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De la pasión por la docencia a investigar en Aragón: "Todas mis profesoras eran mujeres y vi en ellas un referente"

Julia Sánchez es una joven matemática aragonesa que acaba de comenzar un doctorado

Julia Sánchez, matemática aragonesa, en el parque Grande.

Julia Sánchez, matemática aragonesa, en el parque Grande. / Aránzazu Navarro

Zaragoza

De vocación docente y de profesión investigadora. Y mujer. La aragonesa Julia Sánchez (2001) es una joven matemática que desde hace apenas unos meses forma parte del grupo de investigación en análisis y física matemática del Instituto Universitario de Matemáticas y Aplicaciones (IUMA) de la Universidad de Zaragoza. Aunque no imaginó cuál sería su punto de partida, ni tampoco el final, la investigación se abrió paso en su vida y ahora es una de sus motivaciones. Por eso, este 11 de febrero, Día Internacional de la mujer y la niña en la ciencia, echa la vista atrás y reflexiona sobre lo que le ha llevado hasta este momento: "En el instituto tenía todo profesoras mujeres y en ellas vi un referente".

Lo que primero despertó la atención de Julia fue la docencia. Era lo que le llamaba y era, también, lo que había visto a su alrededor. "Siempre he querido dar clase porque en mi familia estoy rodeada de profesores", explica. Lo que no sabía era qué materia quería impartir porque tanto interés le generaban las letras como las ciencias. Pero, con los años, empezó a definir sus intereses. "En la ESO, en el instituto de Alcañiz, tuve un profesor de Ciencias Naturales que me encantó cómo nos daba la materia", recuerda. Fue su primer paso hacia la ciencia.

Al de Ciencias Naturales se sumaron otros docentes del instituto, que en su mayoría eran mujeres, que se convirtieron en un modelo académico para la estudiante. "También mi padre, que es matemático", añade. Cada vez estaba un poco más cerca de la ciencia.

El siguiente paso fue matricularse en la titulación de Matemáticas en la Universidad de Zaragoza, una decisión que tomó poco antes de examinarse de la PAU y que le ha llevado hasta el momento actual. Julia comparte que, en el último curso de la carrera, obtuvo una "beca de colaboración, que es una primera ayuda a la que se puede optar y que abre las puertas a descubrir el mundo de la investigación". A ella sumó un Trabajo Fin de Grado sobre el teorema de Dvoretzky en el que le guio un tutor que se ha convertido ahora su director de tesis porque "transmite mucho entusiasmo".

Aquello fue un segundo paso hacia la ciencia que motivó a Julia a continuar inmersa en esta rama del saber. "Me decidí a intentar la carrera de investigación porque podía unir la docencia con ella", relata. Su siguiente decisión fue empezar el doctorado que comenzó este curso y en el que estará centrada, al menos, los próximos cuatro años de su vida.

"Yo he tenido suerte porque no me he encontrado con ninguna dificultad por ser mujer", expresa la joven aragonesa. Pero sabe que, por desgracia, la investigación es un ámbito complicado en el que, como en tantos otros, ellas son minoría. "A nivel de Secundaria, en el instituto, la mayoría eran profesoras, pero a medida que avanzabas veías que son menos y que las que están en puestos de más nivel son todavía menos", lamenta. Julia comparte que en la carrera de Matemáticas el número de alumnas y alumnos era muy similar, pero ahora en el doctorado vuelve a encontrarse con el mismo escenario que en la ESO. "Hay muchos más hombres", afirma.

Pero Julia se sabe segura de haber elegido un camino en el que, al menos por ahora, está "muy contenta". "Al principio, el doctorado de Matemáticas es mucho leer artículos, conocer resultados que han alcanzado otros matemáticos, ver si hay técnicas que se usan que se pueden utilizar en otros problemas, ir a congresos…", define. Y ella lo disfruta. "Supongo que en algún momento será más duro, porque he oído que requiere mucho esfuerzo, muchas horas, trabajar mucho y estar al día de los resultados nuevos que haya", apunta.

Será también cuando termine su doctorado cuando, según las ayudas de las que disponga para investigar, decidirá qué camino tomar en la investigación que, señala, es un ámbito "muy competitivo". Su intención es, eso sí, es quedarse en el país. "Durante el doctorado es habitual irse unos meses con un investigador al extranjero, pero a largo plazo me gustaría quedarme en España porque es una forma de aportar al sistema púbico español, que es el que me ha ofrecido todas las oportunidades de estudiar y de formarme", sostiene. También ve con buenos ojos quedarse en Aragón.

A su mochila añade también el reto de "seguir trabajando y continuar en la investigación" porque afirma que ahora "hay pocas referentes mujeres" en esta y otras ramas del saber. Ella, de vocación docente y de profesión investigadora, ya es una.

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