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El aeropuerto menos utilizado de España no es el más deficitario: un día en la terminal Huesca-Pirineos

La terminal de Monflorite es la menos utilizada de España pero no es la que más pérdidas le genera a Aena gracias a que con 15 empleados en nómina y seis externos mantiene su actividad diaria con el mínimo gasto

Así está el aeropuerto de Huesca y la escuela de aviación que dejó Airways Aviation en 2020

Miguel Ángel Gracia

Alberto Arilla

Alberto Arilla

Monflorite (Huesca)

Es martes, el reloj marca cerca de las 14.00 horas y el camino desde Huesca hacia el aeropuerto está lleno de guardias civiles. Un despliegue inusual, tanto en los más de diez kilómetros que separan la capital oscense de la terminal, ubicada entre los términos municipales de Monflorite y Alcalá del Obispo, como en las propias instalaciones aeroportuarias. Esta vez, el motivo era uno de los pocos vuelos con pasajeros que quedarán registrados en el histórico de Aena durante el mes de febrero en Huesca–Pirineos, el menos utilizado de la red de la entidad pero no el más deficitario debido a la optimización de costes que se viene ejecutando en un espacio en el que la sociedad estatal invirtió en su día 60 millones de euros para adecuarlo y donde duplicará su apuesta en los próximos cinco años, con 7,8 millones comprometidos por el Plan Dora III (2027–2031) para renovar algunos edificios y hangares tras destinar solo 3,8 millones entre 2022 y el presente 2026.

El del pasado 24 de febrero no se trataba de un avión al uso, sino del helicóptero que utiliza la Casa Real para desplazar a sus miembros cuando tienen algún acto. En este caso, a la reina Letizia, quien estuvo presente en Huesca para el anuncio del premio Princesa de Girona CreaEmpresa 2026. Letizia aterrizó por la mañana en la terminal oscense y despegó pasadas las 15.00 horas. Y, junto al séquito que la acompañaba, el viaje quedará contabilizado en un aeropuerto que, cabe recordarlo, cerró el pasado 2025 como el menos utilizado del país: 1.010 pasajeros. En esta estadística entran tanto el aterrizaje como el despegue posterior, por lo que cada pasajero se cuenta, realmente, dos veces.

En cualquier caso, el dato del pasado año supuso más del doble del tráfico registrado en 2024, con un crecimiento del 109,5% en el número de pasajeros que, como el pasado martes le tocó a la reina Letizia, corresponden a vuelos chárter y de carácter privado. Y es que el aeropuerto de Huesca–Pirineos no posee desde 2011 de rutas comerciales, que en sus primeros años de vida, desde finales de 2007, contaba con una turoperadora fija, Pyrenair, centrada en las temporadas de invierno. Los destinos, que ejecutaban compañías como Air Nostrum o Monarch Airlines, iban desde La Coruña (el primer vuelo fue a la ciudad gallega, del del Club Balonmano Huesca) hasta Madrid, Sevilla, Palma de Mallorca, Gran Canaria e incluso Londres, con conexiones con el aeropuerto de Gatwick.

Vuelos que funcionaban de forma regular y que llevaron a la terminal Huesca–Pirineos a sus mejores datos, que seguían siendo modestos pero que en algunos casos multiplicaban por diez a los actuales. En 2009 hubo 21.441 operaciones (despegues y aterrizajes de todo tipo de vuelos, comerciales y no comerciales), que movieron a 6.228 pasajeros. Es decir, seis veces más que los que se contabilizaron en 2025. Pero, en febrero de 2011, las operaciones de Pyrenair cesaron y los datos cayeron en picado.

Instalaciones prácticamente nuevas

Las instalaciones del aeropuerto, como reconocen los propios trabajadores, sorprenden a los recién llegados. Las pantallas, apagadas desde hace años, están prácticamente a estrenar. El mostrador, que hacía las veces de bar, hace tiempo que no desprende el característico olor a café. Las zonas de embarque, en el pequeño entorno que conforman las instalaciones, también está nueva.

La pista (cuyo pavimento se renovará con las inversiones del DORA III), que en 2013 dejó de admitir el vuelo sin motor, esencia del aeropuerto desde 1931 hasta principios del siglo XXI, ya ha visto despegar a la reina y recibe un nuevo visitante. Esta vez, una avioneta de otra escuela de vuelo del país (la de Monflorite, colindante a la terminal, luce abandonada desde 2020, aunque ha habido alguna reforma de acondicionamiento en el último año para intentar atraer alguna empresa), el principal motor de un aeropuerto que está abierto los 365 días del año. En verano, de 9.00 a 19.00; en invierno, de 9.00 a 17.00.

Aquí es donde entra la citada optimización de costes, con 15 trabajadores de Aena (contando desde el director hasta los trabajadores rasos) que, eso sí, no coinciden en las instalaciones, a los que hay que sumar seis trabajadores externos: tres vigilantes de seguridad, dos personas encargadas de la limpieza y un jardinero. De hecho, las maniobras de la avioneta coinciden con el paso de dos tractores que transportan material y realizan labores de mantenimiento, en una escena que refleja el estado actual del aeropuerto. Las operaciones también repuntaron el curso pasado, llegando a 2.840, casi un 63% más que un año antes, aunque en su inmensa mayoría responden a estas prácticas de vuelo y otras actividades como el despegue del helicóptero de rescate de montaña.

Factores para el repunte

Tras el fin de los vuelos comerciales en 2011, el número de operaciones se redujo durante varios años hasta que confluyeron dos factores. Por un lado, la escuela de vuelo de Airways Aviation, con una residencia incluida para decenas de pilotos extranjeros que se formaban en la terminal oscense, hasta que en 2020 la compañía australiana abandonó las instalaciones –desde entonces vacías– tras entrar su filial en concurso de acreedores.

El deporte también tiene una relación directa con el devenir del aeropuerto de Huesca–Pirineos. Tanto es así que el segundo factor tiene que ver con el fútbol, ya que los dos ascensos a Primera de la SD Huesca, en 2018 y 2020, le permitieron enfrentarse a equipos con músculo económico que volaban desde sus sedes hasta la capital oscense para los partidos. Fue el caso, por ejemplo, del Real Madrid.

En esos años, el número de pasajeros superó los 1.000 por primera vez desde el adiós de Pyrenair, cifra que no se había recuperado hasta este pasado 2025. En Segunda, el volumen de estas operaciones baja significativamente. La temporada pasada, por ejemplo, el Oviedo (que ascendió) fue uno de los pocos equipos que usó el aeropuerto, como el mes que viene hará, por cierto, la UD Almería. Hasta entonces, salvo exepciones, las pantallas seguirán apagadas y la terminal Huesca–Pirineos seguirá esperando una oportunidad que le permita despegar.

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