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Lo que el viento se llevó: la escuela de aviación de Huesca, entre el abandono y la espera

Aena asegura que están abiertos a negociaciones, aunque por el momento no hay empresas interesadas

Alberto Arilla

Alberto Arilla

Monflorite (Huesca)

A apenas unos metros de la terminal del aeropuerto de Huesca–Pirineos, en una zona de arbolado, la escuela de aviación sigue esperando un despegue que no termina de llegar tras el aterrizaje forzoso que sufrió en 2020. Ese año, coincidiendo con la pandemia y con otra serie de cuestiones económicas, la compañía australiana Airways Aviation abandonó unas instalaciones que llevaba ocupando desde 2016.

Un lustro en el que la capital oscense formó a decenas de pilotos de varias partes del mundo hasta que la multinacional cogió sus bártulos, su filial entró en concurso de acreedores (no sin polémicas) y abandonó los hangares, la residencia y la escuela. Ahora, si uno pasea por el recinto, lo que le viene a la cabeza es el titular de la película de 1939, Lo que el viento se llevó. Se podría añadir, además, que el actual temporal no parece favorable para que vuelva a recuperarse.

Así está el aeropuerto de Huesca y la escuela de aviación que dejó Airways Aviation en 2020

Miguel Ángel Gracia

Y eso que las últimas obras de mantenimiento, en este caso para la climatización de las oficinas de la antigua escuela de vuelos, son recientes, tras una inversión de Aena superior a los 176.000 euros. Desde la entidad estatal, consultada por este diario, aseguran que siguen “abiertos a negociaciones” y que están “preparados para que se pueda implantar una escuela de aviación”. No parece una tarea sencilla, aunque desde Aena y desde el propio aeropuerto de Huesca–Pirineos se resignan a tirar la toalla.

No en vano, la pista, cuyo pavimento va a reformarse en los próximos años como parte de la inversión de 7,8 millones del Plan Dora III, sigue recibiendo, casi a diario, aeronaves que llegan desde otras escuelas para realizar maniobras y distintos tipos de prácticas. Una serie de operaciones que siguen representando una parte importante del cómputo anual, que el pasado 2025 fue de 2.840. Con todo, la presencia de Airways Aviation, cuyo letrero sigue presente tanto en un mostrador de la terminal como en varias partes de la escuela y la residencia (en algunos casos, con las letras caídas en el suelo y los huecos sin repararse), provocó un repunte considerable en el número de operaciones en los algo más de cuatro años que estuvo instalada en Monflorite.

Los datos

Así lo demuestran los datos anuales que facilita Aena, que demuestran cómo, lógicamente, el fin a los vuelos comerciales provocó un descenso considerable ya entre 2010 y 2011, cuando se pasó de 11.388 operaciones a 3.452, réc. Una cifra de vuelos que marcó su tope en 2009, dos años después de su inauguración, con 21.441 y 6.228 pasajeros (epígrafe donde no solo se cuentan los tripulantes de un vuelo comercial, sino todos aquellos que suben o bajan de una aeronave en el aeropuerto), y que comenzó una caída en picado hasta bajar de los 1.000 por primera vez en 2014, concretamente hasta las 890 operaciones.

En 2015 ya repuntó hasta los 2.633, dato similar al actual, pero en 2016 el inicio de las actividades formativas lo elevó hasta los 4.684 vuelos, pese a marcar su mínimo histórico de pasajeros (95). Un número que siguió creciendo en 2017 (7.762), 2018 (9.477) y en 2019 (9.198). Pero en el año de la pandemia, el citado abandono de Airways Aviation ya se dejó notar en un descenso brusco hasta los 2.435 operaciones, que pese a todo había sido el mayor registro de la década hasta el del curso pasado.

El ahora, pese a que no existen contactos formales con ninguna compañía que tome el relevo de la multinacional de origen australiano, tan solo quedan vestigios de ese pasado no tan lejano. La piscina, vacía, con grietas y el símbolo de la escuela desgastado en el fondo. Las aulas, todavía con los pupitres esperando alumnos que les den una nueva vida. La cafetería y la lavandería, cerrada. Y las habitaciones de las dos residencias, Guara (edificio también incluido en las inversiones del DORA III) y Aneto, a la espera de nuevos inquilinos.

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