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Estos son los dos errores comunes que más accidentes de tráfico provocan en Aragón

Todavía queda una gran asignatura pendiente entre los conductores que circulan por las carreteras: activar los intermitentes

Un conductor habla por el móvil en una imagen de archivo.

Un conductor habla por el móvil en una imagen de archivo. / Alberto Estévez

Zaragoza

Hay dos factores que destacan sobre los demás a la hora de analizar los motivos que esconde un accidente de tráfico. Las distracciones al volante se han consolidado como el principal. Entre las más comunes se encuentran el uso del móvil, que puede incluir tanto llamadas como mensajes, e incluso echar un vistazo a las redes sociales, manipular el navegador, ajustar la música o el sistema multimedia, comer o beber mientras se conduce. Buscar objetos dentro del vehículo, conversar con pasajeros o incluso mirar el paisaje también son gestos, aparentemente inocuos, que pueden reducir la atención y los reflejos del conductor. Cuando eso pasa, el riesgo de sufrir un siniestro aumenta.

Así lo ha confirmado Fernando Beltrán, delegado del Gobierno en Aragón, durante la presentación del balance anual de la Dirección General de Tráfico. Estos segundos de desconexión bastan para perder la percepción del entorno y reaccionar tarde ante cualquier imprevisto. La falta de atención no solo está detrás de salidas de la vía o colisiones por alcance. Hay un segundo factor que también sobresale por encima del resto: las maniobras inadecuadas. Suelen ser en cruces e intersecciones y los vehículos más afectados son los pesados, que en demasiadas ocasiones realizan maniobras más peligrosas.

A la hora de valorar la siniestralidad en las carreteras, el propio Beltrán ha confirmado que existe un problema serio con el uso de los intermitentes, que sigue siendo una asignatura pendiente. Señalizar correctamente cada giro o cambio de carril es un gesto básico de comunicación entre conductores, pero su omisión continúa siendo demasiado habitual. No activar el indicador de dirección reduce la capacidad de reacción del resto de usuarios de la vía y favorece situaciones de riesgo, especialmente en adelantamientos o incorporaciones.

Según la Dirección General de Tráfico, después de las distracciones al volante aparecen otras causas como una velocidad inadecuada, el consumo de alcohol o drogas y factores humanos adicionales como la fatiga y el sueño, no mantener la distancia de seguridad, los adelantamientos incorrectos o el incumplimiento de normas. También existen factores ambientales, como la lluvia y la niebla, o técnicos, que incluye posibles fallos en los frenos o los neumáticos.

La combinación de distracciones y falta de señalización dibuja un escenario en el que pequeños descuidos tienen consecuencias graves. Un gesto tan cotidiano e interiorizado en la vida de las personas como es mirar el móvil está detrás de muchos de los accidentes que se producen en la carretera, por mucho que la sensatez se empeñe en decir lo contrario. Al volante, cero distracciones.

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