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El PP se prepara para una larga negociación con Vox por el Gobierno de Aragón

Los conservadores analizan los resultados de las elecciones sin contactos con la ultraderecha y atentos al desarrollo de Extremadura y Castilla y León

El presidente de Aragón en funciones, Jorge Azcón, junto a Alberto Núñez Feijóo, este lunes en la sede nacional del PP.

El presidente de Aragón en funciones, Jorge Azcón, junto a Alberto Núñez Feijóo, este lunes en la sede nacional del PP. / EFE / KIKO HUESCA

Sergio H. Valgañón

Sergio H. Valgañón

Zaragoza

Calma tensa en el PP de Aragón. El partido de Jorge Azcón, presidente en funciones y futuro jefe del Ejecutivo aragonés, sigue analizando los resultados de los comicios del pasado domingo en los que volvieron a ganar las elecciones, pero perdieron dos escaños. Las urnas arrojaron una mayor dependencia de Vox, que llegó a los 14 sillones, y los conservadores asumen una larga negociación que dependerá de los avances en Extremadura y de las próximas elecciones de Castilla y León, fechadas el domingo 15 de marzo.

El PP estudia ya qué falló en su campaña electoral y por qué el adelanto de los comicios no salió con el resultado deseado el pasado 15 de diciembre, cuando Azcón dio la orden de sacar las urnas a la calle. Las teorías afirman que el auge de Vox es, en estos momentos, imparable, como se admite tanto en Ponzano –sede del PP en Aragón– como en Génova –sede nacional del partido. Los populares no han encontrado la tecla con la que frenar al partido de Santiago Abascal, en línea ascendente desde hace meses y que está siendo la formación que mejor capitaliza el rechazo al presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez.

El presidente nacional de la ultraderecha ya viajó el lunes a Ávila para presentar su candidatura a Castilla y León. Tanto en el PP como en Vox son conscientes de que el rosario de elecciones ahora solo beneficia a los segundos, que van a aprovechar las circunstancias para apretar todavía más a María Guardiola (Extremadura) y marcar unas primeras líneas duras a Azcón. Los términos en los que se mueve Vox, que por ahora no avanza fichas en Aragón, son los "de sobra conocidos" por la ultraderecha: la inmigración ilegal (causa de su salida del Ejecutivo aragonés en 2024), el Pacto Verde Europeo, el mundo rural o la bajada de impuestos es lo poco que deja ver la ultraderecha, principal interesada en alargar las conversaciones para investir a Azcón.

En el PP, las sensibilidades han cambiado desde hace semanas. Frente a los primeros sondeos, antes de la campaña electoral, que vaticinaban una treintena de diputados para Azcón y su partido, las encuestas de las últimas jornadas ya dejaban la horquilla en los 27 o 28 diputados. Y con esa rebaja, la sensación de que la relación con Vox tiene que ser diferente.

"Hay que hacerles trabajar", coinciden en el seno del PP, donde defienden que "la gestión desgasta". Algunos incluso hablan de gobernar "cuanto antes" de la mano de la ultraderecha, para que esa perdida de apoyo popular se empiece a notar también lo antes posible. Asumen que las críticas, si las hay, impactarán también al PP, pero los gestores de los departamentos que se quede Vox serán los más señalados. Cuando la situación fue tensa en el verano de 2024, en el que la ultraderecha empezó a ver cómo las encuestas decían que el paso por los Gobiernos autonómicos no estaba sentando bien a sus expectativas electorales, Vox escapó de los Ejecutivos de las comunidades. Azcón y Feijóo han defendido en los últimos tiempos, tanto en comparecencias ante los medios de comunicación como en mítines o actos del partido en la reciente campaña electoral, que en política "hay que mojarse" y que al tablero político se va "a gestionar y no a salir de los Gobiernos".

El entendimiento con la ultraderecha llegará y más si el objetivo final del PP es, a nivel nacional, acabar sacando al PSOE de La Moncloa, en un proceso que a todas luces tendrá que llegar de la mano de Vox. El socio minoritario, como le pasa a Sumar ahora con el partido de Pedro Sánchez, sufre más y queda opacado por el principal partido del Gobierno. Aunque la exposición y las principales críticas a la gestión también tengan como foco al presidente.

En el seno del PP aragonés también se asume que queda mucho hasta resolver unas conversaciones que ni siquiera han empezado. Se sigue estudiando qué falló en la campaña y qué se hizo bien, así como los lugares que pueden convertirse en bastiones de referencia en las próximas elecciones municipales, en las que todos los partidos de la comunidad ya empiezan a pensar. Mayo de 2027 no está tan lejos.

Aunque la negociación del Gobierno de Aragón se aborde en las próximas semanas, antes habrá que hablar de Extremadura y sin quitar la mirada de Castilla y León. Centrando el tiro en el caso aragonés, ambos partidos tendrán que hablar de la composición de la Mesa de las Cortes. La formación de la nueva legislatura será el 3 de marzo, cuando habrá que tener una presidencia en La Aljafería. En 2023, Marta Fernández, que ha vuelto a ser elegida diputada autonómica, fue la propuesta de Vox aceptada por el PP para convertirse en la segunda máxima autoridad de Aragón. Guardiola en Extremadura no pasó por ese trámite ni en 2023 ni hace un mes, cuando el PP se quedó con la presidencia. Ahí puede estar la primera diferencia con la baronesa eextremeña. De hecho, el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, confirmaba ayer "no haber tenido conversaciones" con el PP de Aragón y desvinculaba las dos negociaciones: "Podría darse el caso de que Guardiola tuviera el no rotundo de Vox mientras que quizás, lo veremos, podemos llegar a un acuerdo con Azcón".

La campaña electoral

El PP mira con un ojo la composición del Gobierno de Aragón y con otro repasa los datos arrojados por las urnas. También hace las primeras valoraciones de la campaña electoral. Notan, por ejemplo, el impacto que tuvo el anuncio de regularizar la situación de 500.000 inmigrantes en España por parte de Sánchez: alas a un Vox que ha pescado voto, tanto de PSOE como del PP, con su rechazo a la inmigración, sobre todo en barrios y localidades con muchos vecinos migrantes.

La campaña, sustentada en la bonanza económica y en «la muy buena gestión» que se considera haber hecho en el Gobierno de Aragón, no fue suficiente para frenar a Vox. Tampoco ayudó perder mucho voto rural, que ya confía en la ultraderecha. Sí resiste, y crece, el voto urbano para el PP: hasta 4.000 votantes más confiaron en Azcón en estas elecciones en Zaragoza. En Huesca y Teruel sigue afianzado como primera fuerza, aunque con una ligera pérdida de votos. La reducción es más notable en localidades de tamaño medio, como Calatayud, Monzón o Barbastro, con pérdidas de entre diez y seis puntos.

El debate interno ahora es ver si pisar más en la derecha, más cerca de Vox, ha servido para frenar la fuga del votante más derechizado del partido o, por si el contrario, el auge de la ultraderecha no se ha podido contener con esa técnica. Incluso Los Meconios, grupo que canta que "hay que volver al 36", o el agitador Vito Quiles participaron en el cierre de campaña del PP para pegar un volantazo que, visto el resultado del 8F, no cambió la dirección del votante. Una táctica que puso en el ojo nacional al PP de Azcón y que fue defendida por Miguel Tellado, secretario general del partido. Pero que ha levantado ampollas en otros barones populares.

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