterior. Es verdad que en los últimos años la evolución es más llamativa, pero el sector nunca ha dejado de avanzar. Los tractores pueden trabajar de manera autónoma. Es algo que casi asusta. Eso sí, este tipo de conducción está pensada para grandes superficies agrícolas, como las de las dos castillas, donde los terrenos son amplios: “En cultivos muy precisos, como el viñedo, donde el tractor tiene que ir muy pegado a las cepas, sigue siendo necesaria una mayor intervención. Eso sí, los tractores se ajustan a las características del terreno y del suelo”.

Llega el tractor eléctrico

En cuanto a las últimas tecnologías, lo más novedoso son los tractores totalmente autónomos y eléctricos, alimentados por batería. Aún hay pocas marcas que los comercialicen y siguen en fase de desarrollo, pero ya se están presentando prototipos en ferias internacionales. “No tardaremos en verlos trabajando en el campo”, asegura el responsable de TYM.

Un joven aficionados a los tractores al volante de un tractor junto a su padre.

Un joven aficionados a los tractores al volante de un tractor junto a su padre. / Jaime Galindo

Hay más peculiaridades curiosas. Por ejemplo, el color: “Cada marca de tractor se identifica claramente. Es algo muy característico del sector. Si mencionas una marca, automáticamente piensas en un color concreto. A veces se lanzan ediciones limitadas con colores especiales, pero son excepciones”.

Donde no hay marcha atrás es en la seguridad, tanto de los conductores como del medioambiente. Las cabinas cumplen normativas cada vez más estrictas y ya no solo protegen frente a vuelcos, sino también la salud del conductor. Por ejemplo, en trabajos con tratamientos fitosanitarios, las cabinas incorporan filtros de carbón que evitan cualquier contaminación en el interior.

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