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La Región Militar de Zaragoza intentó unirse sin éxito al golpe de Estado de Tejero el 23F

Antonio Elícegui, líder de la V Capitanía, se deshizo en elogios a Alfonso Armada, uno de los actores principales del golpe, durante el juicio de 1982. Durante el suceso, el director de la Academia General Militar, Luis Pinilla, y varios colaboradores evitaron que se uniese a la operación

Varios agentes de la Policía Nacional llegan al Congreso de los Diputados, durante la tarde del 23F.

Varios agentes de la Policía Nacional llegan al Congreso de los Diputados, durante la tarde del 23F. / EFE

Sergio H. Valgañón

Sergio H. Valgañón

Zaragoza

La reacción del Ejército era clave, para bien o para mal, en el desarrollo del golpe de Estado que protagonizó Antonio Tejero el 23 de febrero de 1981. 45 años después, la desclasificación de más de un centenar de documentos por parte del Gobierno de España ha sacado a la luz algo más de información. Entre los informes de los ministerios, muchos relacionados con el juicio posterior contra los golpistas, se muestra la intención de Antonio Elícegui, capitán de la V Región Militar, la de Zaragoza, de seguir el camino marcado por Alfonso Armada, considerado cerebro del golpe. Una acción que no pudo llevar a cabo por la falta de apoyo dentro de los soldados zaragozanos, como atestiguan varios libros y estudios.

Una vista oral del Consejo Supremo de Justicia Militar recoge las declaraciones de los diferentes capitanes generales en el momento del golpe de Estado. Según refiere el documento, se les hizo llegar "un pliego de preguntas", pero al abogado defensor le interesaba las respuestas de la I y la V Región Militar. La segunda de ellas es la de Zaragoza.

Elícegui asegura en ese cuestionario que "le sorprenden los acontecimientos en su pabellón". Así responde al ser preguntado por cómo se enteró de la entrada de Tejero en el Congreso de los Diputados y de las acciones derivadas de la intervención del Guardia Civil. "Recibe una llamada del teniente general Milans del Bosch, que le anuncia la publicación de un bando 'para evitar la masacre'". La respuesta emitida por la V Región Militar cuenta que "el teniente general Elícegui ordena acuartelar las unidades, incluidas las de la DAC (Dimisión Acorazada), destacadas en San Gregorio, y llamar al JEME (Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra)".

Según continúa la respuesta, a Elícegui "le llaman de la Zarzuela y S. M. (Su Majestad, Juan Carlos I), le dice que se está utilizando su nombre sin su consentimiento". El propio Juan Carlos I relata en otros documentos cómo fue llamando a todos los capitanes generales, de las distintas Regiones Militares, para conocer de primera mano cuántas eran leales a su mando y cuántas estaban más cerca del golpe orquestado por Armada, Tejero y Milán del Bosch. El Rey le dice a Elícegui que "cumpliera las órdenes de la Jujem (Junta de Jefes de Estado Mayor), y si hubiera dudas que le llamara personalmente".

Las comunicaciones de Elícegui no terminaron ahí. La persona de mayor responsabilidad en el Ejército en Zaragoza en 1981 llamó minutos después a Milans del Bosch. La respuesta del líder de la Capitanía General de Valencia fue que "solo depondría su actitud si se aceptaba un 'Gobierno Armada'". Esta opción de Ejecutivo pasaba por poner al frente del Gobierno central al militar, quien fuera en tiempos persona de máxima confianza de Juan Carlos I. El valenciano fue uno de los golpistas que más lejos llevó el plan, ya que mantuvo a los tanques dando vueltas por su región hasta bien entrada la noche, cuando ya el golpe no tenía visos de prosperar. "Elogios al General Armada", cierra la respuesta facilitada desde la V Región Militar al juicio, mostrando que ambos militares estaban de acuerdo con el golpe.

La planificación en Zaragoza, sin la AGM

La planificación del golpe de Estado, según se desprende de la documentación desclasifica este miércoles, nunca contempló la incorporación de la Academia General Militar o de sus alumnos. Los golpistas sí hablaron de unir a "unidades de la quinta Región Militar", esto es, Zaragoza, pero admitía que "se excluye a la AGM".

"El golpe de Estado fracasó porque no existió una posición única en la élite del Ejército, dividiéndose entre los que querían apoyar la operación, y los que estaban en contra de la misma. Uno de los casos más paradigmático fue el de la V Región Militar, con cabecera en Zaragoza, donde el teniente general Antonio Elícegui Prieto quiso apoyar a los golpistas, pero no lo hizo porque no consiguió el apoyo total de sus compañeros", cuenta Roberto Muñoz Bolaños, profesor de la UCJC, en su artículo La V Región Militar durante el golpe de Estado del 23F. En el mismo escrito, Muñoz Bolaños concluye que el caso de Zaragoza fue "un ejemplo paradigmático de lo ocurrido en el resto de las regiones militares", una muestra clara de por qué el golpe fracasó. El profesor señala que "la élite militar se dividió entre partidarios de apoyar a Milans del Bosch –Elíceguí–, lo que suponía sacar las tropas a la calle, y contrarios a hacerlo –Pinilla, Alonso del Barrio, Bailo Campos y Barañano Martínez–". La división fue "la causa fundamental de que no se movilizaran las tropas en esta región militar", concluye Muñoz Bolaños.

Un comentario similar dedica Javier Fernández en Todo sobre el 23F, libro de reciente publicación en el que pone en valor el papel de Luis Pinilla, director de la Academia General Militar, del que afirma que "su intervención fue decisiva para evitar que el capitán general Elícegui se sumase al golpe".

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