Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El negocio inmobiliario: más de 117.500 aragoneses ingresan rentas por alquiler, 38.000 más que hace una década

Casi el 15% de los contribuyentes del IRPF en la comunidad declaran cobros por el arriendo de inmuebles que alcanzan los 821 millones de euros, un rendimiento que ha crecido un 59% desde 2012

Una mujer consulta los anuncios de vivienda en el escaparate de una agencia inmobiliaria situada en una calle de la ciudad de Zaragoza.

Una mujer consulta los anuncios de vivienda en el escaparate de una agencia inmobiliaria situada en una calle de la ciudad de Zaragoza. / Miguel Ángel Gracia

Zaragoza

Aragón no solo es una tierra de propietarios; también lo es, y cada vez más, de caseros. Un total de 117.593 contribuyentes declararon en el ejercicio fiscal 2023 ingresos íntegros de capital inmobiliario, según la última estadística disponible del IRPF publicada por la Agencia Tributaria. Representan el 14,9% del total de 786.187 declarantes que rindieron cuentas con Hacienda en la campaña presentada en 2024.

El volumen del negocio sigue escalando. Los aragoneses con algún tipo de inmueble en explotación –ya sean viviendas, locales o garajes– ingresaron 821,2 millones de euros en 2023, frente a los 760 millones contabilizados el año anterior. Son 61 millones más en solo un ejercicio. El rendimiento medio declarado al fisco se situó en 6.983 euros anuales por contribuyente, consolidando una tendencia al alza que se viene dibujando desde hace más de una década.

La perspectiva histórica confirma ese crecimiento. En 2012, el número de contribuyentes con ingresos por bienes inmobiliarios era de 79.618 y el volumen total declarado ascendía a 516,6 millones de euros. Once años después, el colectivo de arrendadores ha aumentado cerca de un 48%, mientras que los ingresos lo han hecho un 59%. La expansión del negocio ha sido, por tanto, más intensa que el propio aumento del número de propietarios que alquilan.

Un fenómeno transversal

La radiografía por tramos de renta dibuja un fenómeno extendido en prácticamente todos los niveles de ingresos, aunque con mayor peso y rentabilidad en los segmentos más acomodados.

Entre quienes declaran rendimientos anuales de entre 60.000 y 150.000 euros, uno de cada tres (el 32%) percibe ingresos inmobiliarios. Son 31.481 contribuyentes que concentraron 121,8 millones de euros –el 14,8% del total del negocio– con un rendimiento medio de 11.921 euros anuales.

La proporción escala al 42% entre quienes ganan entre 150.000 y 601.000 euros, un colectivo que sumó 26,4 millones en rentas inmobiliarias, con 18.620 euros de media por propietario. Y se eleva hasta el 47% en el tramo superior, el de más de 601.000 euros anuales con selecto grupo de 112 contribuyentes que ingresaron casi 3 millones por este concepto, a razón de 26.038 euros al año por cabeza.

No obstante, por volumen de personas, el grueso de los arrendadores no se encuentra en la cúspide de la pirámide fiscal. El tramo con más declarantes con ingresos inmobiliarios es el de 30.000 a 60.000 euros de renta anual. En concreto, 37.518 contribuyentes –el 31,9% del total de quienes declaran estas rentas– que ingresaron 285 millones, con una media de 7.597 euros.

Le siguen los contribuyentes con rentas de entre 21.000 y 30.000 euros, con 22.430 declarantes –el 19% del total– y 141 millones en ingresos inmobiliarios, lo que supone 6.297 euros de media. También es significativo el grupo de 12.000 a 21.000 euros, con 17.558 declarantes –el 14,9%– y unos ingresos de capital inmobiliario por valor de 112,6 millones, es decir, 6.415 euros de media.

Incluso en los tramos más modestos aparecen rentas por alquiler. Entre los declarantes sin ingresos del trabajo o actividades económicas figuran 282 con ingresos inmobiliarios (4.659 euros de media). En el tramo de 0 a 1.500 euros anuales hay 3.550 personas que declaran 3.103 euros de media por este concepto. Y entre 1.500 y 6.000 euros se contabilizan 12.803 contribuyentes –el 10,9% del total– con 54,3 millones en conjunto.

Los datos son concluyentes. El alquiler no es un fenómeno exclusivo de grandes tenedores y patrimonios, aunque están claramente sobrerrepresentados entre los niveles de renta más elevados, donde también se concentran los rendimientos medios más altos.

Dentro del capital inmobiliario, la mayor parte procede del alquiler de viviendas. La partida específica por arrendamiento de pisos y casas ronda los 582 millones de euros en Aragón, un 9,2% más que en el ejercicio anterior (533 millones). Los gastos declarados por los propietarios ascendieron a 287 millones –un 13,4% más–, por lo que el rendimiento neto de los contratos se situó en 294 millones de euros.

La vivienda, principal motor

El número de viviendas arrendadas declaradas se elevó a 88.653, un 4,5% más que el ejercicio anterior (84.844). La gran mayoría están destinadas a residencia habitual (81.320, el 95% de alquiladas) y tan solo 5.606 están bajo otras modalidades, lo que confirma que el mercado residencial explica el grueso del negocio.

Los datos fiscales vuelven así a poner cifras a un mercado que en los últimos años ha estado marcado por la tensión en los precios y el debate político sobre la regulación. Mientras el acceso al alquiler se complica para una parte creciente de la población, el volumen de rentas declaradas por los propietarios continúa su senda ascendente y consolida el peso económico de este negocio en la comunidad.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents