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La china Leapmotor recluta en Stellantis Figueruelas a los primeros trabajadores para su planta de baterías en Mallén

La compañía busca perfiles concretos entre la plantilla de la histórica fábrica automovilística y ofrece incentivos para el cambio de centro de trabajo

Tianshu Xin, CEO de Leapmotor International, en la presentación de vehículo 'B10' en el Salón de París.

Tianshu Xin, CEO de Leapmotor International, en la presentación de vehículo 'B10' en el Salón de París. / Stellantis

Zaragoza

Leapmotor ha dado un nuevo paso en su despliegue industrial en Aragón. La compañía china ha iniciado ya el proceso de selección de los primeros trabajadores que formarán parte de su futura planta de ensamblaje de baterías en Mallén. La factoría, que se ubicará en las antiguas naves logísticas del grupo Dia, prevé arrancar su actividad en pruebas entre mayo y junio, una vez completada la adecuación de las instalaciones y el montaje de la maquinaria especializada.

La búsqueda de personal no se ha abierto de forma general al mercado laboral, sino que en esta primera fase se está dirigiendo a perfiles concretos dentro de la actual fábrica de Stellantis en Figueruelas, según aseguran a este diario varias fuentes de la plantilla. Se trataría de operarios y técnicos con experiencia en procesos industriales vinculados al vehículo eléctrico, la robótica y el montaje de baterías.

Las mismas fuentes indican que se están ofreciendo determinados incentivos para facilitar el cambio de centro de trabajo a Mallén, dentro de un proceso que se está realizando de manera selectiva y discreta. No se trata, por ahora, de una oferta masiva ni de una convocatoria pública abierta.

Transferencia de conocimiento

El movimiento encaja con la estrategia de industrialización del proyecto. Leapmotor necesita arrancar su planta con personal ya familiarizado con los estándares productivos, los sistemas de calidad y la cultura industrial de Figueruelas. La previsión inicial pasa por implantar dos líneas de ensamblaje de baterías para los coches eléctricos de la marca, con alrededor de 35 trabajadores cada una, lo que situaría la plantilla de producción en unos 70 empleados en el arranque y cerca del centenar sumando los puestos adicionales relacionados con logística, mantenimiento o administración.

La captación de parte del talento desde dentro de la fábrica de Figueruelas facilitaría una puesta en marcha más rápida y reduciría la curva de aprendizaje en un proceso tecnológicamente sensible como es el ensamblaje de baterías de alto voltaje.

Una alianza industrial compartida

El trasvase de perfiles también refleja los estrechos vínculos empresariales entre Leapmotor y Stellantis. La implantación de la marca china en Europa se articula a través de una empresa conjunta (joint venture) Leapmotor International, formada por Stellantis (con el 51% del capital) y la compañía china (el 49% restante), cuyo objetivo es la comercialización y fabricación de los vehículos de esta última firma fuera del gigante asiático.

En España, la operativa se canaliza a través de la filial LPMIB Automotive Spain, con domicilio en Figueruelas y responsable tanto del ensamblaje de vehículos como del despliegue industrial asociado, incluida la planta de baterías de Mallén. Al frente de la industrialización de los modelos fuera de China se sitúa el ingeniero francés Yann Martin, con amplia trayectoria en el grupo, como avanzó este diario en un artículo publicado el pasado 10 de noviembre.

Leapmotor aporta el producto y la tecnología del vehículo eléctrico, mientras que Stellantis pone la fábrica, los procesos industriales y la gobernanza corporativa europea. El hecho de que los primeros pasos en la selección de personal se estén dando en Figueruelas evidencia esa integración operativa.

Cuenta atrás para Mallén

La planta de Mallén se dedicará al ensamblaje de baterías que posteriormente se trasladarán a Stellantis Figueruelas para su integración en el modelo B10, primer vehículo eléctrico de la marca china que se producirá en la factoría aragonesa.

Con las obras de adaptación a punto de comenzar y la selección de personal ya en marcha, el proyecto acelera su transición del plano administrativo al productivo. El nuevo centro ampliará la cadena de valor del vehículo eléctrico en Aragón y trata de configurarse, desde dentro de Figueruelas, con parte del mismo capital humano que durante décadas ha sostenido el corazón industrial de la comunidad.

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