Mateo Valero: “Aragón no puede ser solo un granero de electrones, sino una fábrica de ideas para conquistar Europa”
El prestigioso ingeniero zaragozano, director del Barcelona Supercomputing Center y natural de Alfamén, clausura el III Foro Activos de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN reivindicando el talento, la universidad y la investigación como el verdadero valor añadido a la revolución de los centros de datos

El ingeniero aragonés Mateo Valero, director del Barcelona Supercomputing Center y natural de Alfamén, durante la clausura del III Foro Activos en el Hábitat Sella de Villanueva de Gállego (Zaragoza). / Jaime Galindo
El ingeniero aragonés Mateo Valero, director del Barcelona Supercomputing Center y natural de Alfamén, no vino a clausurar el III Foro Activos con un discurso complaciente. Vino a lanzar un aviso y, al mismo tiempo, una invitación. “El mundo lo dominan los datos, el cálculo y los algoritmos”, arrancó ante los asistentes en III Foro Activos, titulado Los motores económicos de Aragón organizado por EL PERIÓDICO DE ARAGÓN y su grupo editor, Prensa Ibérica, una jornada que se celebró en el restaurante Hábitat Sella, en Villanueva de Gállego (Zaragoza). Y añadió, sin rodeos: “Hay una lucha mundial por hacer los centros de datos más grandes y los modelos más potentes para dominar el mundo”.
Valero conoce ese terreno. En el BSC trabajan 1.400 personas, 600 de ellas dedicadas al desarrollo o uso de inteligencia artificial. Desde allí se simula, por ejemplo, el futuro avión de combate europeo. “Sin inteligencia artificial y sin grandes computadores eso sería imposible”, subrayó.
La energía es el primer paso; el conocimiento, el definitivo
El director del BSC situó a Aragón ante una encrucijada histórica. La comunidad dispone —recordó— de una capacidad extraordinaria para producir energía verde gracias al viento y al sol. “Aragón es la región mejor preparada en España para producir energía verde”, afirmó, evocando incluso al cantautor José Antonio Labordeta y su canción Polvo, niebla, viento y sol
Esa energía, explicó, puede convertirse en una simple mercancía —“vender las uvas sin hacer vino”, ironizó recordando el Cariñena de su entorno— o puede ser la base de una transformación estructural. La llegada de grandes centros de datos es, a su juicio, un primer acierto estratégico. Pero no suficiente. “Y lo que no podemos ser solo un granero de electrones. Tenemos que ser una fábrica de ideas. Darle un valor añadido a estos centros de datos para desde aquí conquistar Europa", destacó.
Conectar universidad, empresa y talento
En este sentido, Valero abogó por la necesidad de contar con la universidad pero que eso se posible y animó a forzar en Aragón alianzas con esta institución educativa y los centros de investigación. La conexión entre los grandes operadores tecnológicos, la pequeña y mediana empresa y los centros de investigación resulta, a su juicio, imprescindible para que el ecosistema sea algo más que una infraestructura energética.
Desde su punto de vista, Europa ha reaccionado tarde en la carrera tecnológica frente a Estados Unidos o China. Tiene datos y tiene buenos investigadores en algoritmia, pero carece de gigantes propios comparables a los grandes desarrolladores de modelos estadounidenses. De ahí la puesta en marcha de las llamadas “IA factories” (gigafactorías de inteligencia artificial), infraestructuras públicas orientadas a poner hardware y especialistas al servicio de empresas y administraciones.
España cuenta ya con dos de estas instalaciones, una en Galicia y otra en Barcelona. El mensaje implícito era evidente. Aragón debe aspirar a algo más que a albergar naves llenas de servidores.
“Si no tienes sueños, mejor no te levantes”
El ingeniero aragonés apeló sin ambages a la ambición colectiva. “Hay una oportunidad única en Aragón para conquistar Europa”, sostuvo. Las máquinas, recordó, necesitan talento y citó el caso de la India, que forma 1,5 millones de ingenieros al año. “Estas máquinas necesitan ideas para conquistar el mundo”, insistió.
Aragón, a su juicio, está “en un momento intermedio”, ya que ha dado el primer paso asegurando capacidad energética y atrayendo inversiones, pero ahora llega “el principio del final”, el tramo más decisivo, que pasa por generar empleo cualificado, investigación y nuevas empresas propias apoyadas en esa infraestructura.
Con tono cercano, Valero cerró reivindicando su vínculo con la tierra: “Soy uno más de vosotros. Si puedo ayudar en algo, ya lo sabéis”, dijo dirigiéndose al presidente de Aragón en funciones, Jorge Azcón, presente en el foro, que siguió con atención su conferencia.
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