Análisis
El Ebro guarda silencio: los temas de calado que ya no importan a los jóvenes en las elecciones de Aragón
Los partidos políticos han eliminado de su estrategia electoral algunos debates clave del pasado, lo que también ha propiciado que se alimente un nuevo relato en redes sociales sobre el trasvase, la memoria histórica o el Estatuto

Multitudinaria protesta de rechazo al trasvase del Ebro en la plaza del Pilar de Zaragoza, con decenas de miles de personas, en octubre del año 2000. / Allepuz / De Castro

La caza del voto joven en Aragón ha sido una de las batallas estratégicas en las pasadas elecciones que, a la vista de los resultados del 8F, ha puesto a trabajar a todos los partidos de cara a próximos comicios para trazar estrategias. Porque da la sensación de que algunos de los grandes debates políticos del pasado ahora no están en el radar de quienes tienen menos de 25 años, ese electorado que demuestra una preocupante desconexión por problemas que siguen vigentes. Hay toda una generación ya que no ha vivido, por ejemplo, las grandes manifestaciones que se hicieron en Aragón contra el Plan Hidrológico Nacional que impulsó José María Aznar a principios de este siglo, el que puso el trasvase del Ebro entre sus actuaciones a acometer para llevar el agua a otros territorios como Murcia o la Comunidad Valenciana.
Esta fue una lucha encarnizada para intentar conquistar el relato a nivel nacional, que le dio rédito electoral durante años al PP valenciano y murciano pero que castigó con dureza al aragonés. Una batalla por el agua que hoy parece que ya es algo del pasado remoto para miles de electores con menos de 25 años, ajenos a las multitudinarias protestas, con decenas de miles de personas en las calles.
Mientras el fantasma del trasvase sigue vigente, hoy quienes lo impulsaron, como el propio Aznar, reaparecen como si nunca lo hubieran promovido, y la ultraderecha lo emplea en su argumentario, defendiendo el trasvase del Ebro abiertamente y sin tapujos, como si lo ocurrido en el pasado fuera una versión distorsionada de la realidad. Esto a Vox no parece pasarle factura en la comunidad más herida con esta batalla. Quizá es por eso que este tema, trascendental en otras citas electorales, casi se ha borrado de la campaña y ya no se utiliza para captar ese voto de la última generación en incorporarse a la cita con las urnas.

Una joven deposita su voto en un colegio electoral de Zaragoza, el pasado 8F. / Josema Molina
Algo similar podría decirse de otro de los debates clave como es la memoria democrática, que hunde sus cimientos en el rechazo a una dictadura de Franco del que ahora muchos jóvenes parecen no estar interesados en participar. Recientemente las encuestas desvelaban que el 20% de ellos consideraba que el franquismo no fue una época tan mala. Un porcentaje sobrecogedor y que quizá esté muy relacionado con el blanqueamiento que se ha estado realizando de la extrema derecha desde su entrada en gobiernos autonómicos como la DGA.
Se están agotando los testigos directos de la guerra civil, que este año cumple su 90 aniversario, y Aragón, al igual que el resto de España, no ha sabido acometer la gran tarea pendiente de trasladar un relato fiable a las aulas de lo ocurrido en la contienda y en la represión del franquismo, para que estas nuevas generaciones ahora llamadas a votar tengan una versión contrastada que elimine todos los bulos y tergiversaciones históricas que no se apoyan en las innumerables pruebas documentadas que evidencian lo que realmente ocurrió. Esto les lleva a informarse muchas veces por redes sociales o fuentes de dudosa procedencia que tienen más penetración en los canales que ellos adoptan para su conocimiento del pasado. Y en ese caldo de cultivo se alimenta la desafección por una historia que está muy relacionada con el presente y lo que implican algunas siglas e ideologías.
Tampoco se ha hecho mucha labor didáctica sobre el Estatuto de Autonomía de Aragón, un documento clave para entender los derechos conquistados para una comunidad como la aragonesa ahora que la extrema derecha cuestiona el modelo del estado de las autonomías en España, la descentralización o el reparto de competencias. Una labor que se presta con un sistema de financiación infradotado y obsoleto que para toda esta generación parece reducirse a una nueva amenaza del independentismo pero que tiene mucho que ver con los servicios que a ellos les llegan a diario. Desconexión con otro asunto crucial que no da votos entre los más jóvenes y que acaba, como el trasvase del Ebro, guardando silencio para este nuevo público en los partidos políticos.
Suscríbete para seguir leyendo
- Zaragoza estrenará una nueva parada de bus en el mes de abril: sus líneas cuentan con más de 676.000 viajeros
- El 'otro' colegio de Natalia Chueca, un centro educativo concertado, católico y emblema de Zaragoza: 'Profesores implicados y formados
- Un grupo automovilístico italiano abrirá en Zaragoza su primer centro de operaciones en España
- Figari, el restaurante de Zaragoza donde probar calamares y guisos al estilo italiano: 'Se pueden hacer otras cosas que no sean pasta y pizza
- Nacho Rubio, el bombero de Zaragoza que saltó de la portada del calendario a los escenarios como 'stripper': 'Me encontraba con gente a la que conocía
- El chef de un restaurante de Zaragoza carga contra los que se quejan del precio de los menús: 'La gente no sabe lo que cuestan las cosas
- Una carnicería con más de 120 años de historia abre su propia hamburguesería en un pueblo de Zaragoza: 'Nos gusta mucho el barro
- David Blázquez, tras la nueva inversión milmillonaria de Amazon en Aragón: 'Hay alcaldes que reconocen que llevaban años esperando nuestra llamada