Así se prepara Plaza Imperial para el derribo de su galería comercial
Las obras han comenzado con el desmantelamiento de instalaciones eléctricas, un paso previo a una demolición de tres meses de duración

Josema Molina
La fallida galería comercial de Plaza Imperial afronta ya la cuenta atrás definitiva para su desaparición. Convertida desde hace varios años en un esqueleto vacío a las puertas de la Plataforma Logística de Zaragoza (a), el complejo ha iniciado los trabajos previos a su demolición, un derribo de alto coste económico que dejará tras de sí miles de toneladas de escombros de hormigón, acero, hierro y otros materiales. El operativo será íntegramente mecánico, con maquinaria pesada y excavadoras, y se prolongará durante unos tres meses. Después se iniciará la construcción de Plaza Park, el nuevo proyecto comercial de medianas superficies con el que el propietario del espacio, la gestora madrileña Inversiones Carney, quiere reactivar un activo inmobiliario marcado por una trayectoria ruinosa.
Los primeros movimientos, sin embargo, no son todavía espectaculares. Lo que hoy se ve en la parcela norte es la intervención sobre los centros de transformación eléctrica que abastecían a la antigua galería de tiendas. Antes de poder tirar paredes hay que desconectar el anillo de media tensión que no solo alimentaba el edificio, sino también otras zonas de la plataforma logística, según explicaron fuentes conocedoras de la operación. Los trabajos, ejecutados por empresas vinculadas a la distribución eléctrica de Endesa, consisten en desmantelar seis de los ocho centros existentes y mantener únicamente dos, suficientes para el nuevo planteamiento comercial.

Primeros movimientos de tierra en Plaza Imperial. / JOSEMA MOLINA
Las zanjas abiertas en el asfalto del aparcamiento, junto al lado ferroviario del recinto, responden precisamente a esa operación técnica, que pasa por descubrir el anillo eléctrico subterráneo, desconectarlo y volver a conectarlo correctamente para garantizar el suministro sin interferencias. Solo cuando ese trámite esté culminado podrá arrancar la demolición en sentido estricto, la imagen más visible y simbólica del proceso.
La llegada de las excavadoras y cizallas
Si los plazos se cumplen y la reconfiguración eléctrica concluye a finales de febrero, las máquinas podrían entrar en marzo. Será entonces cuando excavadoras y cizallas comiencen a morder la estructura de la galería, levantada en 2008 al calor de los años de la fiebre inmobiliaria y que llegó a ser el mayor centro comercial de Aragón, con 132.000 metros cuadrados de superficie alquilable, una galería de 170 locales, 4.000 plazas de aparcamiento y cerca de 5.000 empleos. La inversión en aquel proyecto, promovidos en su día por inversores vascos (Procom y Eroski), ascendió a 325 millones de euros, de los que 230 los puso el promotor de las instalaciones, una ingente cantidad de dinero que en su mayor parte ha acabado en el atolladero.
La demolición afectará también a las vías del monorraíl que conectaban la galería con el parque de medianas superficies, el único espacio del antiguo complejo comercial que sigue abierto. En este caso, el desmontaje será más sencillo y el destino, la chatarra, según fuentes conocedoras del proyecto.

Acceso principal al centro comercial de Plaza Imperial. / JOSEMA MOLINA
El derribo, que asumirá íntegramente el inversor, tendrá un coste millonario dentro de una operación global presupuestada en 56 millones de euros. Durante las semanas de trabajos se prevé un importante movimiento de operarios y maquinaria pesada, con una logística pensada para retirar y clasificar toneladas de residuos de construcción.
La fase de demolición se extenderá aproximadamente tres meses. Acto seguido, sin solución de continuidad, comenzará la edificación del nuevo complejo comercial. El proyecto contempla levantar un parque de medianas superficies al aire libre, con una arquitectura más abierta y adaptada al concepto de outdoor retail, manteniendo la estructura de las salas de cine y la zona de restauración, que se integrarán en el nuevo diseño.
La fecha de apertura del nuevo proyecto comercial
Plaza Park aspira a dejar atrás la imagen del apocalipsis retail que sobrevoló el recinto tras el cierre total de la galería en 2022. Impulsado por Inversiones Carney, el plan prevé transformar cerca de 40.000 metros cuadrados de superficie bruta alquilable en un parque comercial de última generación, con operadores nacionales e internacionales del ámbito del deporte, la moda, la alimentación y el ocio. Aunque los promotores no desvelan aún marcas concretas, fuentes próximas aseguran que el interés comercial es elevado y que ya se han cerrado los primeros acuerdos.

La previsión es que la demolición comience en marzo. / JOSEMA MOLINA
El calendario actual sitúa la apertura en 2027, previsiblemente a mediados de año. Para entonces, el que fuera símbolo de la expansión comercial previa a la crisis habrá culminado su metamorfosis. Donde hace casi dos décadas se levantó una galería cerrada que llegó a contar con 170 locales, quedará un nuevo parque comercial al aire libre. La historia de Plaza Imperial no terminará bajo los cascotes. Empezará otra distinta, con otro nombre y otro modelo.
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