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Adiós a 40 años del PAR: "El gran legado ha sido la estabilidad de Aragón"

El histórico partido de centro aragonesista desaparece de las Cortes por primera vez desde 1983 después de cinco años desangrándose entre crisis internas y ‘vendettas’

Laura Carnicero

Laura Carnicero

Zaragoza

Daría la historia del Partido Aragonés (PAR) para una serie o una trilogía de thriller político con los mejores ingredientes: intriga, luchas de poder, ejercicio del mismo al más alto nivel, creación de la identidad de un pueblo y la aportación a su desarrollo con proyectos de todo tipo. Uno de los últimos capítulos de esa trilogía puede que ya esté escrito. En las elecciones autonómicas anticipadas del pasado 8 de febrero, por primera vez desde 1983, el PAR no consiguió ningún escaño en las Cortes de Aragón.

Cuarenta y tres años después, el ciclo de un partido político que ha participado en la práctica totalidad de los gobiernos de Aragón –de hecho, en todos menos en uno– tocaba a su fin. Por el camino ha dejado señas de identidad, como las comarcas, el no al trasvase del Ebro o el apego a Aragón, y también una sucesión de catástrofes políticas y escisiones que casi le costaron la salud a alguno de sus últimos dirigentes y que acabaron con el centro del tablero político explosionando en varias escisiones. Su último presidente y candidato electoral, el turolense Alberto Izquierdo, no logró en esta última contienda electoral arañar el diputado que sí salvo, contra todo pronóstico, en mayo de 2023.

Desde el otoño de 2021, el PAR sobrevive soltando su último aliento, con una de las guerras internas más cruentas que se recuerda en la política española y que tuvo al partido paralizado y judicializado durante más de tres años después del fatídico XV Congreso, denunciado por fraude por la entonces candidata, Elena Allué, ahora integrada en las filas del PP. Con el tiempo, la Justicia les dio la razón y el partido tuvo que repetir el cónclave, aunque ella ya no volvió a presentarse, ni nadie de quienes le apoyaron, todos ahora en el PP. Desde aquel choque, otros intentaron seguir su camino en Aragón Existe. Y en el camino se han quedado los votos y el apoyo de miles de aragoneses que dejaron de confiar en un proyecto ya desgastado por la alternancia en el poder.

Alberto Izquierdo en sus declaraciones ante los medios, rodeado de militantes.

Alberto Izquierdo en sus declaraciones ante los medios en la noche electoral, rodeado de militantes. / PABLO IBÁÑEZ

Desde que Hipólito Gómez de las Roces fundara en los 80 este partido, que irrumpió en la recién estrenada democracia aragonesa como un vendaval de cambio y aragonesismo con 13 diputados en su estreno, el partido pasó por mejores y peores momentos, pero siempre subo mantenerse en el centro, mirando a izquierda o derecha en función de dónde caía el peso del poder, y garantizando de paso una estabilidad política por la vía del pacto que no había faltado –hasta ahora–en la política aragonesa.

Estabilidad y pactos

Una conversación telefónica con sus últimos presidentes confirma que el “valor de la estabilidad y de la creación de pactos” es lo que sus propios dirigentes defienden y alaban como el “gran legado del PAR”. Así lo confiesa José Ángel Biel, que estuvo al frente del partido desde junio del año 2000 a junio de 2015, y que en los últimos años ha estado vinculado al PP de Jorge Azcón. Para Biel, “reflotar al PAR es imposible”, aunque reconoce que “las elecciones municipales de 2027 son la única opción que le queda”.

Quien le siguió al frente de la formación aragonesista, el exvicepresidente de Aragón y presidente del PAR entre 2015 y febrero de 2023, Arturo Aliaga, está totalmente desvinculado del partido y de la política autonómica. Desde que salió del Gobierno de Aragón tras el triunfo de Jorge Azcón en las elecciones de 2023, no ha tenido apariciones públicas ni ha dado entrevistas. Así quiere que siga siendo y, contactado por este diario tras la salida del PAR de las Cortes, Aliaga trasladó que no quería hacer valoración alguna al respecto, ya que se encuentra volcado en su vida personal, en sus hijos y sus nietos, después de casi cuarenta años de trayectoria política en Aragón.

