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La lectura llega al hospital Clínico de Zaragoza para acompañar a los pacientes: "Antes solo se hablaba de patologías, ahora también de libros"

Ana Belén Artigas, enfermera de Oncología Radioterápica, puso en marcha en noviembre la Libroterapia, un espacio gratuito en la sala de espera del centro hospitalario que "ha tenido muy buena acogida"

Estantería de libros en la Libroterapia del Clínico.

Estantería de libros en la Libroterapia del Clínico. / Servicio Especialar

Zaragoza

La lectura une. Y también refugia. Hace apenas cuatro meses que la Ana Belén Artigas, enfermera del hospital Clínico de Zaragoza, unió sus ideas con el conocimiento y la experiencia de una de sus pacientes, Bea, en el centro conocida como Bea la librera, y puso en marcha la Libroterapia. Se trata de un espacio en la sala de espera de Oncología Radioterápica que cuenta con una estantería repleta de libros que usuarios y profesionales sanitarios pueden coger y devolver durante el tiempo que necesiten para sentirse acompañados durante el tratamiento. Y la acogida, expresa Artigas, ha sido "muy buena". "Antes solo se hablaba de patologías, y ahora también de libros", celebra.

Artigas retrocede a antes de noviembre para explicar cómo desarrolló el proyecto. Cuenta que hacía meses que tenía en mente la idea de crear una Libroterapia, pero todavía no la había llevado a cabo. Su suerte llegó cuando, en una consulta con Beatriz, una de sus pacientes, empezó a preguntarle por sus aficiones para hacer una valoración psicoemocional que suelen hacer de los pacientes y que se complementa con el resto de parámetros médicos que valoran. "Muchos están en edad activa y tienen que coger la baja, entonces preguntamos por los hobbies y en qué invierten su tiempo libre", detalla. La respuesta de Beatriz fueron los libros.

"Me dijo que le ayudaba mucho la lectura, y me contó que trabajaba en una librería”, detalla Artigas. Fue entonces cuando cogió el apodo de Bea la librera. "Yo le conté que tenía en mente un proyecto que no había llevado a cabo pero que iba a poner en marcha, que era el de la Libroterapia. Ella, emocionada, me preguntó si podía ayudar", recuerda. Ambas mujeres unieron así sus fuerzas porque, apunta la enfermera, es importante "hacer protagonista al paciente y que la atención esté centrada en la persona, que tenga un vínculo con la sociedad".

En noviembre abrieron la Libroterapia, que está formada por libros donados tanto por pacientes como por profesionales sanitarios de Oncología Radioterápica, en especial enfermeras y Tcaes (Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería), o de otras unidades. También ha habido escritores que se han sumado a al iniciativa y han aportado su granito de arena.

"Es un recurso accesible a todos los pacientes que vienen al tratamiento, es gratuito y proviene le bienestar durante el tiempo que e paciente está en el proceso", explica Artigas. Según detalla, ·no hace falta que los usuarios avisen de que han cogido un libro". "Nosotros lo marcamos con un sello de Oncología Radioterápica, pero les damos la libertad para que lo cojan, se lo lean, se lo puedan llevar a casa y, si no lo han terminado durante el tratamiento porque tienen pocas sesiones, se lo puedan quedar y acabar cuando lo hayan terminado y, la próxima vez que vengan al hospital para una revisión, lo traigan", desarrolla. El objetivo es que sea un proyecto cíclico y que los libros pasen de unos a otros.

Entrega de un libro a un paciente del Clínico en Navidad.

Entrega de un libro a un paciente del Clínico en Navidad. / Servicio Especial

Bea la librera es la encargada de ordenar los libros por género. "No son libros de autoayuda. Puede haber alguno porque no los hayan donado, pero hay de humor, hay de thriller... La idea no es hablar más de la enfermedad, sino salir un poco de ella y que ayude emocionalmente", relata Artigas. La enfermera del Clínico comparte que la intención del proyecto es "crear un espacio de apoyo emocional y de distracción para fomentar la lectura, el bienestar emocional y humanizar le tratamiento” porque, añade, “la lectura se presenta como una herramienta para la relajación, para la distracción, para la conexión emocional...·.

En estos meses, el proyecto ha logrado mejorar todavía más la relación entre las enfermeras y TCAes y los pacientes, ya que las profesionales sanitarias se han sumado a la lectura y unos y otros intercambian opiniones y recomendaciones. "Hay más diálogo y no solo hablas de la enfermedad", remarca Artigas, que recuerda que la paciente Beatriz le dijo que con la lectura había llegado a olvidarse de la enfermedad.

"Hemos hecho encuestas para valorar la acogida y ha sido muy buena", celebra Artigas. Tan buena que ya han puesto en marcha nuevos proyectos. La enfermera cuenta que se han presentado a dos premiso de humanización y que la próxima semana van a crear el espacio ExpresArte. Es un proyecto que consiste en recoger manualidades de personas artísticas, como un corazón hecho a crochet por varias mujeres, algunas de ellas han pasado por un cáncer, para decorar la sala de espera.

El fin es estar cerca de los pacientes y hacer humano el proceso. De ahí los libros -en Navidad regalaron uno a cada paciente que acudió a una sesión-, de ahí las manualidades y, de ahí, la dedicación. Para estar unidos y que no solo se hable de la patología.

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