Exclusión financiera en Aragón: los pueblos que resisten al cierre de oficinas bancarias
Más de 60.000 vecinos de 434 municipios de la comunidad carecen de una sucursal o cajero, una cifra que se ha mantenido estable en los últimos años

Una oficina de la Caja Rural de Aragón en Tosos, uno de los municipios más pequeños de Aragón con una sede bancaria. / Caja Rural de Aragón
En Aragón, la exclusión financiera aprieta, pero no ahoga. La comunidad autónoma ha logrado resistir mejor que otras regiones el cierre masivo de oficinas bancarias que comenzó tras la crisis de 2008. Sin embargo, el problema persiste en el medio rural, donde la desaparición de sucursales y la digitalización acelerada del sector siguen generando incertidumbre entre una población envejecida y poco familiarizada con la banca online.
El último informe del Banco de España sobre accesibilidad presencial a los servicios bancarios confirma una realidad dual. El ajuste de oficinas se ha moderado en España –en 2023 la caída fue la menor desde 2009–, pero miles de municipios continúan sin acceso presencial estable. En el conjunto del país, 3.069 localidades carecen de cualquier punto físico de atención bancaria y casi 590.000 personas viven en municipios sin oficina ni canal alternativo. Aragón no es ajena a esa tendencia, aunque su posición relativa es más favorable.
En concreto, un total de 60.706 personas no tienen cerca –en un radio de cinco kilómetros– un cajero o una sucursal para sacar dinero, según el último informe del Observatorio de Inclusión Financiera elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) para las patronales bancarias. Suponen aproximadamente el 4% la población de la comunidad.
Los pueblos sin oficina ni cajero
De los 731 municipios, 434 carecen de un punto de acceso a efectivo (banco, oficina móvil o cajero), con datos al cierre de 2023. De estos, 162 corresponden a Zaragoza y en ellos viven 20.338 personas (el 2% del total); 153 son de Teruel, con 14.907 habitantes (el 10%); y 119 de Huesca, con 25.461 (el 9%).
La comunidad es hoy la tercera autonomía con más oficinas por habitante, solo por detrás de Extremadura y La Rioja. Además, Aragón es la quinta comunidad donde menos se ha reducido la red desde el máximo previo a la crisis financiera. El recorte acumulado ronda el 54%, frente al 63% de media nacional.
La explicación es estructural. La dispersión demográfica y el peso del medio rural han obligado históricamente a mantener una red más capilar que en otras regiones más urbanizadas. Y, sobre todo, la comunidad conserva tres entidades con fuerte arraigo territorial. Ibercaja y las cajas rurales de Aragón y de Teruel se han resistido al drástico proceso de concentración bancaria vívido desde la crisis de 2008, que ha reducido el número de entidades de más de medio centenar a poco más de una docena.
El informe del supervisor refleja que el problema se concentra en los municipios de menor tamaño. En España, el 72% de las localidades con menos de 500 habitantes no dispone de punto de acceso presencial. En esos pueblos residen más de 423.000 personas.
En Aragón, sin embargo, la práctica totalidad de los municipios con más de 300 habitantes, incluso varias decenas de pueblos que no superan este rango demográfico, siguen contando con una oficina bancaria, algo que no ocurre en otras regiones azotadas por la despoblación como Castilla y León o Extremadura, incluso en Andalucía y Valencia. En la provincia de Zaragoza, por ejemplo, hay 17 municipios con menos de 300 habitantes que mantienen atención bancaria presencial. Tosos, Monreal de Ariza o Torrijo de la Cañada, con menos de 200 vecinos, conservan oficina gracias, principalmente, al modelo cooperativo.
El papel de la Caja Rural de Aragón e Ibercaja
La resistencia aragonesa frente a la exclusión financiera no se entiende sin el modelo de proximidad de sus cooperativas de crédito. La Caja Rural de Aragón mantiene presencia en municipios donde vive el 95% de la población zaragozana y asegura que el 99% dispone de una oficina a menos de 15 minutos en coche. Está presente en 40 pueblos de menos de 500 habitantes.
Ibercaja también desempeña un papel relevante. Tiene oficinas en 151 poblaciones aragonesas de menos de 1.000 habitantes y en 99 de ellas dispone de cajero. Atiende en estos municipios a más de 80.000 clientes, de los que más del 40% tiene 65 años o más.
El Banco de España constata que los canales alternativos –oficinas móviles, agentes financieros, Correos Cash o cashback– han crecido en los últimos años, pero su uso sigue siendo reducido . En 2023 el número de municipios sin acceso presencial se redujo ligeramente en el conjunto nacional, aunque el ritmo de mejora fue mucho menor que en 2022.
Las encuestas reflejan, además, una brecha clara entre uso y preferencia. El 64% de los ciudadanos acude a sucursales físicas para realizar gestiones y el 84% utiliza cajeros automáticos, mientras que solo el 58% recurre a la banca online. Entre los mayores de 65 años, la preferencia por la atención presencial es claramente dominante.
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