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Manuel, un aragonés que trabaja para Google en Silicon Valley y ha logrado una ayuda para su pueblo: "Guardo mucho cariño de la gente de Codo"

Manuel Lagunas, research scientist en las oficinas de Google en San Francisco y con raíces en el Campo de Belchite, ha donado recientemente 2.000 euros a la Asociación Cultural Cuatro Torres de Codo

Manuel Lagunas en las oficinas de Google en San Francisco.

Manuel Lagunas en las oficinas de Google en San Francisco. / SERVICIO ESPECIAL

La vida da muchas vueltas y uno nunca sabe dónde puede llegar a vivir. Muchas veces el trabajo obliga a tomar decisiones difíciles como cambiar de país pero, a pesar de la distancia, uno siempre recuerda sus raíces. Algo así es lo que le ha ocurrido a Manuel Lagunas. Este zaragozano de 31 años con familia en Codo lleva un año y medio residiendo en San Francisco, desde donde trabaja para Google y sigue acordándose de aquellos veranos con sus seres queridos en el pueblo pese a los miles de kilómetros que les separan. Una muestra de ese cariño es la reciente donación de 2.000 euros que ha hecho a la Asociación Cultural Cuatro Torres de Codo.

Esta entidad la crearon los vecinos y vecinas del pueblo en agosto del 2019 con el objetivo de proteger, estudiar y difundir el patrimonio histórico, artístico y cultural. “Codo es pequeñito y, al final, está bien que haya gente así con ganas y ambición por mantener la memoria del pueblo y realizar actividades culturales”, señala Manuel Lagunas. 

Desde la Asociación Cuatro Torres organizan varias actividades para sus vecinos.

Desde la Asociación Cultural Cuatro Torres organizan varias actividades para sus vecinos. / CUATRO TORRES

Aportar su propio granito de arena desde fuera

Google ofrece a sus empleados la opción de destinar dinero a algún tipo de causa social a través de la plataforma digital Benevity, que conecta a empresas multinacionales con entidades sin ánimo de lucro, y premia la solidaridad de los trabajadores que participan en esta iniciativa con 400 dólares al año. Por temas laborales, Manuel no puede estar en el pueblo todo el tiempo que le gustaría, por lo que vio esta oportunidad como un gran gesto para apoyar desde fuera. “Guardo mucho cariño de la gente y prefiero donar a una causa que conozco”.

La relación de Manuel con Cuatro Torres se debe en parte a su tío Pedro. A sus 75 años es voluntario en la asociación desde hace 3 años y trata de ayudar en todo lo posible. “Es un pueblo pequeño, si no se colabora no sale adelante”, señala.

Pese a la distancia que separa ahora a Manuel de Aragón, su vinculación con Codo siempre ha estado muy presente. “Viene a las fiestas siempre que puede, tiene recuerdos desde pequeño, y por eso colabora”, explica su tío.

Aunque esta ha sido la donación más importante que ha hecho, no es la primera, ya que suele realizar pequeñas aportaciones habitualmente. Su tío destaca la importancia de estos pequeños gestos. “Todo aquello que sea un fondo para recibir es bueno. Es una asociación de un pueblo muy pequeño, si no reciben fondos del exterior con las cuotas de la asociación, pues difícilmente pueden sobrevivir”.

Desde Cuatro Torres han recibido la noticia con gran entusiasmo y ya piensan en qué van a destinar el dinero. “Ahora mismo estamos estudiando invertirlo en medios audiovisuales para tener una sala donde podamos hacer eventos, proyectar películas”, explica el tío de Manuel.

La asociación trata de dar vida al pueblo con talleres y eventos para todas las edades.

Talleres y eventos para todas las edades en Codo. / CUATRO TORRES

Un zaragozano al otro lado del océano

Pero, ¿cómo llega un joven con ascendencia en Codo a Estados Unidos? Tal y como confiesa Manuel entre risas, “eso es una historia larga”. Se crió entre la capital aragonesa y este pequeño pueblo, dónde pasaba los días en verano. Estudió en un instituto de La Almozara y más tarde Ingeniería Informática en la Universidad de Zaragoza. Con el tiempo, su interés por los gráficos de los ordenadores y su relación con la Inteligencia Artificial era cada vez mayor. Por eso, al acabar la carrera decidió hacer un máster de Matemáticas Aplicadas y un doctorado, también en la Universidad de Zaragoza.

A finales del 2021, le salió la oportunidad de trabajar en remoto como investigador en Amazon. Después de más de dos años en esta empresa, Google le ofreció un puesto de research scientist en sus oficinas en Mountain View (Silicon Valley) en San Francisco, Estados Unidos, dónde lleva ya un año y medio.

Manuel Lagunas lleva un año en San Francisco.

Manuel Lagunas lleva un año y medio en San Francisco. / Servicio especial

Su labor dentro de uno de los grandes gigantes tecnológicos se centra en el desarrollo del proyecto Google Beam. Un producto de Google, todavía fuera de mercado, que permitirá realizar videollamadas en 3D sin la necesidad de utilizar gafas. “Lo que hacemos es, en base a la imagen de las cámaras de entrada, sacar la estimación en tres dimensiones de la persona que está sentada delante”, explica Manuel.

Una forma de fomentar la convivencia en el medio rural

La Asociación Cultural Cuatro Torres es una pequeña entidad sin ánimo de lucro, impulsada hace casi 7 años por un grupo de vecinos del pueblo, entre los que destacan especialmente como impulsores del proyecto Jorge Cuevas y José María López, ya fallecido.

Uno de los primeros grandes proyectos fue la puesta en marcha en 2020 del Museo Etnográfico de Codo, convertido en un espacio clave para preservar la memoria colectiva. Tras esta actuación, han organizado rondas joteras, un belén tradicional con recreaciones de edificios del pueblo, talleres como “Charremos en aragonés” o paseos históricos, entre muchas otras actividades.

Además, para este 2026, tienen pendientes otros proyectos. Entre ellos, la mejora y paisajismo del Pairón, intervenciones en la Terraza del Casino y limpieza tras las obras municipales, mejora de barandillas y jardineras del Altero o la instalación de carteles explicativos sobre el Calvario y la Guerra Civil.

Por otro lado, contemplan también la restauración del cuadro de José de Calasanz, ubicado en la Iglesia de Codo, y continuar con el estudio arqueológico del “pozuelo” iniciado en 2025.

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