Así es Callizo, el restaurante en el Pirineo aragonés que ha obtenido su segundo Sol de la guía Repsol
Con una estrella Michelin desde 2019, ofrece dos menús degustación: Tierra y Piedras, que fusionan la técnica contemporánea con productos autóctonos y el relato del territorio aragonés

Vista del interior del restaurante Callizo, en Aínsa, Huesca / Tripadvisor
El restaurante Callizo acaba de obtener su segundo Sol de la guía Repsol, un reconocimiento que refuerza su posición como uno de los grandes referentes gastronómicos de Aragón. Y lo hace desde un enclave absolutamente privilegiado: la plaza Mayor de Aínsa, uno de los conjuntos medievales más bellos y mejor conservados del Pirineo aragonés.
Esa ubicación no es un simple detalle postal. Callizo forma parte del paisaje histórico de Aínsa. Su fachada mantiene la esencia del antiguo caserón que lo vio nacer hace dos décadas, perfectamente integrada en la arquitectura de piedra y soportales de la plaza. Sin embargo, tras cruzar la puerta, el comensal descubre un interior completamente transformado, donde cada espacio ha sido diseñado con minuciosidad para construir una experiencia envolvente.

Vista panorámica del municipio de Aínsa / Servicio Especial
El segundo Sol Repsol llega como culminación de una trayectoria coherente. El restaurante, que cuenta con una estrella Michelin desde 2019, ha consolidado una propuesta definida por ellos mismos como “cocina tecno-emocional de montaña”: técnica contemporánea al servicio del producto autóctono y del relato del territorio. Desde el Sobrarbe al conjunto de Huesca y Aragón, todo se traduce en el plato.
La experiencia comienza incluso antes de sentarse. El recorrido por la bodega, los pases frente a la cocina vista y la posterior llegada a la mesa forman parte de un itinerario sensorial que conecta paisaje, memoria y vanguardia. No hay carta, solo dos menús degustación —Tierra (130 euros) y Piedras (150 euros)— además de un menú infantil de 35 euros. El segundo, más extenso, permite profundizar aún más en la filosofía de la casa.
En cocina, el entorno se convierte en protagonista: trucha del río en distintas elaboraciones, reinterpretaciones de recetas tradicionales como magras o patatas con bacalao, un sobresaliente arroz de montaña, pichón tratado con precisión o cordero lechal de Chistau en dos cocciones. El bosque, la huerta y la memoria popular dialogan con una técnica refinada y reflexiva.

Josetxo Souto y Ramón Aso, cocineros de Callizo / Guía Repsol
Incluso la política de reservas responde al cuidado extremo del espacio: no se admiten grupos de más de 12 personas y determinadas mesas requieren contacto previo con recepción, garantizando así la armonía del recorrido.
Con este segundo Sol Repsol, Callizo confirma que su ubicación en la plaza Mayor de Aínsa no es solo un privilegio estético, sino el punto de partida de una propuesta que integra historia, territorio y alta cocina. Desde uno de los escenarios más emblemáticos del Pirineo aragonés, el restaurante proyecta excelencia y demuestra que la gran gastronomía también late —y con fuerza— en el corazón de la montaña.
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