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El restaurante con Sol Repsol, en Aragón, que tiene solo seis mesas y un precio muy barato: "Intentamos hacer una cocina que emocione a través de los platos"

Productos de temporada aragoneses y de proximidad son la base de cada plato que sirven en su pequeño restaurante en el casco antiguo de Albarracín

En imágenes | El Portal de Albarracín, el restaurante con Sol Repsol que tiene solo seis mesas y un precio muy asequible: "Intentamos hacer una cocina que emocione a través de los platos"

En imágenes | El Portal de Albarracín, el restaurante con Sol Repsol que tiene solo seis mesas y un precio muy asequible: "Intentamos hacer una cocina que emocione a través de los platos" / SERVICIO ESPECIAL

Aragón vuelve a brillar gracias a su gastronomía y al talento de sus cocineros. En la gala celebrada el pasado lunes, 16 de febrero, nuestra comunidad se llevó cinco Soles Repsol.

Entre los restaurantes premiados destaca Callizo, en Huesca, que fue coronado con dos reconocimientos. Además, Teruel fue una de las grandes protagonistas de la noche, ya que tres de sus restaurantes consiguieron, por primera vez, un Sol Repsol.

Entre ellos se encuentra El Portal de Albarracín, un pequeño restaurante situado en uno de los pueblos más bonitos de la provincia y de Aragón, que mantiene una historia familiar transmitida de generación en generación. Su dedicación, el amor por su trabajo y el cuidado impecable en el tratamiento de los productos, son algunas de las claves que explican este merecido premio.

Una historia de amor

El restaurante lleva abierto 40 años.Era de mis suegros, un restaurante tradicional donde siempre se ha comido muy bien”. Así lo explica Reynol, el chef y quien hace la magia en la cocina.

Reynol lleva 16 años en España y comenzó entre fogones mano a mano junto a su suegro, el padre de su pareja, Sonia, quien también trabaja en el restaurante. Juntos llevan 22 años al frente del negocio, manteniendo la esencia familiar y la tradición que siempre lo han caracterizado. "Yo me quedé con el negocio y le di continuidad, seguí con el formato que había, pero noté que necesitaba un cambio", recuerda. Así fue como reformaron el local convirtiéndolo en lo que es hoy, un acogedor restaurante de paredes de yeso de alabastro de Teruel con solo seis mesas. Algo que les caracteriza y con lo que han logrado mantener la esencia familiar y la calidad que los distingue.

En imágenes | El Portal de Albarracín, el restaurante con Sol Repsol que tiene solo seis mesas y un precio muy asequible: "Intentamos hacer una cocina que emocione a través de los platos"

En imágenes | El Portal de Albarracín, el restaurante con Sol Repsol que tiene solo seis mesas y un precio muy asequible: "Intentamos hacer una cocina que emocione a través de los platos" / SERVICIO ESPECIAL

Un espacio único

Según explica Reynol, hubo varios factores que los impulsaron a tomar esta decisión. El principal motivo, indica, fue caer en la cuenta de que necesitaban ser "prácticamente autosuficientes", por eso, frente a lo que sucede en la mayoría de los restaurantes, que manejan varios turnos, apostaron por un número reducido de comensales. “Este sitio es para alguien que quiere venir al pueblo y comer tranquilo, sin aglomeraciones, sin sentir el nervio de la gente desfilando…”, detalla.

Por otra parte, el lugar donde se encuentra ubicado el restaurantes, además de ser uno de los sitios más emblemáticos y fotografiados de Albarracín, es la casa de la abuela de Sonia. Por lo que, en palabras de Reynol, “es un sitio al que le tenemos muchísimo cariño por la historia que lleva consigo, y queríamos que todo fuera más íntimo y familiar".

Platos de Sol a precios asequibles

El Portal de Albarracín cuenta con dos menús diferentes. El primero se llama “Clásico”, con platos de toda la vida. “El centro es variado, lleva un arroz, un aperitivo, el pan lo hacemos nosotros, fermentado de forma natural…”, explica Reynol. Todo ello por un precio de 38 euros.

Su segundo menú, de degustación, se denomina “Descubrimiento”. “Es un menú que son diez pases un poco más contemporáneo, pero al final tiene una base tradicional, porque nosotros también cocinamos lo que es la historia del Portal”. En este caso su precio es de 50 euros.

En imágenes | El Portal de Albarracín, el restaurante con Sol Repsol que tiene solo seis mesas y un precio muy asequible: "Intentamos hacer una cocina que emocione a través de los platos"

En imágenes | El Portal de Albarracín, el restaurante con Sol Repsol que tiene solo seis mesas y un precio muy asequible: "Intentamos hacer una cocina que emocione a través de los platos" / SERVICIO ESPECIAL

“Muchas veces los clientes de Madrid o Barcelona, acostumbrados a comer en restaurantes gastronómicos, me dicen que el precio es casi ridículo para la calidad y lo que hacemos”, confiesa. Pero para Reynol hay algo aún más importante: “Aquí es un lugar en el que tenemos una cocina honesta, yo estoy haciendo algo que me sea rentable y que al cliente también le permita disfrutar de la experiencia sin un esfuerzo muy grande”.

Solo productos de temporada

Además, también trabajan con bodegas 100 % aragonesas y con productos de proximidad, desde ganaderos de la zona hasta un joven con un huerto en Santa Eulalia que, además, colabora con el CITA – el Banco de Semillas de Aragón. Espárragos de Novillas, alcachofa de la Ribera del Ebro… son algunos de los productos con los que trabajan. Pero lo que de verdad los diferencia es que sus menús cambian según la época del año.

En imágenes | El Portal de Albarracín, el restaurante con Sol Repsol que tiene solo seis mesas y un precio muy asequible: "Intentamos hacer una cocina que emocione a través de los platos"

En imágenes | El Portal de Albarracín, el restaurante con Sol Repsol que tiene solo seis mesas y un precio muy asequible: "Intentamos hacer una cocina que emocione a través de los platos" / SERVICIO ESPECIAL

“Nuestro menú se rige por la temporalidad y nosotros elaboramos los menús con productos de temporada. Si hay algún producto que yo veo que no está en las condiciones que queremos, cambiamos el plato”. Un mismo plato puede variar entre dos o tres veces durante la temporada, dependiendo de la disponibilidad de las materias primas.

Después de este gran reconocimiento, quieren seguir haciendo las cosas como siempre y lograr que sus clientes continúen disfrutando. “Me hace mucha ilusión poder elaborar platos que a las personas les recuerden a su infancia, y eso es lo que intentamos buscar: una cocina que emocione, pero a través de los platos, no con relatos ni artificios”.

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