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La dirección de la residencia Hogar 65 de Pinseque: "Hemos pasado 20.000 inspecciones"

El equipo directivo confirma en conversación con este diario el cierre del centro, programado para el próximo 31 de marzo

La residencia Hogar 65-Fundación San Jorge de Pinseque, este viernes.

La residencia Hogar 65-Fundación San Jorge de Pinseque, este viernes. / PABLO IBÁÑEZ

Sergio H. Valgañón

Sergio H. Valgañón

Zaragoza

Habla la dirección de la residencia Hogar 65-Fundación San Jorge, el centro para personas mayores de Pinseque recientemente denunciado por falta de higiene, poca comida a los usuarios e incluso que una interna sufrió una agresión sexual en su interior. En conversación telefónica con EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, el equipo directivo del centro reivindica sus más de tres décadas al cuidado de mayores, confirma el proceso abierto para el cierre del centro a finales de marzo y lamenta algunos fallos internos porque es "una residencia vieja". Pero defienden haber pasado "20.000 inspecciones".

La dirección califica a Hogar 65 como un centro "viejo", con 34 años de dedicación al trato de personas mayores. Destaca el coste para cada uno de los residentes, "de unos 1.200 euros aproximadamente". La habitación compartida ha crecido "en los últimos tiempos" hasta los 1.300 euros. "Es una residencia para personas con no muchos recursos", insisten desde el equipo directivo, que sí destacan que el centro está preparado para personas "válidas", pero que el paso del tiempo también ha hecho mella en los residentes: "Se van deteriorando". En cada explicación, la dirección asegura que "se han pasado todas las inspecciones" y que la comunicación con el Gobierno de Aragón es fluida.

"Hemos tenido que explicar a personas que sus familiares no podían seguir, porque nos lo decían en las inspecciones", destacan en la dirección del centro, donde dicen que la mayoría de los residentes "necesitan un grado bajo de asistencia". Según ellos, "la valoración del Gobierno de Aragón" era positiva para esos casos y niegan que la situación fuera "dramática": "Si se hubiera llegado a eso, nos habrían cerrado".

Admiten en el centro que el pasado 9 de febrero se inició un proceso en el que inspección recomendó el cierre de la residencia. "Respondimos con alegaciones, pero sí respondimos que el cierre tenía que ser lo más inmediato", cuentan en el equipo, donde confirman una reunión con la DGA este jueves. "Se puso en valor los 34 años de la residencia, la atención en situaciones difíciles, como el coronavirus que no entró en el centro", rememoran desde la dirección, donde aseveran que el Gobierno de Aragón tenía "referencias de trato magnífico". "Es una residencia vieja, que necesita mantenimiento y tiene una persona encargada, pero el trato al residente es la máxima", argumentan.

Sobre los problemas que hayan podido tener lugar en el interior de Hogar 65, la dirección asegura que en "un espacio de 1.000 metros cuadrados puede haber desconchón". También que "cualquiera puede hacer fotos", en referencia a las denuncias sobre la falta de higiene en algunos mayores o la escasez de comida. "Hemos pasado 20.000 inspecciones y esta misma semana ha estado Sanidad en la residencia", concluyen.

Una agresión sexual notificada

"Tenemos constancia de una agresión sexual, no de varias", cuentan en el centro, donde defienden que antes de la denuncia "no había habido nada reseñable o que hiciera sospechar". El equipo directivo defiende que toda la información que ellos tienen está en manos de la Guardia Civil y que se muestran con "las puertas abiertas" para colaborar en la investigación de esa supuesta agresión.

Sobre el salto a los medios de comunicación de la situación del centro, la dirección pone el foco en "una trabajadora que estuvo tres meses en verano y a la que no se renovó el contrato". Afirman que "se ha llevado un juego de llaves que no ha devuelto". Razón por la que este mismo viernes, a primera hora de la mañana, varios miembros de la dirección han acudido a la Guardia Civil para denunciar ese hecho, "que hay una tercera persona, ajena al centro, que cuenta con llaves para acceder a una residencia de 1.000 metros cuadrados". En la notificación a la Benemérita también se hace referencia a que "puede hacer cosas que no son lógicas", lo que mantiene "alerta" a los directores de la residencia. La dirección asevera que la trabajadora sospechosa "generaba mal ambiente entre los otros compañeros" y eso motivó en parte la no prolongación de su contrato.

La dirección ha trabajado este viernes en un plan de comunicación para notificar a los familiares la situación, en especial el próximo cierre. "No ha habido margen para hablar con todos, se ha redactado un comunicado para hacer llegar a todos los familiares, pero nos habría gustado hablar personalmente", concretan en el equipo.

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