El monasterio más antiguo de Aragón está en un lugar secreto del Pirineo y parece detenido en el tiempo
Esta joya del románico aragonés se ubica en un pequeño pueblo de 115 habitantes, en lo alto del valle de Hecho, en la falda del monte Santidoro

San Pedro de Siresa, de origen visigodo, el monasterio más antiguo de Aragón que parece detenido en el tiempo. / TURISMO VALLE DE HECHO
A veces el Pirineo aragonés no se enseña, se susurra. Y entre esas historias que pasan de valle en valle hay un lugar que sorprende por su discreción y por su belleza. A apenas 40 minutos en coche desde Jaca, en la parte más alta del valle de Hecho, se encuentra el monasterio de San Pedro de Siresa, uno de los templos más antiguos de Aragón y, para muchos, uno de los más bonitos. Aunque siga siendo un gran desconocido.
El viaje en sí ya merece la pena: carretera de montaña, pueblos pequeños, praderas abiertas y un aire limpio que parece afinar los sentidos. Cuando llegas a Siresa, con apenas 115 habitantes, a 882 metros de altitud y recostada en la ladera del monte Santidoro, entiendes por qué aquí el tiempo pasa de otra manera.
Siresa es una localidad de casas típicas de montaña, bonitas plazas, y calles estrechas y empedradas. Todo gira alrededor de la iglesia, la ermita y, sobre todo, de ese edificio que domina el conjunto con una autoridad tranquila: el antiguo monasterio, hoy iglesia de San Pedro, que cautiva por su sobriedad y por la sensación de estar ante una arquitectura hecha para durar siglos. Entre sus muros, además, se educó nada menos que Alfonso I el Batallador, un detalle que basta para entender el peso histórico del lugar.

El monasterio está situado en Sirera, un municipio de 115 habitantes del valle de Hecho, en pleno Pirineo de Huesca. / TURISMO VALLE DE HECHO
Un monasterio del siglo IX con ecos aún más antiguos
San Pedro de Siresa es, oficialmente, un templo medieval del siglo IX, aunque se piensa que podría haber existido ya en época visigoda. El entorno tampoco se queda atrás. La zona estuvo habitada desde tiempos prehistóricos, como demuestran los dólmenes repartidos por los alrededores, y en época romana hubo asentamientos vinculados a una calzada que cruzaba los Pirineos por el puerto del Palo.
El monasterio fue fundado en el año 833 por el conde Galindo Aznárez I, y durante los siglos IX al XI vivió su mayor esplendor, protegido por condes y reyes aragoneses. En 1082 fue declarado capilla real. Por entonces, la condesa Doña Sancha, hermana del rey Sancho Ramírez, era la tenente de Sirasia. El enclave perteneció a la Corona hasta el siglo XIX, y ya en 1845 Siresa llegó a funcionar como aduana de primera clase, dependiente de la de Canfranc.

El edificio, declarado Monumento Nacional desde 1932, es una joya del románico aragonés. / TURISMO DE ARAGÓN
En 1931 el edificio fue declarado Monumento Nacional, y desde entonces se han realizado diversas restauraciones. Hoy, en pie, solo queda el edificio principal, la iglesia parroquial, única superviviente del conjunto monástico.
Una joya románica, de proporciones casi imposibles
Su altura y su tamaño sorprenden aún hoy, y han hecho que su datación y su estilo hayan sido motivo de debate entre historiadores. La iglesia presenta planta de cruz latina, un ábside semicircular orientado al este y un pórtico occidental muy peculiar que aporta personalidad propia al conjunto.

La historia del monasterio está estrechamente ligada a la de la localidad que le da cobijo. / TURISMO VALLE DE HECHO
El lugar está envuelto en un halo de leyenda. Se dice que en un hueco abierto en el ábside se encontró el Santo Grial, al que también se relaciona con otros enclaves cercanos y emblemáticos como el monasterio de San Juan de la Peña, la cueva de Yebra de Basa, la iglesia de San Adrián de Sásabe, San Pedro de la Sede Real de Bailo o la Catedral de Jaca.
En las afueras del pueblo, sobre una pequeña colina, se encuentra la ermita de la Virgen del Pueyo, reconstruida en 1816, después de los estragos de la ocupación napoleónica. La imagen de la Virgen que se guarda en su interior data del siglo XIX.
Visitas guiadas al monasterio y otros enclaves de la zona
Actualmente se realizan visitas guiadas para conocer la historia del monasterio y disfrutar de su riqueza arquitectónica. Además, a unos 15 kilómetros de Siresa, se abre uno de los grandes paraísos naturales del Pirineo, la Selva de Oza, con bosques frondosos y senderos que invitan a caminar sin mapa por sus múltiples senderos señalizados.
Algunos de ellos te conducirán a lugares de deslumbrante belleza como la Boca del Infierno, Guarrinza y Aguas Tuertas, paisajes que no necesitan filtros.

Selva de Oza, un paraíso natural en el valle de Hecho para completar la visita. / SELVA DE OZA
Además, existen empresas locales que organizan visitas guiadas no solo al monasterio, sino también a otros puntos de interés del valle, como la villa de Hecho, la calzada romana y los monumentos megalíticos de la zona. Un destino ideal para disfrutar de una escapada.
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