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Radiografía de los accidentes laborales en Aragón: una muerte en el trabajo cada doce días

Los sindicatos elevan la cifra a 38 fallecidos al contabilizar casos que no recoge la estadística oficial

La concentración de protesta de UGT y CCOO contra la siniestralidad laboral celebrada el pasado viernes en Zaragoza.

La concentración de protesta de UGT y CCOO contra la siniestralidad laboral celebrada el pasado viernes en Zaragoza. / CCOO / Jesús Martín

Zaragoza

Cada doce días muere un trabajador en Aragón allí donde se gana la vida. Es la media que arrojan los accidentes laborales de carácter mortal que se registraron el año pasado en la comunidad, donde hubo que lamentar la muerte de un total de 29 personas, ya sea durante la jornada de trabajo como en los desplazamientos vinculados al mismo. El balance es más negativo si cabe ya que suponen dos fallecidos más en 2024 (27), rompiendo la tendencia a la baja registrada ese ejercicio en relación a los 34 decesos de 2023, uno de los años más negros que se recuerdan en esta materia.

Así lo recogen las estadísticas oficiales del Instituto Aragonés de Seguridad y Salud Laboral (ISSLA), que contabilizan 23 muertes durante la jornada y seis en desplazamientos in itinere. Sin embargo, estos datos son objeto de controversia. Los sindicatos UGT y CCOO elevan el balance a 38 fallecidos, nueve más que la cifra oficial. Pese a la discrepancia, la tendencia en este caso es a la baja, con tres víctimas menos que en 2024 (41) y la misma cifra que en 2023 con su propio recuento.

¿Por qué no cuadran las cifras?

La diferencia no es nueva y responde a un criterio metodológico. La estadística oficial no incluye los fallecimientos de trabajadores cuya empresa tiene la sede social fuera de Aragón, aunque el accidente se haya producido en territorio aragonés. En esa circunstancia se encuadran media docena de los casos de 2025, como el del operario que perdió la vida en julio durante las obras de renovación de la vía férrea en Caldearenas.

Tampoco se contabilizan de forma automática todos los fallecimientos por causas no traumáticas --infartos, derrames cerebrales o ictus--, sino solo aquellos en los que una investigación posterior determina su relación directa con las condiciones de trabajo, incluidos los denominados riesgos psicosociales (estrés, jornadas prolongadas, falta de descanso o acoso laboral). Los sindicatos, en cambio, aplican un criterio más amplio e incorporan estos supuestos cuando concurren indicios de vínculo laboral.

UGT detalla en su balance nueve accidentes mortales no recogidos en la estadística oficial de 2025, entre ellos el de un camionero fallecido en Fraga (Huesca), un trabajador autónomo que perdió la vida en Graus (Huesca) tras quedar atrapado por una retroexcavadora, una trabajadora fallecida por infarto en el sector de grandes almacenes o el empresario que murió por una caída en altura en Cadrete (Zaragoza).

La mayoría corresponden al sector servicios, especialmente al transporte por carretera, lo que vuelve a situar el foco en la elevada exposición al riesgo de este ámbito y en fenómenos como la presión de tiempos, la fatiga o las altas temperaturas.

Más accidentes y más presión preventiva

Más allá del debate metodológico, la siniestralidad laboral con baja médica volvió a crecer en 2025. Se contabilizaron 21.029 accidentes con baja —18.388 en jornada y 2.641 in itinere— frente a los 20.088 del año anterior, lo que supone 941 más y un incremento del 4,6%. El grueso fueron leves (18.240 en jornada y 2.604 in itinere), pero también aumentaron los graves: 125 en jornada y 31 en desplazamientos, tres y cinco casos más respecto a 2024, respectivamente.

En términos diarios, Aragón registró en 2025 una media de 57,6 accidentes laborales con baja al día. Una cifra que, más allá de los porcentajes, traduce la persistencia de una lacra estructural.

2026 arranca con dos muertes

El nuevo ejercicio no ha comenzado mejor. En las últimas 48 horas se han registrado ya dos accidentes laborales mortales en Aragón, que inauguran la estadística negra de 2026.

Con 29 muertes oficiales --o 38 según los sindicatos--, el año 2025 deja un balance que evidencia avances insuficientes en prevención. Detrás de cada cifra hay un nombre propio y una familia que no volverá a ver regresar a quien salió de casa para trabajar. Y ese es el dato que ninguna estadística logra amortiguar.

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