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Leapmotor acelera en Mallén: obras inminentes y montaje de baterías en primavera con casi 100 trabajadores

La empresa LPMIB, filial de la compañía china, obtiene la licencia municipal para adaptar las antiguas naves de Dia a sus necesidades industriales y acelera la puesta en marcha de un proyecto que ha recibido

Interior de las antiguas naves de Dia donde Leapmotor instalará su planta de ensamblaje de baterías para los vehículos eléctricos de la marca que se fabricarán en Stellantis Figueruelas.

Interior de las antiguas naves de Dia donde Leapmotor instalará su planta de ensamblaje de baterías para los vehículos eléctricos de la marca que se fabricarán en Stellantis Figueruelas. / Savills

Zaragoza

El proyecto industrial de Leapmotor en Mallén (Campo de Borja) deja atrás la fase discreta y entra de lleno en la cuenta atrás para su puesta en marcha. La filial española de la marca china, LPMIB Automotive Spain, ha obtenido ya la licencia municipal para adaptar las antiguas naves logísticas de Dia en el polígono El Zafranar de la localidad zaragozana y transformarlas en un taller de ensamblaje de baterías de alto voltaje para los vehículos eléctricos de la marca que se fabricarán en la planta automovilística de Stellantis en Figueruelas a partir de finales de año.

El plan, avanzado por este diario el pasado mes de septiembre, ha dado pasos decisivos para su materialización, tanto por los avances dados en su tramitación administrativa como por la reciente concesión de ayudas públicas que ha logrado a través del Perte del coche eléctrico y conectado (VEC).

Por un lado, el Ayuntamiento de Mallén ha aprobado inicialmente el expediente de licencia ambiental de actividades clasificadas para la instalación de fabricación de otros componentes, piezas y accesorios para vehículos de motor. En concreto, para la “adaptación de edificio existente a nueva planta de baterías” en la calle Aragón 2 del municipio, según recoge el anuncio publicado este jueves en el Boletín Oficial de Aragón (BOA).

El proyecto técnico ha sido redactado por la ingeniería vasca Idom, que cuenta con una importante delegación en Aragón y está pilotando el desembarco industrial de la compañía asiática, aliada con el grupo Stellantis en su expansión internacional. La actividad se pondrá en marcha en una nave ya construida, que requiere principalmente obras de adecuación al código técnico y a la normativa contra incendios, según informan fuentes conocedoras de la iniciativa.

Las obras de adaptación de las instalaciones comenzarán previsiblemente en marzo, con el objetivo de iniciar los primeros ensamblajes en mayo o junio si los plazos se cumplen. El calendario encaja con la hoja de ruta del desembarco de la marca en la planta de Stellantis en Figueruelas, donde está previsto que a finales de 2026 arranque la producción del vehículo eléctrico B10, que será el primer modelo made in Aragón de la compañía asiática, que ha apostado por ubicar en este territorio su plataforma productiva para el mercado europeo.

20 millones y dos líneas iniciales

El proyecto de Leapmotor en Mallén cuenta con respaldo del Perte del Vehículo Eléctrico y Conectado (VEC), a través de la sociedad LPMIB Automotive Spain. En la última resolución provisional del Ministerio de Industria, avanzada por este diario, ha obtenido más de 4 millones de euros, de los que 2,3 millones de euros son en subvenciones directas y 1,8 millones en préstamos preferentes. A ello se suma otro paquete vinculado a su implantación en la fábrica de Stellantis Figueruelas, centrado en eficiencia energética y adaptación industrial, que ha recibido 4,4 millones en ayudas a fondo perdido y 1,4 millones en financiación.

En total, la filial de Leapmotor ha captado casi 10 millones (6,7 en subvenciones y alrededor de 3 millones en préstamos) dentro de esta convocatoria, enmarcada en los fondos europeos del Plan de Recuperación. La inversión global asociada al proyecto de Mallén ronda los 20 millones de euros, la mayor parte destinada a la maquinaria y a las líneas de montaje que se instalarán en el interior de la nave.

En una primera fase se prevé la implantación de dos líneas de ensamblaje, con una necesidad estimada de unos 35 trabajadores por línea. Eso sitúa la plantilla inicial en torno a 70 empleos directos, a los que se suman puestos adicionales en logística, mantenimiento, seguridad o administración, con lo que la cifra total de empleos se acercará a las 100 personas.

Mallén, con cerca de 3.000 habitantes y sin tradición industrial vinculada directamente al automóvil, se prepara así para acoger una planta de forma directa a la cadena de valor del coche eléctrico.

Aunque el alcalde, Rubén Marco, ha declinado hacer cualquier valoración sobre el proyecto por razones de confidencialidad, en el municipio se percibe ya movimiento. Todavía no ha comenzado la actividad productiva, pero fuentes locales reconocen un mayor dinamismo en la compraventa y el alquiler de viviendas, en un contexto marcado también por la construcción de la gigafactoría y las necesidades de personal asociadas. El acceso a vivienda se perfila como uno de los principales retos para el entorno de Figueruelas, Alagón, Pedrola o Mallén si se consolidan todas las inversiones anunciadas.

Durante meses, el proyecto de Leapmotor se movió bajo estrictas cláusulas de confidencialidad. La constitución de la filial española, la concesión de ayudas del Perte, la obtención ahora de la licencia municipal y la inminencia de las obras evidencian que la implantación ha dejado de ser una hipótesis para convertirse en una realidad en ejecución.

Complemento a Figueruelas

La instalación no sustituye, sino que complementa, el taller de baterías ya existente en Figueruelas para los modelos del grupo Stellantis. Leapmotor emplea una tecnología propia y necesita adaptar y ensamblar sus sistemas de almacenamiento energético antes de su integración final en el vehículo.

Las baterías llegarán por componentes y serán montadas en Mallén para su posterior traslado a la planta de Figueruelas, donde se integrarán en los coches eléctricos de la marca. El movimiento refuerza el eje industrial que se está configurando en las comarcas de Campo de Borja, Ribera Alta del Ebro y el entorno de la A-68, donde confluyen la fábrica de vehículos, la futura gigafactoría impulsada por CATL y Stellantis a través de la empresa conjunta CSE (Contemporary Star Energy) y nuevos proveedores de origen chino que están asentándose en la zona.

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