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“¿Por qué ni siquiera me llamas?": el talento sénior busca empleo en Zaragoza más allá de los 45 años

Más de un centenar de profesionales participan en la feria organizada por la Cámara de Comercio para reactivar carreras marcadas por el paro, la reconversión profesional y el posible impacto de la inteligencia artificial

Ambiente del 'Encuentro Talento 45+: El universo del talento’, celebrado este miércoles en la Cámara de Zaragoza.

Ambiente del 'Encuentro Talento 45+: El universo del talento’, celebrado este miércoles en la Cámara de Zaragoza. / Miguel Ángel Gracia

Zaragoza

La Cámara de Comercio de Zaragoza ha convertido este miércoles su sede en un punto de encuentro para quienes superan los 45 años y no se resignan a quedar fuera del mercado laboral. El Encuentro Talento 45+: El universo del talento reunió a más de un centenar de inscritos en una jornada que colgó el cartel de completo y que puso sobre la mesa una realidad incómoda: la experiencia sigue sin cotizar siempre como debería.

Durante tres horas, talleres sobre emprendimiento y empleo público, espacios de networking y diálogo directo con empresas intentaron romper inercias. El objetivo del programa Talento 45+ de la Cámara es conectar trayectorias consolidadas con oportunidades reales y combatir el prejuicio de la edad como obstáculo.

“Es una feria de empresa dirigida para mayores de 45 años. Vienen, preguntan a qué se dedican, recogemos currículums y luego, si los necesitan, contactamos”, explicaba una de las representantes de la organización. El perfil dominante es el de personas desempleadas en un tramo de edad donde la recolocación se vuelve más compleja. “Aquí está un gran nicho de parados y hay más problemas de empleabilidad”, reconocía.

“El futuro que teníamos se nos ha roto”

Fernando, de 50 años, llegó con esa mochila a cuestas. “Me vine a buscar básicamente una nueva oportunidad laboral”, resume. Tras dos décadas trabajando en Iberalbión, un centro de operaciones y servicios financieros de Zaragoza, una reestructuración le dejó fuera. “Después de una situación en la empresa tuve que salir y con más de 50 años ya es complicado volver a entrar en el mercado laboral cuando uno lleva ya tanto tiempo trabajando por cuenta”.

Su diagnóstico es directo y, a la vez, resignado. "Empleo hay, pero encontrar uno está realmente complicado", afirma. Percibe que hay ofertas interesantes, pero en muchas ni siquiera responden a su candidatura. “Te presentas a plazas donde crees que encajarías muy bien, que buscan lo que realmente has hecho en los últimos años y luego ni te llaman. No te dan ni la oportunidad de decirte qué estás fallando, por qué ni siquiera me llamas”, explica. Sospecha que se debe al edadismo, aunque admite que es difícil demostrarlo.

“Buscan perfiles jóvenes con experiencia y luego pagarles como si tuvieran 18”, lamenta. Aun así, no cierra puertas. Quiere seguir en su ámbito financiero, donde cree que puede aportar más valor, pero tampoco descarta explorar nuevas oportunidades. “El mercado laboral es muy amplio y no debe limitarse a lo que uno conoce”, apunta.

Reinventarse a mitad de camino

Araceli Carbonell, de 45 años, resume esa encrucijada personal y profesional. Tras casi tres décadas dedicada al sector de la imagen y la belleza, busca un giro. “Estoy buscando un cambio de sector y de vida laboral”, explica mientras entrega su currículum en la bolsa de empleo habilitada en la feria.

Lleva dos años preparando oposiciones a Correos sin que hayan llegado las convocatorias esperadas. “La cosa está muy parada y he decidido moverme ya”, afirma. En la jornada ha detectado “dos o tres cosas bastante interesantes” y valora formarse como celadora o auxiliar de almacén. “Te ayudan mucho porque te ponen en contacto directo con empresas con ofertas más específicas”, subraya. Su caso ilustra una tendencia creciente como es la necesidad de reciclarse cuando la estabilidad prometida no llega.

Digitalización y miedo al desajuste

Ana Bárbara Sánchez no está en paro, pero también siente el temblor del cambio. Dirige VAJ Business Partner, especializada en liderazgo y gestión de equipos. Su preocupación tiene nombre propio: inteligencia artificial.

“Con la aparición de la IA, todo lo que es humanización en las empresas ha pasado al mundo digital”, sostiene. Considera que se habla de la tecnología como si fuera neutra, cuando detrás hay decisiones económicas y estratégicas. “Estamos dando datos e información sin pararnos a pensar cómo se gestionan”, advierte.

Aun así, rehúye la resignación. Defiende la formación continua como herramienta para no quedar atrás y cuestiona el tópico del edadismo. “La edad la ponen como barrera, pero en mi caso estoy constantemente actualizándome porque es primordial”, explica. Para ella, el reto no es competir con la máquina, sino recordar que “no hay que perder la atención humana, real”.

La feria no promete soluciones mágicas, pero sí visibilidad. Entre currículums impresos y tarjetas de visita, la sensación dominante es la de reivindicar valor. Trayectorias largas, competencias adquiridas en distintos sectores y una disponibilidad que rompe con el estereotipo del trabajador rígido.

En un mercado laboral que acelera hacia lo digital y premia la inmediatez, el talento sénior busca una oportunidad sin etiquetas, como ha puesto de relieve en encuentro organizado por la Cámara. El desafío ahora es que las conversaciones mantenidas se traduzcan en contratos y que la edad deje de funcionar como frontera invisible.

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