De los 180.000 a los 8.000 votos

La trayectoria electoral del  PAR ha sido, en todo momento, descendente. Desde que irrumpió en el panorama político aragonés con Hipólito Gómez de las Roces, que logró ser presidente de Aragón en su segundo intento, con casi 180.000 votos en 1987, el partido fue perdiendo apoyos hasta los 8.161 cosechados por el candidato Alberto Izquierdo el pasado domingo.

Entre una cifra y otra, 40 años de historia y muchos vaivenes, con varios escalones. En 1991 el PAR aún mantuvo 150.000 votos, pero ya en 1999 bajó a 86.000. En 2015 se produjo otro bajón, por debajo de los 46.000 votantes.

En su etapa, el partido pasó una legislatura en la oposición, la de 2015, y en 2019 entró a formar parte del cuatripartito liderado por el socialista Javier Lambán, junto a Podemos y Chunta Aragonesista. Un experimento político con el pacto entre diferentes como principal bandera que mantuvo la estabilidad y logró aprobar los presupuestos autonómicos año tras año, a pesar de las “discrepancias” de los miembros del cuatripartito en cuestiones clave como la fiscalidad, el medio ambiente o las renovables.

El estallido tras el XV Congreso

Fue durante su presencia en el cuatripartito cuando el partido estalló. El XV Congreso celebrado en el otoño de 2021, con Arturo Aliaga como aspirante a la reelección y quien fuera directora general de Turismo, Elena Allué, como contrincante, acabó judicializado con el partido hecho trizas. La Justicia le acabó dando la razón a Allué cuando ya estaba en el PP y cuando en el PAR ya casi no quedaba nadie.

La diputada Elena Allué ha sido la encargada de presentar el dictamen.

Elena Allué, ya como diputada del PP, en un pleno de las Cortes de Aragón. / CORTES DE ARAGÓN

En una situación de máxima tensión, parte de la Ejecutiva que el propio Aliaga había nombrado en el Congreso que la Justicia mandó repetir le presentó una moción de censura para seguir recurriendo ante los tribunales, en contra de la opinión de Aliaga. Entonces, Clemente Sánchez Garnica entró como “presidente interino” del PAR, desde febrero de 2023 a junio de 2024. Para él, el gran legado del PAR también ha sido la “estabilidad de Aragón, además de muchas otras cosas como la CARTV, el aeropuerto de Teruel o Motorland”. “Hoy el valor de la estabilidad vende poco, pero no me arrepiento de nada de lo que hicimos para mantener al PAR con vida. Si no llegamos a hacer la moción de censura, el PAR hubiera desaparecido”, considera.

Alberto Izquierdo y las municipales de 2027

Su último presidente, Alberto Izquierdo, tomó las riendas del partido después de ser la mano derecha de Arturo Aliaga, y finalmente darle la espalda en busca de otro futuro para el PAR. En su última entrevista, Izquierdo cree que “todo lo que se ha hecho en Aragón, lo bueno y lo malo, porque también hemos cometido errores, tiene el sello del PAR”. Y también está convencido de que ese gran legado, “sobreviva o no el partido, es la estabilidad”.

“Y que las decisiones que afectan a Aragón se tomasen en Aragón”, apostilla. Ahora, tiene la vista puesta en recuperar al partido e intentar mantener el proyecto político a través de las elecciones municipales de 2027. “Lo primero que tenemos que saber es si queremos seguir siendo alcaldes del PAR o no, si queremos seguir siendo la organización política que hemos sido, o no”, reconoce. Porque quienes quedan en el PAR son conscientes de que la papeleta con sus siglas no será la más atractiva dentro de año y medio, después de quedarse sin representación en las Cortes y sin ingresos, más allá de las aportaciones de los 800 militantes que mantiene el partido.

Así, poco a poco, se va apagando la fuerza de un partido que entró como el cierzo en la política aragonesa y que deja, a pesar de su debilidad en este último ciclo electoral, más de 390 concejales por las tres provincias y más de 90 alcaldes en el territorio. Quizá el último capítulo de este thriller político todavía no esté escrito. Los aragoneses con sus votos lo dirán.

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